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Hay enfermedades que vosotros mismos nos encargamos de florecer. Albergamos odio, rencores, murmuraciones, dándole paso a la envidia la cual enferma el alma. La sanidad del cuerpo muchas veces depende del alimento de la mente y el corazón. Sí quieres sanar tú vida comienza a perdonar y olvidar, quitando la envidia de tus días sin odiar. Dios hará el milagro!!! Quita toda espina del alma y declara sanidad sobre tú vida.
Gabriel Gustavo Cocconi
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