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Llegó otro otoño más a nuestra vida, un otoño que no nos avisó de su presencia y nos hizo soñar en la utopía de un eterno verano que inevitablemente se esfumó como agua inquieta que se escapa entre los dedos.
Llegó otro otoño con sus luces doradas y sus colores lánguidos, con el frescor suave que refresca la piel y nos libera del calor excesivo, con sus nubes grises que reparten su carga de agua sobre los campos secos y arranca brillos de charol en el oscuro asfalto, que hace nacer los hongos y madroños en el bosque umbrío y madurar de ámbar las uvas dulces que esperaban pacientes su llegada.
Otoño nuevo y viejo, cargado de recuerdos dulces y añoranzas antiguas, de tonos ocres que suavizan la mirada que se cierne nostálgica bajo la luz dorada de su vertiente sutil y delicada, pero capaz de transformar colores y desnudar las ramas recias que aún se yerguen altivas revestidas del verde intenso que empieza a declinar.
Un nuevo otoño se presenta puntual a su cita en este inexorable tránsito vital que nos trasciende.
Bienvenido otoño!!

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