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Tu recuerdo fue una piedra pesada con aristas cortantes e hirientes, pero el tiempo suavizó las asperezas como lo hace el mar o las aguas de un río, ahora es un canto rodado que guardo en un tarro de cristal junto a otros que recojo en la orilla, blancos y negros pero todos especiales, capaces de atraer mi atención por su peculariedad.
Pienso y analizo y el tiempo proporciona una óptica distinta, exenta de pasión o resentiemiento, de cualquier sentimiento que empañe la verdad. Se abren los ojos al error manifiesto y se encuentra el instante de abrir las manos y dejar ir aquello que ya no es para poder llenarlas de los momentos presentes que la vida regala si sabes atraparlos.
Fuiste una piedra hiriente si pero ahora eres ya un pequeño canto rodado atrapado en tun tarro de cristal.

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