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Crepitan las hojas muertas
bajo los pies al andar
como un suave quejido
de la alfombra natural
que ha tapizado el otoño
con un arte sin igual.
Tamizada de nostalgias
que llevan a recordar
dulzuras de otros otoños
que nunca regresarán.
Esa vertiente dorada
esa luz tan especial
del crepúsculo rosado
que es una joya visual
amaneceres tan bellos
que hasta duele recordar
otros otoños lejanos
que me llenaron de paz.
La suave brisa susurra
una vez y muchas más
la hermosura de un presente
con rotunda claridad.
Crepitan las hojas muertas
bajo los pies al andar.

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