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DE VUELTA A LA COTIDIANIDAD.
Al fin pasaron las fiestas, Santa Klaus en Laponia, los Reyes de viaje de regreso y los adornos navideños en sus cajas guardados en el altillo. Uff, ya era hora.
Las fiestas pese a ser tan entrañables y alegres comportan un transtorno funcional y económico bastante considerable y ahora cuando ya ha pasado todo respiramos hondo y agradecemos la vuelta a esa normalidad perdida por unos días.
Ahora toca escalar la empinada cuesta de enero que se nos presenta fría desangelada y con los bolsillos más bien perjudicados tras tanto banquete y tanto regalito entregado eso si con mucho cariño.
Pues nada a seguir con el día a día y que sea leve, para ello valga un poco de ironía con un toque de humor!!
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