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Pesadas nubes
de oscuridad sombría
portadoras del agua
que la tierra añora
para calmar su larga sed acumulada.
Vientos helados y nieves ya tardías
que prolongan los días del invierno
que se me antoja eterno.
Se esfuerza y se prodiga su potencia
sabiendo ya cercana su caduca existencia.
esgrime sin piedad sus armas heladoras
sin saber que la semilla espera adormecida
y que despertará muy pronto en su letargo
nutrida por la tierra que da vida
regada con el agua de mil lluvias
y de ríos de nieve derretida.
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