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Buenos días queridos amig@s:
Tuve que regresar precipitadamente el viernes pasado con la angustiosa noticia de que uno de mis hermanos había ingresado en el hospital gravemente enfermo…, nada, cuando llegué ya había fallecido, no pude despedirme de él. Apenas he podido rezar por él… Hoy regreso a Roma, a concretar y terminar los compromisos que allí dejé, sólo unos días más, el miércoles ya regreso dedinitivamente, por ahora… Dejé una Misa concertada a las ocho de la noche para familiares y amigos, por supuesto cuento con todo cariño con vosotro que os tendré presente junto a mi querido hermano y junto a mí. Rezar, sonreid, como dice San Agustín “¿Véis? todo está bién”.
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