Respuesta a: Buscar pareja en la madurez y tercera juventud

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Usuaria # Posted on 6 mayo, 2015 at 23:54
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LA SOLEDAD EN LA VEJEZ

A través de noticias como la de ancianos que mueren solos en sus casas y en las que sus vecinos saben de su muerte tan solo por que la descomposición provoca olor, nos encontramos con una realidad, triste pero cierta. Son muchos los ancianos que viven solos en sus casas sin más compañía que la de algún perro o gato.
Esta situación de soledad, es vivida por la inmensa mayoría de estos ancianos con el profundo dolor de verse olvidados por sus hijos y familias, lo que les empuja en numerosas ocasiones al abandono de sí mismos, a la abulia y a la depresión.
Los cambios sociales acontecidos en el último siglo, especialmente el haber pasado de la tradicional familia extensa que incluía abuelos, tíos y primos además de padres y hermanos a una familia nuclear que incluye tan solo a la pareja e hijos, han dado lugar a la separación y olvido de los abuelos, viéndolos tan solo como un estorbo, que habiendo cumplido ya con su obligación respecto a los hijos pasan a ser considerados por el resto de la familia como una carga, y es que décadas de ausencia en la convivencia familiar les vacía de todo componente afectivo que pueda sublimar los esfuerzos que derivan de su cuidado.
a mujer ha sido y continúa siendo, en un primer momento las esposas y desaparecidas estas las hijas, la que ha desempeñado casi con exclusividad el cuidado, tanto afectivo como físico del anciano (cosa que por cierto dice bastante poco a favor del hombre)
Respecto a la organización familiar a la que hemos hecho referencia hay que señalar también como la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral ha sido un aspecto más que ha ido en detrimento del mantenimiento del anciano dentro del ámbito familiar.
Ahora bien, toda esta nueva estructuración familiar y social se encuentra inmersa en el materialismo consumista imperante, que desde la persecución del bienestar económico a cualquier precio, pasa incluso por encima de los deberes derivados del amor filial. Esta visión materialista mueve a pensar en clave de “cuanto menor sea la cantidad de miembros de la familia, mayor será el nivel de vida y menor el esfuerzo suplementario a realizar”, por supuesto los mayores serán considerados un inconveniente para ese disfrute consumista así como para el aprovechamiento casi maniaco del tiempo libre.

De esta manera es el anciano mismo, el que al enfrentarse a una situación en que siente el reproche , a veces silencioso, otras veces explícito, de sus hijos o nueros, o buscando evitar ser una carga para los suyos , opta por retirarse a la soledad de su hogar en busca tan solo un lugar donde huir del medio sin molestar a nadie.