Carne de música, rosal de sangre loca,
sol con estrellas, manzana matutina,
pon en mi boca las rosas de tu boca,
tu boca roja de sol y coralina!
¡Ábrete toda como una dulce fruta,
llena de rizos al pino de tu palma,
pon, africana, sobre mi amarga ruta,
la sombra fresca del pozo de tu alma!
Mi hogar espera la luz de tu tesoro,
carne de bronce, de seda y de topacio;
¡dórame todo con tu esplendor de oro,
mujer, abierta lo mismo que un palacio!
Luz, pandereta, cristal en flor, granada,
agua de azul, mariposa florecida,
¡quita con una sonora carcajada
las flores secas del libro de mi vida!
Quédate en mí, soy pobre y soy poeta,
huyó en mi blanco pegaso la fortuna,
y quiero oír tu alegre pandereta
cuando florezca la nieve de la luna…
Agua, amapola, rosal de sangre loca,
vida de música, gitana cristalina,
¡dale a mi boca la fruta de tu boca,
tu boca roja de sol y coralina!
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¡Qué bonita es la princesa!
¡qué traviesa!
¡qué bonita
la princesa pequeñita
de los cuadros de Watteau!
Yo la miro, ¡yo la admiro,
yo la adoro!
Si suspira, yo suspiro;
si ella llora, también lloro;
si ella ríe, río yo.
Cuando alegre la contemplo,
como ahora, me sonríe,
…y otras veces su mirada
en los aires se deslíe
pensativa.
¡Si parece que está viva
la princesa de Watteau!
Al pasar la vista, hiere,
elegante,
y ha de amarla quien la viere.
…Yo adivino en su semblante
que ella goza, goza y quiere,
vive y ama, sufre y muere…
como yo.
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En un rincón de un patio fresco y ameno,
que alegran y perfuman aves y flores,
una niña morena, que tiene amores,
duerme, puestas las manos sobre su seno.
Sueña, y al grato hechizo de cuanto mira
a través de la bruma de lo soñado,
se dilata su seno blanco y rosado,
y su boca de grana se abre y suspira.
Luz del alma ilumina su rostro hermoso:
se encienden sus mejillas, tiembla y sonríe,
y más con lo que sueña su amor se engríe,
y es cada vez su aliento más anheloso…
Murmura luego su nombre: nadie contesta…
Abre sus ojos negros con mudo espanto,
y al ver de sus quimeras roto el espanto
volviendo al sueño dice: ¡Bendita siesta!
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Bonita, emotiva y cálida poesía, Has sabido elegir.. Gracias por traerla
Me quedo con eso de: ahora me pregunto ¿y que te dieron ellos?. Sencillamente si eran buenos hijos. AMOR. Una madre no espera de los hijos nada más que AMOR.
Lo ingrato sería que nada recibiera, que por desgracia, sabemos muchos casos.
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UNA MUJER VALIENTE
Mujer valerosa de ojos tristes
que tienes en la mirada que te afliges
acaso un gran dolor te atormenta
que lloras bajo la tormenta.
No quieres que los demas se den cuenta
de que sufres en silencio
y tienes angustias en el pecho.
Quien viera tus callosas manos
maltratadas por tanto esfuerzo
y esos cabellos blancos en tu cabeza
que son signo de toda pureza.
Dedicaste toda tu vida a esos ingratos
que ahora solo los vez por ratos
nisiquiera te agradecen lo que hiciste.
Mujer valiente que te destruiste
dando vida y educando
dando amor y peleando
todo porque tu lo quisiste.
Entregar tu vida a ellos
sin medidas y con desvelos
todo por un amor sin consuelo.
Ahora te pregunto
y que te dieron ellos???
acaso te regresaron lo que les diste
o te pagarón lo que no les vendiste.
Valiente solo te puedo decir
porque nada te describe mejor
todo te queda pequeño
para tu gran corazón.
autor Navidad_azul (Seudónimo)
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AMIGA: Preciosos los trabajos que has elegido de Machado y Mistral.
Gracias por tu intervención y con esa aportación tan bonita.
Un cordial saludo
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Niñita de pescadores
que con viento y olas puedes,
duerme pintada de conchas,
garabateada de redes.
Duerme encima de la duna
que te alza y que te crece,
oyendo la mar-nodriza
que a más loca mejor mece.
La red me llena la falda
y no me deja tenerte,
porque si rompo los nudos
será que rompo tu suerte…
Duérmete mejor que lo hacen
las que en la cuna se mecen,
la boca llena de sal
y el sueño lleno de peces.
Dos peces en las rodillas,
uno plateado en la frente,
y en el pecho, bate y bate,
otro pez incandescente…
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Por esta Mancha ?prados, viñedos y molinos?
que so el igual del cielo iguala sus caminos,
de cepas arrugadas en el tostado suelo
y mustios pastos como raído terciopelo:
por este seco llano de sol y lejanía,
en donde el ojo alcanza su pleno mediodía
(un diminuto bando de pájaros puntea
el índigo del cielo sobre la blanca aldea,
y allá se yergue un soto de verdes alamillos,
tras leguas y más leguas de campos amarillos),
por esta tierra, lejos del mar y la montaña,
el ancho reverbero del claro sol de España,
anduvo un pobre hidalgo ciego de amor un día
?amor nublóle el juicio: su corazón veía?.
Y tú, la cerca y lejos, por el inmenso llano
eterna compañera y estrella de Quijano,
lozana labradora fincada en tus terrones
?oh madre de manchegos y numen de visiones?,
viviste, buena Aldonza, tu vida verdadera
cuando ta amante erguía su lanza justiciera,
y en tu casona blanca ahechando el rubio trigo.
Aquel amor de fuego era por ti y contigo.
Mujeres de la Mancha con el sagrado mote
de Dulcinea, os salve la gloria de Quijote
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La Mancha y sus mujeres… Argamasilla, Infantes
Esquivias, Valdepeñas, La novia de Cervantes,
y del manchego heroico, el ama y la sobrina
(el patio, la alacena, la cueva y la cocina,
la rueca y la costura, la cuna y la pitanza),
la esposa de don Diego y la mujer de Panza,
la hija del ventero, y tantas como están
bajo la tierra, y tantas que son y que serán
encanto de manchegos y madres de españoles
por tierras de lagares, molinos y arreboles.
Es la mujer manchega garrida y bien plantada,
muy sobre sí doncella, perfecta de casada.
El sol de la caliente llanura vinariega
quemó su piel, mas guarda frescura de bodega
su corazón. Devota, sabe rezar con fe
para que Dios nos libre de cuanto no se ve.
Su obra es la casa ?menos celada que en Sevilla,
más gineceo y menos castillo que en Castilla?.
Y es del hogar manchego la musa ordenadora;
alinea los vasares, los lienzos alcanfora;
las cuentas de la plaza anota en su diario,
cuenta garbanzos, cuenta las cuentas del rosario.
¿Hay más? Por estos campos hubo un amor de fuego,
dos ojos abrasaron un corazón manchego.
¿No tuvo en esta Mancha su cuna Dulcinea?
¿No es el Toboso patria de la mujer idea
del corazón, engendro e imán de corazones,
a quien varón no impregna y aun parirá varones?
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Gracias amiga por tu opinión. Muy amable por tu parte. Un abrazo
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Me encanta y siento una envidia muy grande. Dios no me bendijo con el Don que tú tienes.
un besito
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Saku, gracias por tus cumplidos. Seguiré escribiendo y lo que quede bien, lo colgaré..Ciao.
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Oh Biver muy buena poesìa, me alegra leerte , ciao
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Gracias Agne, como siempre tan amable. Saludos
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