|
|
Siempre voté a los socialistas, pero ahora se me está cayendo la venda de los ojos con el gobierno de Zapatero. Y que voy a decir de Pepiño Blanco, que anda intentando conseguir votos por decretazo. ¡Sabéis que primero con los pilotos y ahora con los controladores es más el ruido que las nueces? El Pepiño se apunta un tanto y los pilotos y controladores dicen que sí, que los metieron en cintura, para que el pueblo quede contento, pero la verdad es que van a seguir más bien como estaban. Esto es la política y yo en el guindo. No importa el bien de España, sino el de ellos mismos. Y los curritos a seguir pagando impuestos.
|
Pero cuando pedimos el censo para celebrar elecciones sindicales, sólo una decena están dados de alta oficialmente en la plantilla».
Contrastando los datos de afiliaciones a la Seguridad Social con la Encuesta de Población Activa (EPA), surge la cifra de 260.000 personas que realizan algún tipo de actividad económica remunerada en la Comunidad sin estar dados de alta.
|
Esta actividad tiene también sus riesgos. «Las aparadoras utilizan colas, productos tóxicos e inflamables, y eso supone llevarte el peligro a casa. Muchas veces trabajan en lugares poco ventilados y pueden producirse accidentes por inhalación», advierte el secretario general de UGT en La Montaña-Valle del Vinalopó, Vicente Prieto.
Montando juguetesLos talleres clandestinos han surgido durante años, a la sombra de la industria del calzado, en municipios de la Vega Baja como Elche, Orihuela, Elda, Aspe o Petrer. Pero también recurren a esta actividad otros sectores como el textil. En el caso del juguete, cientos de familias obtienen unos ingresos adicionales montando componentes en casa en municipios como Ibi, Onil o Castalla, señala Prieto.
El representante sindical constata que «la economía sumergida y la clandestinidad están creciendo como consecuencia de la crisis. En ocasiones, en las propias fábricas. Muchos trabajadores se ven afectados por un ERE temporal y al cabo de pocos días vuelven a incorporarse a la empresa. Esta vez, trabajando sin contrato mientras cobran el subsidio del paro».
Otras veces, añade, «visitamos una fábrica y nos encontramos a 40 personas trabajando.
|
Toda la familia
La mayoría de las empleadas -sin estar dadas de alta en la Seguridad Social y sin derecho al subsidio de desempleo- son amas de casa, que contribuyen así a llevar unos ingresos extra a casa. También algunas muchachas, «aunque ahora prefieren trabajar en una tienda o de cajeras en el supermercado», dice Isabel.
En el taller se trabaja a destajo, de ocho de la mañana a diez de la noche con dos horas de descanso: se cobra a tanto la pieza. Allí se cosen los distintos componentes del calzado (como la pala, los talones o los forros) y se encolan las suelas.
En torno a una decena de empleadas, la encargada recibe los pedidos y reparte el trabajo. Otras optan por llevárselo a casa: «He llegado a juntarme con más de 500 pares», explica Isabel. «Trabajaba todo el día y si mis hijos estaban en casa, me ayudaban a limpiar los hilos o repasar las piezas».
|
Varias mujeres inclinadas sobre la máquina de coser en una casa de planta baja, con las ventanas abiertas de par en par en una céntrica calle de Elda, o en talleres clandestinos escondidos en medio de la huerta, en alguna pedanía apartada de Elche.Una vez por semana, una furgoneta sin rótulos se detiene ante su puerta para descargar, en varias sacas, los componentes del calzado que coserán las aparadoras y recoger las piezas ya montadas.
Mientras las cifras del paro se disparan, la economía sumergida engorda y se convierte, cada vez más, en refugio para miles de trabajadores que han perdido su empleo.
«Hace más de una década se pagaba mucho mejor, podías ganar unas 40.000 pesetas a la semana dedicando diez horas diarias. Pero ahora han cerrado muchas fábricas y también hay menos encargos», explica Isabel, que ha trabajado durante años en un taller clandestino de calzado.
|
El fabricante de sanitarios, que cuenta con unos 3.000 trabajadores en toda España, anunció hace medio año un ERE para despedir a más de 700 empleados, alegando la profunda crisis que vive el sector de la construcción.
Tras varios meses de duras negociaciones, en las que empresa y sindicatos fueron incapaces de llegar a un acuerdo, el ERE llegó finalmente al Ministerio de Trabajo, que ha considerado “acreditada” la existencia de esta causa productiva y ha aprobado el despido de 504 personas.
|
Trabajo autoriza a Roca a despedir a 504 trabajadores
El Ministerio de Trabajo ha autorizado al grupo Roca a despedir a 504 trabajadores en toda España y a aplicar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) temporal que afectará a otros 200 empleados durante un año.
La resolución de la Dirección General de Trabajo reduce en más de 200 el número de extinciones de contrato que incluía el ERE que la compañía presentó el pasado mes de julio y que afectaba a 713 trabajadores, una cuarta parte de la plantilla, de las plantas de Gavà (Barcelona), Alcalá de Guadaíra (Sevilla), Alcalá de Henares (Madrid) y las oficinas centrales de Barcelona.
Los trabajadores afectados por las extinciones recibirán una indemnización de 45 días de salario por año de servicio, con un tope de 42 mensualidades.
Con los despidos ahora aprobados, asegura el ministerio en un comunicado, se garantiza el mantenimiento de la actividad productiva de todos los centros de trabajo de Roca, a la vez que la empresa se compromete a no llevar a cabo nuevas reducciones de plantilla a través de expedientes de regulación.
|
Daniel tiene cuatro hijos españoles, pero ni quiere ni puede pedirles ayuda. «Ellos son mayores, ya tienen sus propios problemas y yo no quiero ser un estorbo; además están en el paro», afirma. Para esos hijos anhela un futuro mejor que su presente: «Rezo porque nunca estén en una situación como la que yo estoy pasando». De los tiempos en los que le tocó vivir a la intemperie le han quedado secuelas importantes. Daniel luce la fisonomía que estamos acostumbrados a ver en los refugiados de conflictos bélicos que salen por televisión. Los meses en la calle le dejaron una neumonía que le obligó a pasar una temporada en el hospital. Él dice que estuvo «al borde de la muerte». Ahora, otra vez, está al borde de la indigencia.
|
No sería la primera vez que Daniel se ve abocado a vivir en la calle. A sus 58 años le resulta casi imposible encontrar un empleo. Los mecanismos de «protección social» de la que tanto le gusta presumir al presidente Zapatero apenas mitigan las penurias de gente como Daniel.
Las fatigas de este argelino nacido en Francia comenzaron cuando perdió su empleo en el mantenimiento de un edificio inteligente. «Se acabó el contrato de seis meses que tenía y no me renovaron». Muchos jóvenes están familiarizados con los trabajos temporales y precarios, pero a ellos todavía les queda alguna opción de encontrar otro.
No es este el único punto en que Daniel se muestra crítico con los empresarios españoles: «Yo he trabajado en otros países y la cosa es diferente. La inmensa mayoría de las empresas aquí no tienen un planteamiento de futuro y sólo les preocupa el beneficio inmediato. Los empresarios son los principales responsables de la crisis». Si consigue superar la amenaza de la indigencia, Daniel quizá tenga aún tiempo para meterse a líder sindical.
|
Daniel Louard. «ME QUEDAN DOS MESES DE PARO Y NO SÉ CÓMO VOY A PAGAR EL PISO»
Por Guillermo D. Olmo
Cualquiera que escuche hablar a Daniel Louar pensaría que lo está haciendo con un profesor universitario, o al menos con un titulado. Sin embargo, hasta hace muy poco Daniel era un indigente. A sus 58 años, después de haberse quedado en paro, y con un magro subsidio a punto de agotarse, Daniel vive en eso que los que han hecho de los pobres su objeto de estudio llaman ampulosamente «riesgo de exclusión social». Daniel es un orador locuaz y elegante. Su mesurado discurso y su facilidad de palabra chocan con el aspecto zarrapastroso que las circunstancias de la vida le obligan a exhibir. El suyo es un ejemplo de que la dignidad ni va en el atuendo ni en los ceros de la cuenta corriente.
De hecho, su capacidad oratoria y su apariencia de honestidad le han llevado a convertirse en una especie de líder para los usuarios del comedor para desempleados que a cuenta de esta crisis ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Móstoles. Daniel planea con el apoyo de algunos de ellos crear una asociación de desempleados del municipio.
A la espera de que este proyecto fragüe, Daniel tiene preocupaciones más acuciantes. Dentro de dos meses dejará de percibir los cuatrocientos y pocos euros que le quedaron de paro y no tendrá con que pagar la habitación del piso que comparte con seis ciudadanos bolivianos.
|
Hace falta dar un fuerte escarmiento a la clase politica, y dirigentes de organismos y a tantos ladrones en la clase dirigente. Sembrar la ilusión e ideales, crear trabajo para poderlo llevar a cabo.La Iglesia, Sindicatos , los profesionales de la Información , los Empresarios , el Estado, los intelectuales y todo tipo de organismos debe denunciarlo. y Crear cauces y unir al pueblo para conseguirlo.Los trabajadores y clases medias estamos dispuestos y con la esperanza de conseguirlo, es necesario movilizarnos.
|
En estos momentos estoy defraudada con todos los politicos
Veo a Españamuy mal en muchisimos aspectos
|
En estos momentos estoy defraudada con todos los politicos
Veo a Españamuy mal en muchisimos aspectos
|
En estos momentos estoy defraudada con todos los politicos
Veo a Españamuy mal en muchisimos aspectos
|