I
Hora de soledad y de melancolía,
en que casi es de noche y casi no es de día.
Hora para que vuelva todo lo que se fue,
hora para estar triste, sin preguntar por qué.
Todo empieza a morir cuando nace el olvido.
Y es tan dulce buscar lo que no se ha perdido.
Y es tan agria esta angustia terriblemente cierta
de un gran amor dormido que de pronto despierta.
II
Viendo pasar las nubes se comprende mejor
que así como ellas cambian, va cambiando el amor,
y aunque decimos: «Todo se olvida, todo pasa…»,
en las cenizas, a veces nos sorprende una brasa.
Porque es triste creer que se secó una fuente,
y que otro beba el agua que brota nuevamente;
o una estrella apagada que vuelve a ser estrella,
y ver que hay otros ojos que están fijos en ella.
Decimos: «Todo pasa, porque todo se olvida»,
y el recuerdo entristece lo mejor de la vida.
Cuando te beso,
todo un océano me corre por las venas,
nacen flores en mi cuerpo cual jardín,
y me abonas y me podas soy feliz ,
y sobre mi lengua se desviste un ruiseñor,
y entre sus alitas nos amamos sin pudor,
cuando me besas..
un premio Nobel le regalas a mi boca.
Cuando te beso,
te abres y te cierras como ala de mariposa,
y bautiza tu saliva mi ilusión,
y me muerdes hasta el fondo la razón,
y un gemido se desnuda y sale de tu voz,
le sigo los pasos y me roba el corazón.
Cuando me besas,
se prenden todas las estrellas en la aurora,
sobre mi lengua se desviste un ruiseñor,
y entre sus alitas nos amamos sin pudor,
cuando me besas..
un premio Nobel le regalas a mi boca.
Cuando te beso..
tiembla la luna sobre el río y se reboza.
Ven para acá, me dijo dulcemente
mi madre cierto día,
(aún me parece que escucho en el ambiente
de su voz la celeste melodía).
Ven y dime qué causas tan extrañas
te arrancan esa lágrima, hijo mío,
que cuelga de tus trémulas pestañas
corno gota cuajada de rocío.
Tú tienes una pena y me la ocultas:
¿no sabes que la madre más sencilla
sabe leer en el alma de sus hijos
como tú en la cartilla?
¿Quieres que te adivine lo que sientes?
Ven para acá pilluelo,
que con un par de besos en la frente
disiparé las nubes de tu cielo.
Yo prorrumpí a llorar, -Nada le dije,
las causa de mis lágrimas ignoro;
pero de vez en cuando se me oprime
el corazón, y ¡lloro!..
Ella inclinó la frente pensativa
se turbó su pupila.
y enjugando sus ojos y los míos,
me dijo más tranquila:
Llama siempre a tu madre cuando sufras
que vendrá muerta o viva:
si está en el mundo a compartir tus penas,
Y lo hago así cuando la suerte ruda
. como hoy perturba de mi hogar la calma:
¡ invoco el nombre de mi madre amada,
y entonces siento que se ensancha mi alma
Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh, guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.
Federico García Lorca
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