La negativa de aquel bombero a franquear el acceso al inmueble de la octogenaria, medida que obligó a la comisión judical a reclamar una segunda dotación igualmente ‘insumisa’, hizo aflorar la sensibilidad de compañeros de todo el país ante la desbordante cifra de ejecuciones hipotecarias. Al mismo tiempo, colocó el foco sobre otros colectivos que también participan en estas actuaciones, como cerrajeros, agentes de Policía y procuradores, a los que hay quien observa casi como verdugos contemporáneos.
La Confederación Intersindical Galega (CIG), entre cuyos afiliados se encuentran los bomberos coruñeses en cuestión, responde por ellos cuando se les intenta localizar para recabar su testimonio. “Han llamado muchos medios y no han querido hablar. No quieren darle ningún protagonismo”. Lo cierto es que, aun sin voz y sin rostro, se han convertido en ejemplo a seguir por colegas de Madrid, Valencia y Alicante.
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José Miguel, Amaia, Francisco, Victoria, Ricardo, Juan… Nombres propios ligados trágicamente a la crisis. Su muerte se relaciona con su desahucio. Se suicidaron antes, durante o después de que se ejecutara la orden. Padecían un sufrimiento extremo.
En los suicidios influyen, dicen los expertos, multitud de factores: la salud mental, fundamentalmente, las enfermedades crónicas y dolorosas, las tragedias vitales o el aislamiento. A los que han venido a sumarse situaciones económicas críticas.
“La conducta suicida es multifactorial y polivalente, entonces no se puede simplificar, lo que sí es verdad es que el paro y los desahucios, la situación económica, es un factor estresor, entonces en personas vulnerables pueden precipitar ese tipo de conductas como la única solución que tienen. Y se da más en situaciones de paro prolongado crónico”, opina el psiquiatra Alejandro Rocamora.
Agravadas por la culpa, cuentan, de no poder pagar por la amenaza de acarrear la deuda para siempre. “Vienen arrastrado una situación de desempleo de ingresos muy bajos, la gente llega cada vez más destrozada. Han conseguido culpabilizar a la víctima y que vengan con esa sensación de culpa, además de la presión que ejerce el banco con llamadas telefónicas, con cartas, amenazas ‘no vas a poder tener nunca nada’, ‘te voy a perseguir el resto de tu vida’”, dice José María Ruiz, de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).
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Hoy en día el desahucio es la primera causa de muerte no natural en España. Cada día diez personas se suicidan. Las estadísticas no incluyen los motivos. Y clínicamente no se puede establecer una razón única.
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