Juan Ramón Jiménez
Jesús, el dulce, viene…
Las noches huelen a romero…
¡Oh, qué pureza tiene
la luna en el sendero!
Palacios, catedrales,
tienden la luz de sus cristales
insomnes en la sombra dura y fría…
Mas la celeste melodía
suena fuera…
Celeste primavera
que la nieve, al pasar, blanda, deshace,
y deja atrás eterna calma…
¡Señor del cielo, nace
esta vez en mi alma!
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La fría escarcha
de nuevo cayó
su helada capa
de hielo dejó.
Sumió el paisaje
en blanco resplandor
de gran belleza
y de frío helador.
Los tibios rayos
del incipiente sol
en agua pura
fundirá su candor.
Belleza del invierno
blanco enternecedor
de delicado armiño
el bosque se vistió
apenas se ve el verde
el hielo lo ocultó.
Son las mañanas frías
del invierno señor
que aprovecha las noches
y reina sin temor.
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Suena una música dulce
que es regalo musical
con cada nota va el beso
rebosante de lealtad
de amor callado y silente
alzándo la gran verdad
de las palabras que calla
y las notas hacen vibrar.
El músico enamorado
sabe como puede hablar
poniendo el alma en las notas
que su amor escuchará
sabiéndolas solo suyas
cada una guardará
como un preciado tesoro
que en su alma quedará
en el corazón guardado
y cuando quiera recordar
le sonaran nuevamente
y una lágrima quizá
resbalará silenciosa
la emoción no contendrá
la melodía amorosa
ya por siempre vivirá
agradecido homenaje
a ese su amor musical.
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Buenas tardes, guapa. Bellísimo poema !!! Que pases un lindo finde. Besos.
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Así, calladamente
sin grandes estridencias
dejaré de quererte
casi sin darte cuenta.
Dejaré de sentirme
muñeca, entre tus brazos,
dejaré de temblar
por tus caricias nuevas.
Y así… pausadamente
como llega la noche
aún estando a tu lado
comenzaré a estar muerta.
CARMEN SÁNCHEZ IBÁÑEZ
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Poema Allí Había Una Niña de Jaime Sabines
En las hojas del plátano un pequeño
hombrecito dormía un sueño.
En un estanque, luz en agua.
Yo contaba un cuento.
Mi madre pasaba interminablemente
alrededor nuestro.
En el patio jugaba
con una rama un perro.
El sol -qué sol, qué lento
se tendía, se estaba quieto.
Nadie sabía qué hacíamos,
nadie, qué hacemos.
Estábamos hablando, moviéndonos,
yendo de un lado a otro,
las arrieras, la araña, nosotros, el perro.
Todos estábamos en la casa
pero no sé porqué. Estábamos. Luego el silencio.
Ya dije quién contaba un cuento.
Eso fue alguna vez porque recuerdo
que fue cierto.
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Muy hermoso amiga!! Besos!!
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Gracias Fresi. Precioso poema. Gracias amiga !!!
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Sólo tu amor y el agua… Octubre junto al río
bañaba los racimos dorados de la tarde,
y aquella luna odiosa iba subiendo, clara,
ahuyentando las negras violetas de la sombra.
Yo iba perdido, náufrago por mares de deseo,
cegado por la bruma suave de tu pelo.
De tu pelo que ahogaba la voz en mi garganta
cuando perdía mi boca en sus horas de niebla.
Sólo tu amor y el agua… El río, dulcemente,
callaba sus rumores al pasar por nosotros,
y el aire estremecido apenas se atrevía
a mover en la orilla las hojas de los álamos.
Sólo se oía, dulce como el vuelo de un ángel
al rozar con sus alas una estrella dormida,
el choque fugitivo que quiere hacerse eterno,
de mis labios bebiendo en los tuyos la vida.
Lo puro de tus senos me mordía en el pecho
con la fragancia tímida de dos lirios silvestres,
de dos lirios mecidos por la inocente brisa
cuando el verano extiende su ardor por las colinas.
La noche se llenaba de olores de membrillo,
y mientras en mis manos tu corazón dormía,
perdido, acariciante, como un beso lejano,
el río suspiraba…
Sólo tu amor y el agua…
Pablo García Baena
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Bello,bellisimo,amiga Isabel.
Besos.
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La compañía de dos almas que vencen las tinieblas con la belleza del amor que aporta la luz de la mañana.
Bellos querida Isabel!!
Besos!!
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Todo fue maravilla de armonías
en el gesto inicial que se nos daba
entre impulsos celestes y telúricos
desde el fondo de amor de nuestras almas.
Hasta el aire espigóse en levedades
cuando caí rendida en tu mirada;
y una palabra, aún virgen en mi vida,
me golpeó el corazón, y se hizo llama
en el río de emoción que recibía,
y en la flor de ilusión que te entregaba.
Un connubio de nuevas sensaciones
elevaron en luz mi madrugada.
Suaves olas me alzaron la conciencia
hasta la playa azul de tu mañana,
y la carne fue haciéndose silueta
a la vista de mi alma libertada.
Julia de Burgos
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Hermoso poema Agnes, lleno de rosas como estrellas…Que bonita forma de expresarlo !!! Besos Reina.
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