Amar….
es una fuerza sin control
que sale desde nuestras
entrañas…ocupa todo
nuestro ser……
Ocupa nuestro pensamiento
y se mete con fuerza dentro
de nuestra alma, con la
fuerza de un volcán… y es
tan poderoso que se roba
el corazón.
Aunque es sabido que el
amor real y verdadero, es
capaz de dar la vida si
fuese necesario por ese
amor..aunque no sea
correspondido!!…y, cuando
ese amor es correspondido
también es sabido que
pasará por muchas pruebas
difíciles por la circunstancia
ambiental… porque la vida
no es fácil…
Un rosal muestra sus espinas.
El amor correspondido se
fortalece en base a cada prueba
que tendrá que vencer.
El amor real y verdadero… es la
fuerza que une con la seguridad
absoluta de la existencia de
nuestro ser.
Amar…vivir…morir por tí….
es entregarse con alma y corazón
con la fuerza del amor.
Amar es arriesgarse a que no le quieran. Esperar es arriesgarse a sentir dolor. Intentar es arriesgarse a fracasar. Pero hay que arriesgarse. Porque lo más peligroso en esta vida es no arriesgar nada.
Hacia tiempo que no leía algo tan hermoso. Como no observo ninguna firma, he de suponer que su autora es la anfitriona del foro. A ella, mis más sinceras felicitaciones.
Hay una gran diferencia entre el deseo producto del amor y el simplemente deseo. Bien lo dice Josefa Parra… “no es amor”. Que pases una preciosa semana…Isabel.-
No es amor, no es amor
el estremecimiento que me ofreces,
la dependencia dócil del deseo,
no es amor.
La piel de transparente se hace alma
que el sudor cristaliza, puramente
transfigurada; pero es sólo el tiempo
que tarda ese tirano de tu cuerpo
en hacerse notar en estampida.
No es amor, lo conozco; yo no sé
qué cosa sea, pero no es amor
Mis flores eran como leche, miel y vino.
Las até con una cinta dorada, en ramillete,
pero burlaron mi cuidado vijilante y huyeron lejos;
y solo me queda la cinta.
Mis canciones eran como leche, miel y vino.
Estaban presas en el ritmo de mi corazón palpitante,
pero tendieron sus alas y huyeron lejos, ¡tesoros de mis horas ociosas!,
y mi corazón late en silencio.
La hermosa que amé era como leche, miel y vino.
Sus labios, como el rosa del alba; sus ojos, negros como abeja.
Yo callaba mi corazón, no fuera a asustarla, pero ella se fue,
como mis flores y mis canciones; y me ha dejado mi amor solo.
Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y señales de toda clase, en cada hecho, en cada momento, entre las cosas y entre las personas, en los dolores y en los placeres, en los triunfos y en los fracasos. Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta.
Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos o en relámpagos de lucidez cegadora.
Y así crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos… Y un día, mientras transitamos este eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros sueños se transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y nuestro futuro.
Nada hay que temer,… una sabiduría interior las acompaña… porque cada semilla sabe… cómo llegar a ser árbol…
En el silencio de mi reflexión percibo todo mi mundo interno como si fuera una semilla, de alguna manera pequeña e insignificante pero también pletórica de potencialidades.
…Y veo en sus entrañas el germen de un árbol magnífico, el árbol de mi propia vida en proceso de desarrollo.
En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu del árbol que será después. Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol, cayendo en tierra fértil, absorbiendo los jugos que la alimentan, expandiendo las ramas y el follaje, llenándose de flores y de frutos, para poder dar lo que tienen que dar.
Cada semilla sabe cómo llegar a ser árbol. Y tantas son las semillas como son los sueños secretos.
Dentro de nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar, echar raíces y darse a luz, morir como semillas… para convertirse en árboles.
Árboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros sueños semilla.
Sigue…
Es difícil aceptar que han dejado de amarnos. Hay personas que prefieren ignorar a sabiendas el desamor. Gracias Fede, muy bello el poema. Un abrazo…Isabel.-