› Foros › ACTUALIDAD › ¿Dónde estará mi primavera?
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Isabel.. hace 9 años, 3 meses.
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..Isabel..saidGloria Estefan – Mi Tierra |
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..Isabel..said“Piensa en mí” Chavela Vargas |
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..Isabel..saidCon la finalidad de que todos disfruten de este bello domingo, porque no siempre se tiene la fortuna de que así sea, les sugiero vivirlo con toda la intensidad posible. |
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..Isabel..saidEl tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que tienen miedo, muy largo para los que se lamentan, muy corto para los que festejan. Pero, para los que aman, el tiempo es eternidad |
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..Isabel..saidMas la edad…, ah, esos números extraños Aunque el cuerpo envejezca, el alma siente, Francisco Alvarez Hidalgo |
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..Isabel..saidPABLO ALBORAN “Solamente tú” |
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..Isabel..saidSergio Denis – Todos Los Domingos |
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..Isabel..saidUn día especial puede convertirse con el tiempo en una fuente de inmensa tristeza…hoy es un día de estos, un día en que la soledad saca la cabeza y se pinta los ojos para pasear ante mi y sacarme la lengua para que no me olvide de ella…es de esos días en que me gustaría tener una escoba mágica, no para salir volando como una bruja, sino para barrer los recuerdos, borrarlos, quedarme vacía, sin contenido alguno… |
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..Isabel..saidLargas horas de espera después del repentino vendaval que descargó con furia sobre la costa. Aquel día, tras los cristales, conteniendo la respiración, solo necesitaba oír el murmullo de las olas quietas… Publicado por Anna Jorba Ricart |
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..Isabel..saidLa Niña de Guatemala – Los Olimareños |
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..Isabel..saidRodrigo El Potro – Lo Mejor Del Amor |
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..Isabel..saidEntraron en el cuarto y la puerta se cerró; el cuarto realmente estaba muy oscuro. Ante ellos se abría un inmenso ojo de vidrio, el ojo de buey, una ventana de metro y medio de alto por dos de ancho, por la cual podían ver el espacio. el niño se quedó sin aliento, maravillado. Detrás, el padre y la madre contemplaron el espectáculo, y entonces, en la oscuridad del cuarto, varias personas se pusieron a cantar. – Feliz Navidad, hijo –dijo el padre. Resonaron los viejos y familiares villancicos; el niño avanzó lentamente y aplastó la nariz contra el frío vidrio del ojo de buey. Y allí se quedó largo rato, simplemente mirando el espacio, la noche profunda y el resplandor, el resplandor de cien mil millones de maravillosas velas blancas. |
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..Isabel..said– Ya es casi la hora. – ¿Puedo tener un reloj? –preguntó el niño. Le dieron el reloj, y el niño lo sostuvo entre los dedos: un resto del tiempo arrastrado por el fuego, el silencio y el momento insensible. – ¡Navidad! ¡Ya es Navidad! ¿Dónde está mi regalo? – Ven, vamos a verlo –dijo el padre, y tomó al niño de la mano. Salieron de la cabina, cruzaron el pasillo y subieron por una rampa. La madre los seguía. – No entiendo. – Ya lo entenderás –dijo el padre–. Hemos llegado. Se detuvieron frente a una puerta cerrada que daba a una cabina. El padre llamó tres veces y luego dos, empleando un código. La puerta se abrió, llegó luz desde la cabina, y se oyó un murmullo de voces. – Entra, hijo. – Está oscuro. – No tengas miedo, te llevaré de la mano. Entra, mamá. |
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..Isabel..said– Quiero mirar por el ojo de buey. – Todavía no –dijo el padre–. Más tarde. – Quiero ver dónde estamos y a dónde vamos. – Espera un poco –dijo el padre. El padre había estado despierto, volviéndose a un lado y a otro, pensando en la fiesta de Navidad, en los regalos y en el árbol con sus velas blancas que había tenido que dejar en la aduana. Al fin creyó haber encontrado una idea que, si daba resultado, haría que el viaje fuera feliz y maravilloso. – Hijo mío –dijo–, dentro de medía hora será Navidad. La madre lo miró consternada; había esperado que de algún modo el niño lo olvidaría. El rostro del pequeño se iluminó; le temblaron los labios. – Sí, ya lo sé. ¿Tendré un regalo? ¿Tendré un árbol? Me lo prometisteis. – Sí, sí. todo eso y mucho más –dijo el padre. – Pero… –empezó a decir la madre. – Sí –dijo el padre–. Sí, de veras. Todo eso y más, mucho más. Perdón, un momento. Vuelvo pronto. Los dejó solos unos veinte minutos. Cuando regresó, sonreía. |
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