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Isabel.. hace 9 años, 3 meses.
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..Isabel..saidNiña Pastori – Amor de San Juan |
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..Isabel..saidYiruma – Kiss the rain |
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..Isabel..saidMe gustas cuando callas porque estás como ausente, Como todas las cosas están llenas de mi alma Me gustas cuando callas y estás como distante. Déjame que te hable también con tu silencio Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Pablo Neruda |
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..Isabel..saidY esta letanía que me arrastra a todos los pasillos despoblados donde grita el alma…allí donde encuentro tu retrato como sombra inerte, observándome callado ante mi suerte, que evita emancipar tu juramento y gime de nuevo en tu silencio, amor donde te encuentro cada noche en el recuerdo que arde como brasas en su fuego y quema en tu nostalgia mi memoria… Allí donde la llama que se apaga en medio de mi pecho que te llama, calcina mis sentidos y sin prisa, mi lágrima de sal y de agonía -se escurre por mi rostro de ceniza- que pierde identidad y desvaría en todos los recodos de la vida, donde asoma mi tristeza mal herida y grito tu nombre a la deriva… Allí es donde yo avanzo lento y me detengo ante los puertos casi secos de tu historia, tratando de beber la última gota que sedienta ante mi boca, se desprende de mis labios agrietados y cae sobre piedras y silencios, en todos los abismos de tus sueños, que mueren vida mía al despertar! |
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..Isabel..saidGinamaría Hidalgo – Concierto para una sola voz |
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..Isabel..saidNi desvirtuar el favorable influjo Nicanor Parra |
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..Isabel..saidJuro que no recuerdo ni su nombre, |
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..Isabel..saidSeguramente -me digo cuando busco soluciones- la tranquilidad es de los pocos derechos que aún podemos ejercer con calma, porque nos basta con no perder los nervios y cerrar los ojos y quedarnos con nosotros mismos y pensar, por ejemplo, en el tranquilo anarquismo de Spencer. Pero, bueno, quizás haríamos bien en no estar buscando tantas soluciones al mundo ni preocuparnos tanto y tanto por la verdad y sí, en cambio, buscar aquella verdad con la que, aun no siendo perfecta, al menos podamos vivir. Y es que quizás sea cierto que, como decía la vagabunda de la leyenda, todavía hay una gran diferencia entre tratar de sorber todo el océano o beber de los arroyos. Enrique Vila-Matas |
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..Isabel..saidProhibido nuestro amor-Paz Martinez |
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..Isabel..saidCada mañana el mismo Consabidas minucias Desde mis ajimeces Tu humedad se disputan En mis blandas murallas Resuelves la materia El repetido aire De tu cuello desnudo Al alba, cuando mido RAFAEL GUILLÉN |
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..Isabel..saidDe joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: “Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo”. A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transforme mi oración y comencé a decir: “Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque solo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho”. Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: “Señor, dame la gracia de cambiarme a mi mismo”. Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida… Bavazid |
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..Isabel..saidque resbala en la ventana |
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..Isabel..saidBésame la boca |
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..Isabel..said-Quítate la ropa – te dije. -Quítatela. En la cama hay que entrar como en el mar, sin pendientes, sin anillos ni maquillaje alguno, con tu pelo suelto. Quítatela toda. Sin dejar de mirarme lo hiciste. Lenta, te desprendiste de tu bufanda y dejaste caer cada prenda en el suelo, como si cada una hubiese tenido por siempre su propio lugar, definido sobre la tarima de madera, y ahora hubiesen regresado a ella. Luego entraste en el mar de mis sábanas como una niña perdida en un bosque gobernado por las brumas. Una vez dentro te llevaste un cigarrillo a la boca, alargué mi mano y te lo arranqué de los labios. -Ahora no – dije tirándolo al suelo-. Más tarde, luego será tu historia. Sin desvestirme me incliné sobre ti y comencé la noche comiéndote la boca. Horas más tarde nuestros cuerpos seguían ardiendo. Tú dormías. Yo escribía una historia en mi cuaderno, me faltó papel y me sobraba tinta negra. De un solo movimiento te destapé completa. La sábana cayó al suelo de los pies de la cama como un gigantesco pétalo, dejando al descubierto la blancura de tu cuerpo. Dormías de lado. Acerqué mi pluma a tu hombro y comencé a escribir las últimas palabras de mi historia. Cuando despertaste eras una mujer diferente. Eras mi mujer de cuento, desde el hombro hasta el empeine de tu pie izquierdo. |
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..Isabel..saidAlgunas esperanzas son grandes, y no caben en las cajas forradas de papel couché que a veces lleva consigo. Le gusta mucho más repartir esperanzas chiquitas, porque son dóciles y caben en todas partes. La última vez que le dio una esperanza a una muchacha que tomaba té con un chorrito de leche, la muchacha se puso a llorar. Él respondió: ¿por qué no das saltitos, cielo? Es inevitable: incluso un repartidor de esperanzas tiene un mal día. Santiago García Tirado |
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