¿Dónde estará mi primavera?

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Este foro contiene 1,399 respuestas, tiene 39 mensajes y lo actualizó Avatar de Isabel.. Isabel.. hace 9 años, 3 meses.

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..Isabel..

said

Perdóname hoy mi impaciencia, amor mío.
Es la lluvia primera del verano, y la arboleda del río
está jubilosa, y los árboles de kadam, en flor,
tientan a los vientos pasajeros con copas de vino de aroma.
Mira, por todos los rincones del cielo los relámpagos
dardean sus miradas, y los vientos se yerguen por tu pelo.
Perdóname hoy si me rindo a ti, amor mío. Lo de cada
día anda oculto en la vaguedad de la lluvia; todos los
trabajos se han parado en la aldea; las praderas están
abandonadas. Y la venida de la lluvia ha encontrado en tus
ojos oscuros su música, y julio, a tu puerta, espera, con
jazmines para tu pelo en su falda azul.

Rabindranath Tagore

24 noviembre, 2011 at 19:17
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¿Voy yo a ti o tú vienes a mí?

Mi corazón acepta lo que digas.

A salvo te hallarás de la sed y del sol

cuando ocurra tu encuentro conmigo,

pues mi boca es dulce fuente cristalina,

las ramas de mi pelo, sombra umbrosa,

Respóndeme enseguida…

Hafsa bint al-Hayy al-Rakuniyya [1135-1191] una de las poetisas arábigo-andaluzas más famosas de al-Andalus

24 noviembre, 2011 at 14:30
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..Isabel..

said

Cuenta una leyenda que hace años en el cielo sólo reinaba el sol,
durante el día todo era alegría pero cuando la noche cubría con
su manto, todo era temor.
Una noche un temible puma se ensañó con los habitantes de una
aldea sembrando el miedo casi todos los aldeanos.
Quilla una joven y bella muchacha decidió enfrentarse a el puma.
Una noche, mientras todos corrían a refugiarse, ella se quedó
en un lugar abierto; y cuando vio acercarse el puma comenzó a correr.
Corrió durante dos días alejando al puma de la aldea.
En la tercera noche el puma la acorraló.
La joven, dándose por vencida, se dispuso a morir; pero en su
corazón no cabía la tristeza ya que se sentía feliz por haber cumplido su propósito.
En el momento en que el puma se deponía a darle muerte, ella cerró
sus hermosos ojos y sintió elevarse en el aire convirtiéndose en un astro redondo
y luminoso con una belleza sin igual.
Cuentan que desde aquella noche la joven nos acompaña allí,
en el cielo, tan bella como lejana, cuidándonos y dándonos su hermosa luz.

24 noviembre, 2011 at 14:23
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..Isabel..

said

“…Y si por toda riqueza te restaran

únicamente dos panes, vende uno,

y con esas escasas monedas regálate

unos jacintos con que alimentar tu alma…”

23 noviembre, 2011 at 15:25
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..Isabel..

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… El placer era egoísta y nos topaba gimiendo con su frente estrecha, nos ataba con sus manos llenas de sal. Llegué a aceptar el desorden de la Maga como la condición natural de cada instante, pasábamos de la evocación de Rocamadour a un plato de fideos recalentados, mezclando vino y cerveza y limonada, bajando a la carrera para que la vieja de la esquina nos abriera dos docenas de ostras, tocando en el piano descarado de madame Noguet melodías de Schubert y preludios de Bach, o tolerando Porgy and Bess con bifes a la plancha y pepinos salados.

No estábamos enamorados, hacíamos el amor con virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo…

Julio Cortázar

23 noviembre, 2011 at 15:23
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..Isabel..

said

Que el camino venga a tu encuentro,

Que el viento sople siempre a tu espalda,

Que el sol te de siempre en la cara,

Que la lluvia caiga lentamente en tu campo

y hasta, que volvamos a vernos…

Que Dios te tenga en la palma de su mano.

Anónimo

23 noviembre, 2011 at 15:14
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..Isabel..

said

Ser como el río que fluye

Silencioso en medio de la noche.

No temer las tinieblas de la noche.

Si hay estrellas en el cielo reflejarlas.

Y, si los cielos se cubren de nubes,

como el río, las nubes son agua;

reflejarlas también sin pena

en las profundidades tranquilas.

Manoel Bandeira

23 noviembre, 2011 at 00:15
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..Isabel..

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Entornó la mirada, respiró hondo… liberada de la rémora que perturbaba su calma, emprendió nuevo camino. Antes de partir, cerró puertas y ventanas, para dejar la estancia a oscuras, ni ella, ni el sol ávido de entrar entre rendijas, volverían a la siniestra casa en nuevas primaveras, y lejos de sentirse mal, confirmaba su decisión como la mejor y mas acertada de sus últimos meses.

Sin equipaje, en compañía de su verdad camino a la libertad, tenía por delante vida y fuerza y el apoyo incondicional, que siempre a su lado estaba, rescatándola a su mundo feliz, del que nunca debiera de haber salido

De Anna Jorba Ricart

23 noviembre, 2011 at 00:14
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“El instante mágico es aquel momento en que un sí o un no. pueden cambiar toda la existencia”

22 noviembre, 2011 at 14:36
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..Isabel..

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Sepultada entre lienzos y abalorios

solo tu vientre vulnerable emerge

y te define toda desafiante y perpleja.

Cruzaste a toda prisa por tu infancia

y ya tienes detrás un rastro de

hijos muertos.

El dolor y la ira

vuelven a fecundarte cada noche

y nacen nuevos hijos,

hijos vivos y muertos

para tapiar la herida de tu pueblo.

Pilar Romero

22 noviembre, 2011 at 14:24
Avatar de ..Isabel..

..Isabel..

said

Como ocurre en estos casos, la cena fue suave y selecta, no faltaron los toques exóticos de la pimienta ni las frutas rojas que dieran un tono pasional al momento, acompañadas de queso fundido y un vino rosado. Conversación variada y temas diversos, sin dejar al azar ni uno sólo de los movimientos de su cuerpo, lo que las palabras no decían lo decían sus cuerpos, expresivos, juguetones, entregados a un arte antiguo y conocido para ambos, y el peligro se esparcía en el aire de una noche de vino y rosas.
Continuó la batalla en las copas que dieron paso al acercamiento suave, elegante. Ella, accidentalmente apoyada en su regazo, él distraídamente acariciando sus hombros, ella coqueteando pícaramente con todos y él dejando que sus ojos la recorrieran suavemente sin pararse hasta llegar a sus ojos, los de ella, para hablar con sus bocas y sus miradas, dos conversaciones distintas, y ambas perfectamente compenetradas.

22 noviembre, 2011 at 14:21
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..Isabel..

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El duelo llegaba a su cénit, las armas mostradas, las miradas rendidas, perdidas y entrelazadas, paseando por calles tranquilas bajo la calidez y el amparo de la noche estrellada, ella recostada sobre su hombro, él rodeando su cintura.
Un lecho fue el campo de batalla, el fuego encendido, la pasión contenida y desmedida, las caricias suaves, los besos sin mesura, batalla de deseo por fin liberado hasta saciar la sed de ambos, sucumbiendo a sus propias trampas, hasta caer rendidos en un abrazo dulce…
La mañana les encontró enredados y abrazados, desarmados y sonrientes, prometiéndose un nuevo duelo de besos y caricias y como no, de seducción desmedida.
Besos y sed felices

de Lo que las palabras no dicen

22 noviembre, 2011 at 14:21
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..Isabel..

said

Seguía el paseo visual por un paréntesis negro que se abría en encaje sobre un canal que incitaba a imaginar lo que debajo de la tela se escondía. Escote amplio y tirantes finos para llegar a una melena corta, rizada y peligrosamente rojiza rodeando unos labios rojos de pasión y unos ojos grandes, de mirada expresiva y profunda. Para complementar la imagen, el perfume bien elegido, dulce, penetrante, sin ser empalagoso y en lugares estratégicamente seleccionados.
El buscó el encanto de la sencillez en unos vaqueros y una camisa blanca ajustada a un cuerpo esbelto, sobre una piel morena, dejando a divinar su torso sin descubrirlo, el rostro bien afeitado, el pelo arreglado y un perfume embriagadoramente seductor.
Empezaba el duelo. Ella no dudo en usar la locuacidad del lenguaje bien elegido en una voz entrenada para hechizar. El jugó con el susurro y la dulzura de expresiones casi escritas en el guión de una noche improvisada. Ella estudió y no dejó al azar ni uno de sus movimientos al acariciar el volante, cambiar de marcha, embragar, frenar o acelerar, mientras conducía y jugaba a distraerlo. El fingió sentirse desarmado mientras prolongaba el paseo por calles y callejuelas.
Aparcaron en una plazoleta y fueron andando hasta el restaurante elegido para el duelo, ella moviendo seductoramente las caderas al ritmo de sus tacones, él siguiendo distraidamente el bailoteo, mientras tomaba las medidas a su rival.

22 noviembre, 2011 at 14:19
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..Isabel..

said

A ella le perdían las conversaciones inteligentes y él tenía debilidad por la dialéctica, así que un día se encontraron seduciéndose con una buena narrativa y mucha, mucha picardía…
Prometieron aquella primera noche un encuentro, un duelo, las armas, sin dudarlo, las del arte de la seducción, aquel que tan bien habían sabido manejar entre palabras y silencios interverbales. Una noche de vino y rosas, abierta a la locura y al placer, tal vez a la perdición de encontrarse con la horma de sus zapatos.
Pero las cosas llegan cuando llegan y hay un momento para cada cosa, así que el duelo no tuvo lugar hasta largo tiempo después, cuando ambos habían perfeccionado sus armas y su estilo, ya viejos conocidos y muy predispuestos a vencer al adversario o a dejarse vencer…
Tras convenios y tratos, tras marcar las normas de una noche sin leyes escritas, tras negociaciones y espacios para la provocación, se convino en una noche cualquiera, que nunca sería cualquier noche.
Estaba todo permitido para una lucha sin precedentes, donde la seducción desarrollada con exquisita elegancia, sería la única regla a seguir.
Ella se calzó con tacones de aguja, sandalias escasas que dejaban ver dedos largos y pies finos, cordones rodeando sus gemelos en un abrazo provocador hasta sus rodillas. La vista podía seguir ascendiendo por la piel blanca de sus muslos, sólo cubiertos a la altura de las caderas con una faldita escasa, que hacía temer los golpes de aire.

22 noviembre, 2011 at 14:17
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