El otro día vi un documental sobre cómo diferentes animales “seducían” a sus contrarios para copular con ell@s.
Generalmente, esto solo ocurría en una determinada época del año, “época de apareo” la llamaban y generalmente, eran los machos los que con diferentes técnicas (muy variadas por cierto dependiendo de a qué grupo animal perteneciesen) eran los machos digo, los que exhibían frente a las posibles candidatas sus “encantos”.
Ellas miraban los diferentes rituales y elegían siempre al mejor postor. Claro que en esos actos de seducción, la hembra podía discernir cual era el macho más capacitado, más sano y más fuerte, no el más guapo. Esto lo hacen, decía el presentador, para que la progenie que surgiese de su unión fuese la más fuerte, la más sana, la que más posibilidades tenía de sobrevivir en la Naturaleza y de volver a reproducirse con éxito. Terminada la época de apareamiento, y de cría de retoños, alguna especie en pareja, aunque la mayoría de las veces lo hacían las hembras en solitario se terminaba la historia y hasta el próximo año donde se vuelve a repetir el ritual.
Pero los seres humanos somos diferentes… ¿cómo no?
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Es noche cerrada y una lluvia persistente cae sobre el jardín.
Es otoño, y en el otoño de mi vida, la llama del amor vuelve a calentarme el corazón, llenando de dicha mis momentos más íntimos. Gracias a ti, de nuevo la felicidad ha anidado en mi alma.
Nicol
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Pero no pude hacerlo. Algo o Alguien me lo impidió, y ahí me encontraba yo ahora. Aterida de frío, por la larga noche de insomnio y de lucha, acurrucada en las rocas, para que ellas me abrazasen con sus brazos invisibles, simbolo de aquellos otros que ya nunca más lo harían. Y el sol calentó mi cuerpo, mis huesos, mi alma y empecé a desperezarme del mismo modo que las pequeñas flores del campo hacen cuando reciben la luz de sol. Y extendí mis brazos al cielo, y mis piernas se apoyaron firmente en la arena y mi corazón empezó a latir con fuerza bonbeando la sangre por todo mi cuerpo. Y volví a la Vida, aquella vida de la que había querido huir por miedo. Por miedo a no poder con ella, a que me venciese, a esa soledad que a veces se agolpaba en mi garganta impidiéndome respirar.
Y llené mis pulmones con el nuevo aire del amanecer y caminando tranquila, regresé a mi casa, para olvidar aquella noche fría, triste en la que deseé no haber nacido, en la que creí que la vida no merecía la pena vivirla.
Nicol
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Me sorprendió el amanecer junto a las rocas del acantilado.
El sol tímidamente asomaba su cabeza roja sobre el horizonte, tiñendo de tintes rosados las escasa nubes que surcaban el cielo. El mar, duro y frío en aquellas primeras horas, hacía saltar olas de espuma al chocar contra las piedras cubiertas de algas. Las gaviotas, surcaban el aire en un planeo constantes sobre la arena y la superficie dorada del agua en busca de su diario alimento. Yo me sentí pequeña, como una diminuta gota de agua de aquellas que ascendía hacia mí en su contínuo saltar en las olas.
Me acurruqué en un pequeño resquicio resguardado del viento y del agua, y esperé a que el sol calentara mi cuerpo para poder apartar de mí aquel frío intenso que se había instalado en mi alma, ese frío que me había hecho tiritar durante la noche, y me había hecho anhelar que amaneciese pronto para ahuyentar los fantasmas que poblaban mis sueños.
El continuo entrechocar de las olas, antes tan aterrador, ahora iba abriéndose camino poco a poco, calmando el dolor y serenando mi atormentado espíritu. No había sido fácil tomar la decisión, pero tampoco tan difícil, si acaso triste. Mi pánico había desaparecido, dando paso a un cansancio infinito, que me pedía a gritos dormir, dormir para siempre el sueño eterno. Y por eso estaba allí. Había decidido mi mejor sitio, el lugar donde siempre me refugiaba en mis momento bajos, para despedirme de todo, de todos.
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¡Claro que si, art57…!
La vida real alimenta nuestro cuerpo, que es con lo que estamos viviendo diariamente…. Las ilusiones sirven para “evadirnos” un poco de la rutina….
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es bueno vivir de ilusiones, pero con realismo para no hacernos daño
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Que habrá épocas difíciles y que en algún
momento de nuestro amor, uno de los dos querrá dejarlo.
Que miles de zancadillas obstaculizarán nuestros pasos… y murallas de palabras se levantarán amenazantes intentando detenernos.
Que el cielo y la tierra conspirarán unidos para evitar nuestro encuentro…
Pero aún sabiendo todo eso amor, si no te pido que seas mio me arrepentiré el resto de mi vida.
Porque en lo mas profundo de mi ser siento que estas hecho para mí, y nunca me rendiré.
Nicol
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Laris amigo, tienes razón, me quedé prendada de Bécquer cuando era una niña, y de ahí nace ese romanticismo que dices. Pero tu ya sabes, no solo vivo mi sueño, sino también mi realidad, bien anclada en el siglo veintiuno.
Un beso también para ti.
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Nicol querida.
Tu romanticismo es siempre y en cada uno de tus mensajes. Dedicas tu vida entera a escribirnos desde esa dimensión, tan ajena a las cosas de este mundo actual, tan inmersa en ese mundo de hace 200 años y que sin embargo nos sigue cautivando.
Amiga, que sigas soñando en tu Euskadi querido. Que ames y seas amada. Un beso grande.
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Triste noche preludio de nada. No fue capaz de seguir los impulsos de su corazón y decidió quedarse a sentir la nostalgia por lo que nunca será y que tanto deseaba.
Libertad que duele recuperar y que no queremos que se nos escape. Necesidad de tenerlo todo, y no saber renunciar a lo viejo para hacerle sitio a lo nuevo. Pero ¿qué digo? No siempre lo nuevo es lo mejor, y preferir lo viejo, no siempre es estancarse. Lo conocido, lo cotidiano, lo de cada día, te da la tranquilidad de dejarte llevar, arrastrarte lentamente, sin sobresaltos, sin esperas, sin dudas porque ya lo conoces, y sobre todo, sin miedo.
Ese miedo que nos impide vivir como nos gustaría, como queremos. Pero, ¿no vivimos también en el miedo, cuando no nos permitimos soñar?
Si nuestros miedos no nos dejan cumplir nuestros sueños, es él el que vence y no nosotros.
Nicol
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De solo imaginarme en tu mirada
siento mi corazón que se desboca
y una ola de calor baña mi cuerpo
imaginando tu boca con mi boca…
Fuego de amor imaginado,
en mi tu abrazo me provoca
dulces caricias de tus manos sabias
que encienden mi cuerpo y me vuelven loca…
Nicol
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