Aunque todavía es invierno, el perfume de la mimosa me trae efluvios de la primavera. Se extiende arrastrado por el viento llena mis fosas nasales con ese olor tan peculiar y agradable. Malo para las ventanas y coches, pues el polvo amarillo lo inunda todo.
Me gusta ver este árbol cubierto de diminutas flores amarillas que aparecen a mediados de enero, hasta finales de marzo, a veces hasta últimos de abril.
Me recuerda que los meses de oscuridad se están acabando y que la savia de las plantas, que se quedó dormida en otoño, despierta de nuevo.
Junto con la mimosa, las prímulas son las primeras flores silvestre que aparecen en los pequeños terraplenes de las carreteras. Y si el tiempo acompaña, como es el caso en estos días, en las campas de hierba y en el césped del jardín, las corolas de las “chiribitas”, como le llamaba una anciana amiga, iluminan de blanco y amarillo la superficie verde y brillante.
Con el buen tiempo,y un poco “engañados”, los sauces comienzan a brotar y sus ramas se cubren de una bolitas aterciopeladas, de color blanco amarillento. Me encantan estas ramas y cuando están a mi alcance, siempre como alguna, sin estropear el árbol. La pena es, que todavía nos queda mucho invierno por delante, y cualquier helada las estropea, aunque luego vuelven a brotar, cuando llega abril o mayo y la primavera está en todo su apogeo.
continua….
Me gusta esta época en la que los días ya empiezan a ser más largos, y todo se prepara par el estallido de vida que se avecina en los próximos meses hasta culminar en el verano, y que llenarán nuestros campos y jardines con toda clase de flores y plantas.
Nadie a su alrededor podía contestar sus preguntas, era tan diminuto y su voz sonaba tan débil que ni siquiera sus hermanos podían oírle y menos ayudarle, pues eran tan pequeños como él.
Después de de un buen rato, aún con el susto en el cuerpo, se dio cuenta de que, aquel sitio donde había caído, tan diferente del que había visto al nacer, despedía un olor muy agradable que despertaba su apetito, así es que pensó que lo mejor era dedicarse a comer. El sabor era agradablemente dulce y embriagador, así es que enseguida se formó un agujero a su alrededor, pero esta vez tuvo buen cuidado de ir alejándose de él igual que había visto que hacían sus hermanos.
El tiempo fue pasando y el gusanito crecía rápidamente, aunque tuvo algún que otro percance con diferentes monstruos, pero algunos ya no le parecían tan aterradores ni tan grandes como el primero que lo asustó. Tan solo otra vez volvió a tener terror de verdad. Estaba medio adormecido descansando del esfuerzo que le había costado pasar de una hoja de su flor a otra, cuando un fuerte ruido le hizo abrir los ojos. Un enorme animal con plumas, dos garras terribles y el pico abierto se lanzó sobre el geranio. En aquel momento el gusanito deseó tener alas, como las moscas o los abejorros que solían merodear por allí; o como esos bellos animalitos con unas alas de seda que a veces se posaban delicadamente junto a él para libar el néctar de la flor.
continuará….
Todos nacieron al mismo tiempo. Un revoltillo verde intenso de diminutos gusanitos en movimiento. Todos pugnaban por avanzar lo más rápido posible para alejarse del enorme agujero que se iba formando alrededor de ellos, mientras iban devorando la hoja de geranio que les había servido de refugio, desde que su madre los depositó allí en forma de diminutos huevos.
Solo uno parecía reacio a abandonar el lugar y se balanceaba peligrosamente al borde mismo del precipicio.
Se le antojaba que había venido a un mundo demasiado grande, demasiado peligroso, y no se atrevía a moverse de allí. Un enorme bicho con un ruido espantoso se acercó volando hasta donde él se encontraba y nuestro gusanito perdió el equilibrio y se precipitó por el agujero y voltereta tras voltereta, aterrizó medio mareado, en un mullido colchón de color rosado. Le costó un ratito recuperarse y cuando lo hizo miró hacia arriba y vio que estaba muy lejos de sus hermanos. Alguno de ellos, asomaban su cabecita para ver qué es lo que había pasado, pues su grito de terror les había alertado. Le estaban diciendo algo, pero no conseguía entenderles pues la distancia era excesiva.
¿Qué iba a hacer ahora que se encontraba completamente solo? y lo que era peor… ¿Qué iba a hacer si se acercaba otra vez un monstruo como el que le había hecho caer de tanta altura….?
continuará…..
Cambió de casa, cambió de vida, cambió su forma de vestir y el modo de entender el amor….
A sus cincuenta y cinco años, se tomó el mundo por montera y decidió vivir de nuevo todo lo que se le había quedado por el camino hasta ese momento.
Buscó una casa y con sus llaves nuevas se fue para estrenarla.
¡Cual no sería su sorpresa, cuando al llegar a ella, se encontró conque había más gente esperando para abrir las puertas!
Se suponía que era una casa para ella sola. No quería compartirla con nadie.
El portero de la finca, con un antiguo uniforme y una gorra blanca, habló a los reunidos:
__Todos han recibido una llave de la casa, tendrán que pasar para abrir la puerta y entrar a verla.
La fila estaba formada por hombres y mujeres solos, jovenes, de mediana edad y mayores. Parejas jóvenes y no tan jóvenes y aquellos que habían llegado ya a una cierta edad.
Todos fueron probando sus llaves, y a medida que lo hacían y no conseguían abrir la puerta, se iban alejando cabizbajos.
Y le llegó el turno a ella. Sacó su llave del bolso e intentó introducirla en la cerradura, pero era demasiado grande y no conseguía que entrara por el pequeño agujero.
sigue….
Se retiró un momento para mirar si se había confundido al cogerla, pero ya una pareja más joven estaba acercándose para abrir la puerta. Y su llave funcionó, y al mismo tiempo que introducían diferentes claves en las distintas cerraduras electrónicas que aparecieron, pudo ver las preciosas escaleras blancas que les conducirían a su hogar. Ellos habían conseguido solucionar el enigma.
Pensó que, aunque, su llave hubiese abierto la puerta, no haría podido introducir las claves en las electrónicas. No las conocía.
Mi querido amigo, una música preciosa, esta de la pequeña flor…. y un texto maravilloso…
Te agradezco la intención de mantener este foro a flote. Ultimamente, las “musas han pasao de mi…., estarán de vacaciones…” como dice Serrat.
Besos
Nicol
Pequeña flor ……..
Déjame contemplar la armonia de tu serena belleza, xq es el único modo que tengo a mi alcance para poder comprender cuán efímera y volatil es la vida misma y la sutíl belleza …
Tú, mi bella flor, lo sabes incluso mejor que yo mismo y sin embargo, te muestras siempre exultante y tan llena de vida, que causas en mi, mi mayor respeto y admiración …..
Ayúdame, oh pequeña flor, a entender el mundo y la propia vida, del mismo modo en que lo haces tú……
Déjame mi bella flor….
Que realce tu suave fragancia y el sutil tacto de cada uno de tus delicados pétalos…..
Tú, mi bella flor, que posees la mejor muestra de la delicada masculinidad en cada uno de tus estambres …..
Tú, mi bella flor, que en cada amanecer, recobras tu fulgor con cada gota de rocio …….
Tú, mi bella flor, que en el ocaso de tu atardecer, das tu mejor muestra de amor y de entrega, dejando el camino siempre feraz para otra nueva forma de vida cuando perece la tuya.
El Albatros.
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