Mi jardín está precioso… por lo menos a mi me gusta.
Trabajé todo el finde pasado y éste, y mi esfuerzo merece la pena. Hoy, ya cuando había terminado de colocar las últimas plantas, una lluvia repentina me hizo refugiarme en el portal.
Después, un bello arcoiris, hizo que saliese afuera otra vez y disfrutara del fresco aroma de la tierra mojada.
No hay nada más reconfortante, que sentirse satisfecha con un trabajo bien hecho y que te guste.
Hoy disfruté de mi jardín, aunque me encuentre cansada por el esfuerzo realizado.
Quizás, quien se muestra esquiva no seas tú sino yo mismo….
Te busco afanosamente en la sensibilidad del amor, de la ternura, de la poesia, y tú, te muestras tan caprichosa….
Aquí bajo mi sauce, te llamo, cierro mis ojos y entonces, siento que estás aquí conmigo, a través de la caricia de la suave brisa, pero es tan leve esta sensación que me entristece…..
Abro mis ojos y contemplo la majestuosidad de la noche y el oscilar de las hojas por el sutíl viento….
Y es entonces, cuando siento tu dulce voz convertida en el eco del viento y te digo: Quédate, quédate conmigo y muestráme la belleza del amor y de la poesia.
El Albatros.
Veo las gotas de lluvia caer mansamente. Me gusta la mecedora que he colocado alli, y adoro los dias lluviosos, sin tormenta, cuando la lluvia forma “bombollitas” en los charcos , señal de que seguira lloviendo, cuando me descalzo y salgo a dejar que el agua me moje los cabellos y que el cesped húmedo entre en contacto con mi piel…
Tal vez esté un poco loca, o cómo mucha gente podria pensar, hago oposiciones a un buen catarro, pero, curiosamente, jamas me he acatarrado por mojarme ( y me encanta no abrir el paraguas) cuando llueve,,,
Adoro el olor a tierra mojada, y si estoy junto al mar (claro, no con rayos y truenos) me gusta en otoño, cuando el agua está cálida bañarme en dias de lluvia. En una sensación de unión con la naturaleza enorme, me da paz , la tormenta me inquieta, las gotas de lluvia mansas parece que me acaricien la cara, las manos..me encantaria ponerme el bañador y tumbarme , a pesar del frio contemplando el cielo gris… no lo puedo negar, soy “alma de otoño” , porque aunque estamos en primavera hoy hace un maravilloso dia otoñal.
La mejoría de mi mano, y la llegada definitiva de la primavera, me mantienen muy ocupada en mi jardín (el de mi casa).
Estaba muy descuidado, porque no he podido atenderlo; pero ahora ya va tomando otra vez su forma y las flores nuevas van llenando los rincones junto con las rosas que lo bordean.
Este año, mi pequeño huerto, todavía será más pequeño que el año pasado. Solo voy a plantar lo que más rendimiento me dio, a saber: Unas matas de pimientos choriceros, berenjenas, lechugas y tomates. Las acelgas han vuelto a renacer, y las seis matas que tengo me dan de sobra para mi. Todavía tengo que esperar un poco para plantar, pues aquí hasta mediados de mayo no se puede hacer con seguridad de que van a buenos frutos.
Hoy, además de trabajar, di un paseo muy agradable por la playa. Ya se nota el buen tiempo y la gente se empieza a animar poniéndose en bañador, pero yo esperaré todavía.
Aplico ese dicho que dice: “Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo”, aunque si sigue el buen tiempo, lo haré antes.
¡Pues claro que no me molesta, amiga…!
Se ve muy linda tu casita de madera, con su porche y su mecedora. Iré a visitarte en mis paseos, para disfrutar de tus flores y charlar de nuestras cosillas.
Aquí no tienes que cerrar con llave, yo tampoco lo hago en la casa donde vivo. De hecho, mis amig@s saben si estoy en ella, porque tengo la puerta abierta, y también la cancela del jardín.
Tal vez aunque con retraso ya está aqui. De camino a mi trabajo paso por una calle con casas con jardin… es curioso todas tienes en sus verjas mimosas, que ahora huelen maravillosamente bien. Estan haciendo que madrugue un poco mas para desviarme y recorrer tranquilamente esos 100 metros de camino. Y no suele vivir nadie ahi, o yo al menos no les veo , tal vez porque se despiertan mas tarde…
He decidido “crearme” mi pequeña casita en un rincon del jardin. pequeña, si, tan solo una “mini-cocina2 un comedor salón con una chimenea ( pondré muy pocos muebles, y por supuesto nada de Tv, solo un aparato de música y radio), un baño y un porche .
Cómo el jardin es mágico y “da de si”, la rodeare de una valla de esas pequeñas de madera (qui no hay riesgos de ladrones) , y por el interior de la valla plantare flores…unos geranios, unos rosales trepadores , y algo de cesped..
Una mecedora cómoda en el porche , un farol de esos antigüos para poder leer cuando se ponga el sol y !ya tengo un lugar donde reposar!.
Eso si, como concesion ala “modernidad ” las bpmbillas todas de bajo consumo..
La casita será de madera , y dejaré que los animales del jardin picoteen en una zona en donde pondre comida y agua…
Espero izardi que no te moleste que te “tome prestado” ese rinconcito al cual podras venir cuando quieras porque , la puerta, cómo hace muchos años en el campo, no tendrá la puerta cerrada con llave.
Desde mi casa hay un camino hasta la playa donde se suceden los muros de piedra de antiguos caseríos, y las praderas de hierba para los animales.
Hoy por la mañana hacía frío, pero a eso del mediodía, la temperatura ha cambiado y un sol radiante invitaba a caminar. He paseado rápido hacia el mar y a la vuelta he venido algo más tranquila. Me he detenido a mirar las flores que bordean las orillas. Bueno, más bien, la hierba que es lo que hay durante la mayor parte del año, y que en esta época de primavera, florece con toda clase de colores y tamaños. Están las pequeñas margaritas de siempre, las diminutas violetas medio escondidas, el hipérico con sus flores amarillas, las ortigas, el llantén…. y una cantidad incontable de corolas moradas, azules, amarillas, naranjas, rojas…en toda su variedad de tonos y formas, abren sus corolas a los insectos que las visitan libando su néctar al mismo tiempo que las polinizan.
Una explosión de vida se abre a mis ojos mientras paseo, y hasta el inerte muro, se ve invadido por cascadas de diminutas flores azules y naranjas que ocupan cualquier resquicio en la piedra donde poder echar raíces.
Hoy he descubierto, que la hierba es la que más variedad de flores nos ofrece, hermosas en su sencillez, pero inadvertidas por cotidianas. Algunas son realmente bonitas y merecerían un lugar en nuestro jardín.
Así es que he decidido dar una vuelta y mirar las orillas del muro y he pensado que no solo vamos a tener flores “importantes”, de las que cultivamos con esmero, como rosas, lavandas u orquídeas…
Dejaré sin arrancar una franja de hierba y disfrutaremos de la variedad de florecillas que nos ofrece, algunas tan impresionantes como la orquídea, pero en miniatura.
Parece que la primavera se resiste a aparecer, que cuando el cielo se tiñe de rosa y el sol se vuelve cálido, al dia siguiente otra vez el frio y la nieve dejan hielo en nuestros cuerpos.
Es entonces cuando hay que acudir a la magia, cuando hay que soñar, pensar, visualizar las flores, las aves, los estanques… cuando hemos de refugiarnos en el rincon soleado de un bello jardin que caliente nuestro corazon.
Hoy, cuando al poner los pies en la acera he sentido una ráfaga helada azotarme el rostro, he recordado esos momento de silencio , esa paz, no he mirado el cielo gris, he entrecerrado los ojos y he visto el atardecer , el que mi mente ve como real….aunque no exista en la puerta de mi casa.
He inspirado profundamente y me he encaminado a mis quehaceres…y me he sentido tranquila, sosegada, feliz… ya no estaba aqui, ya volvia al jardin , ya renacia la primavera.
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