SIGUE….
Si los tiburones fueran personas, también habría entre ellos un arte, claro está. Habría hermosos cuadros a todo color de las dentaduras de los tiburones y sus fauces serían representadas como lugares de recreo donde se podría jugar y dar volteretas. Los teatros del fondo del mar llevarían a escena obras que mostrasen a heroicos pececillos nadando entusiásticamente en las fauces de los tiburones y la música sería tan bella que a su son los pececillos se precipitarían fauces adentro, con la banda de música delante, llenos de ensueños y arrullados por los pensamientos más agradables. Tampoco faltaría la religión.
Ella enseñaría que la verdadera vida comienza verdaderamente en el vientre de los tiburones.
Y si los tiburones fueran personas los pececillos dejarían de ser, como hasta hora, iguales. Algunos obtendrían cargos y serían colocados encima de los otros. Se permitiría incluso que los mayores se comieran a los más pequeños. Eso sería delicioso para los tiburones, puesto que entonces tendrían a menudo bocados más grandes y apetitosos que engullir. Y los pececillos más importantes, los que tuvieran cargos, se cuidarían de ordenar a los demás. Y así habría maestros, oficiales, ingenieros de construcción de cajas, etc. En pocas palabras, si los tiburones fueran personas, en el mar no habría más que cultura.
Cuento de “Historias de almanaque” de Bertolt Brecht
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Si los tiburones fueran personas harían construir en el mar unas cajas enormes para los pececillos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto vegetales como animales. Se encargarían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían toda clase de medidas sanitarias. Si por ejemplo, un pececillo se lastimara una aleta, le pondrían inmediatamente un vendaje de modo que el pececillo no se les muriese a los tiburones antes de tiempo. Para que los pececillos no se entristecieran, se celebrarían algunas veces grandes fiestas acuáticas, pues los peces alegres son mucho más sabrosos que los tristes.
Por supuesto, en las grandes cajas habría también escuelas. Por ellas los pececillos aprenderían a nadar hacia las fauces de los tiburones que andan perezosamente tumbados por alguna parte. La asignatura principal sería, naturalmente, la educación moral del pececillo.
Se les enseñaría que para un pececillo lo más grande y lo más bello es entregarse con alegría, y que todos deberían creer en los tiburones, sobre todo cuanto éstos les dijeran que iban a proveer un bello futuro. A los pececillos se les haría creer que este futuro sólo estaría garantizado cuando aprendiesen a ser obedientes. Los pececillos deberían guardarse muy bien de toda inclinación vil, materialista, egoísta y marxista; y cuando alguno de ellos manifestase tales desviaciones, los otros deberían inmediatamente denunciar el hecho a los tiburones.
CONTINUA…
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Pues, hoy, tocan aquí las lluvias,…la hora que es, y, parece que está anocheciendo, aunque aquí, solo llegan las migajas, conel daño que han hecho, esto, tampoco es lo que me gusta,…me gusta la lluvia sin daños, aunque sea fuerte, pero, cuando llueve de esta manera, me da una impresión rara….males, casas inundadas, personas que ya parecia estaban tranquilas, y, que de golpe, en una hora, tengan que empezar de cero….pues como que no¡¡
Total, que pasaremos el dia con lo que nos traiga, y, mañana seguro que un sol espléndido como si no hubiese pasado nada…¡¡
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Me llamó la atención él, por su forma de mirarla, como si no fuese una desconocida que veía por vez primera, pero así era. Él había subido en la misma estación que yo y estaba solo.
Recién en la siguiente parada, ella entró al autobús y no se percató de su presencia, pese a que se sentó junto a él. Después, sacó de la mochila un dossier de ilustraciones. Él, como ya dije, la miraba, como si evocase un centenar de momentos compartidos: el otoño en que la lluvia los llevó a refugiarse en el mismo lugar, la excusa para hablarle, un número de teléfono, los días de dudas, la timidez de él para invitarla a salir, los silencios de ella para retrasar la cita, el recital en el que coincidieron, el beso, los besos, las confesiones, los descubrimientos, cenas de dos, reuniones, compromisos, el compromiso, hijos y deseos de seguir soñando. ¿Y si únicamente le recordase a un antiguo amor? O quizá, sin aguzar tanto la memoria, ella era la silueta vacía de sus anhelos, de esa ilusión latente que lo mantuvo despierto, de un desenlace feliz que ya había vivido durante cada noche de insomnio.
Yo no tenía pensado tomar un autobús, ella tampoco. Afuera había dejado de llover. Le pregunté si las ilustraciones eran suyas.
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Verdad¡¡¡ jajajajaja¡¡pero se consigue, caray si se consigue¡¡¡
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Se me “escapó” la H de Bush, disculpas…
H ere stands a man who will do what he must.
–(Este es un hombre que hace lo que debe.)
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SIGUE….
W anting the world to join his firm stand,
–(Queriendo que el mundo se una a su firme propósito,)
B racing for war, but praying for peace,
–(Preparado para la guerra pero orando por la paz, )
U sing his power so evil will cease,
–(Usando su poder para acabar con el mal,)
S o much a leader and worthy of trust,
–(Es un gran líder y merece confianza
Autor: Anónimo; Título: El Presidente
Pasó en el año 2005, y nadie supo cómo llegó este poema (acróstico) al libro de texto.
Ya lo solucionaron, no sin que hubiese críticas y algún que otro problemilla más.
Este es el enlace de donde lo copié
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_4503000/4503190.stm
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P atient and steady with all he must bear,
–(Paciente y firme con todo lo que tiene que tolerar,
R eady to meet every challenge with care,
–(Listo para encarar cada reto con cuidado,)
E asy in manner, yet solid as steel,
–(Sencillo pero sólido como el acero, )
S trong in his faith, refreshingly real.
–(Fuerte en su fe, refrescantemente real.)
I sn’t afraid to propose what is bold,
–(No teme a proponer lo osado, )
D oesn’t conform to the usual mould,
–(No se conforma con el modelo usual, )
E yes that have foresight, for hindsight won’t do,
–(Ojos que anticipan pues la retrospección no sirve, )
N ever backs down when he sees what is true,
–(Nunca cede cuando ve la verdad, )
T ells it all straight, and means it all too.
–(Todo lo dice de frente y en serio. )
G oing forward and knowing he’s right,
–(Hacia delante y a sabiendas de estar en lo cierto, )
E ven when doubted for why he would fight,
–(Hasta cuando se duda sobre la razón de su lucha,)
O ver and over he makes his case clear,
–(Una y otra vez argumenta su punto de vista con claridad,)
R eaching to touch the ones who won’t hear.
–(Con el fin de tocar a aquellos que no escuchan.)
G rowing in strength he won’t be unnerved,
–(Se fortalece y no se desconcierta,)
E ver assuring he’ll stand by his word.
–(Siempre garantizando que mantendrá su palabra.)
CONTINUA….
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Aceptarse un@ mism@ ¿verdad….?
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MMMMM, me ha salido un suspiro¡¡
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SIGUE….
- Snif, Snif – lloraba – Ya no quiero hojas de cristal. ¡Ahora quiero hojas verdes!
Y con ese deseo se durmió otra vez. Y una vez más, al despertarse, vio su deseo hecho realidad
- ¡Oh! ¡Qué contento estoy! ¡Qué hojas más preciosas! Son todas tan verdes …
Pero ese día pasó un rebaño de cabras y vieron sus hojas verdes tan apetecibles que se las comieron todas. Y el pequeño abeto volvió a llorar.
- Snif, Snif – lloraba – Ya no quiero hojas verdes. Ni de cristal. Ni de oro. ¡Quiero mis hojas puntiagudas!
Y esa noche, triste, se volvió a dormir. A la mañana, al despertar, vio que volvía a tener sus hojas puntiagudas. Y sin nadie que las robara, las rompiese o las comiese, creció hasta hacerse un gran abeto y dar cobijo a los animales del bosque.
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Había una vez un pequeño abeto en un gran bosque que estaba muy triste. Y lloraba. ¿Sabéis por qué? Porque no le gustaban sus hojas.
- Snif, Snif – lloraba – no me gusta estas hojas tan puntiagudas. Todos los árboles tienen hojas más bonitas que las mías.
I estuvo llorando todo el día, hasta que de noche, se durmió. Al día siguiente, el abeto se despertó y vió que sus hojas eran grandes hojas de oro.
- ¡Oh! ¡Qué contento estoy! ¡Qué hojas más preciosas! Son todas tan doradas …
Pero tan bonitas eran que pasó un ladrón y se las llevó todas. Y el pequeño abeto volvió a llorar:
- Snif, snif – lloraba – Ya no quiero hojas de oro. Ahora quiero hojas de cristal, ¡que son igual de brillantes pero incluso más bonitas!
Esa noche volvió a dormirse pensando en tener hojas de cristal. Y otra vez al despertarse vió su deseo cumplido. Hojas y hojas de cristal coronaban su copa.
- ¡Oh! ¡Qué contento estoy! ¡Qué hojas más preciosas! Son todas tan brillantes …
Pero ese día sopló un viento huracanado que tiró todas las hojas, rompiéndolas en pedacitos. Y el abeto volvió a llorar.
CONTINUA…
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…Pues aquí está las decisiones que tomamos cada uno….hay quien necesita de otros para que les lleven sus vidas, no saben, o no quieren tomar con agallas las riendas de su propia existencia……a millones¡¡¡
Un abrazo preciosa¡¡
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SIGUE…..
Cuando el herrero terminó el trabajo que estaba haciendo, levantó la vista y viendo sus esposas le dijo: “Ven amigo, yo puedo liberarte”. Siguiendo sus instrucciones, el infortunado colocó las manos a ambos lados del yunque, quedando la cadena sobre él.
De un solo golpe, la cadena quedó partida. Dos golpes más y las esposas cayeron al suelo. Estaba libre, libre para caminar hacia el sol y el cielo abierto, libre para hacer todas las cosas que quisiera hacer. Podrá parecer extraño que nuestro hombre decidiese permanecer en aquella herrería, junto al carbón y al ruido. Sin embargo, eso es lo que hizo. Se quedó contemplando a su libertador. sintió hacia él una profunda reverencia y en su interior nació un enorme deseo de servir al hombre que lo había liberado tan fácilmente. Pensó que su misión era permanecer allí y trabajar. Así lo hizo, y se convirtió en un simple ayudante.
Libre de un tipo de cadenas, adoptó otras más profundas y permanentes: puso esposas a su mente. Sin embargo, había llegado allí buscando la libertad.
Cuento sufí leído en la red
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Un habitante de un pequeño pueblo descubrió un día que sus manos estaban aprisionadas por unas esposas. Cómo llegó a estar esposado es algo que carece de importancia. Tal vez lo esposó un policía, quizás su mujer, tal vez era esa la costumbre en aquella época. Lo importante es que de pronto se dio cuenta de que no podía utilizar libremente sus manos, de que estaba prisionero.
Durante algún tiempo forcejeó con las esposas y la cadena que las unía intentando liberarse.
Trató de sacar las manos de aquellos aros metálicos, pero todo lo que logró fueron magulladuras y heridas. Vencido y desesperado salió a las calles en busca de alguien que pudiese liberarlo. Aunque la mayoría de los que encontró le dieron consejos y algunos incluso intentaron soltarle las manos, sus esfuerzos sólo generaron mayores heridas, agravando su dolor, su pena y su aflicción. Muy pronto sus muñecas estuvieron tan inflamadas y ensangrentadas que dejó de pedir ayuda, aunque no podía soportar el constante dolor, ni tampoco su esclavitud.
Recorrió las calles desesperado hasta que, al pasar frente a la fragua de un herrero, observó cómo éste forjaba a martillazos una barra de hierro al rojo. Se detuvo un momento en la puerta mirando. Tal vez aquel hombre podría…
CONTINUA…..
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