Un optimista piensa que éste es el mejor de todos los mundos posibles. El pesimista tiene miedo de que eso sea cierto. Ralph Waldo Emerson
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Soy optimista. No creo que el mundo esté perdido, porque el hombre puede ser bueno y creo que la civilización nos lleva a la bondad. Adolfo Bioy Casares
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Optimista es el que os mira a los ojos, pesimista, el que os mira a los pies. Gilbert Keith Chesterton
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Cuatro esquinitas tiene mi cama,
cuatro angelitos que me la guardan,
dulce María, ven a mi cama,
dame un besito y hasta mañana
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Dios, dame el día de hoy fe para seguir adelante
- Dame grandeza de espíritu para perdonar
- Dame paciencia para comprender y esperar
- Dame voluntad para no caer
- Dame fuerza para levantarme si caído estoy
- Dame amor para dar
- Dame lo que necesito y no lo que quiero
- Dame elocuencia para decir lo que debo decir
- Haz que yo sea el mejor ejemplo para mis hijos
- Haz que yo sea el mejor amigo de mis amigos
- Haz de mi un instrumento de tu voluntad
- Hazme fuerte para recibir los golpes que me da la vida
- Déjame saber que es lo que tu quieres de mí
- Déjame tu paz para que la comparta con quien no la tenga
- Por último, anda conmigo y déjame saber que así es
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Angel de mi guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día,
hasta que me pongas en los brazos de Jesús, José y María.
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Mateo 18, 1-5. 10 En aquella ocasión se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
—¿Quién piensas que es el mayor en el Reino de los Cielos?
Entonces llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo:
—En verdad os digo: si no os convertís y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Pues todo el que se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos; y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe.
»Guardaos de despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles en los cielos están viendo siempre el rostro de mi Padre
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Alma que no lucha es alma perdida, sin esperanza. Alma que no ora, es alma vencida antes de combatir. P. Tomás Morales, S.J.
Ante todo es necesario cuidar del alma si se quiere que la cabeza y el resto del cuerpo funcionen correctamente. Platón
Cuando a un alma le falta la gracia de Dios, viene a ser como una planta que ya no tiene ni flores, ni frutos, ni hojas. H. Rossier
Dios enriquece al alma que se despoja de todo. San Pío de Pieltrecina
El alma ansía soledad, silencio completo de criaturas, para atender sólo a eso tan oculto que parece que el Señor le da. Madre Maravillas de Jesús
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QUIEN TE PUSO EN MI CAMINO,
QUIEN TE DIJO QUE AÚN ESTABA VIVO.
QUIEN TUVO, LA BRILLANTE IDEA?
CON UN CORAZÓN QUE ARDÍA,
POR FALTA DE COMPAÑÍA,
POR TANTA, TANTA SOLEDAD.
Y ME DIJO QUE TAMBIÉN ESTABA SOLA,
Y ABRÍ MIS BRAZOS Y ASÍ LE ENTREGUÉ LA VIDA.
Y VOLAMOS, FUERA DE ESTE MUNDO,
POR UN RATO, ME SENTÍ SEGURO
Y LIBRE COMO EL PENSAMIENTO,
COMO PARA NO VOLVER.
SE NOS FUE LA NOCHE ENTERA,
ENTRE BESOS Y QUIMERAS,
DEBAJO DE UNA LUNA LLENA.
NOS DIJIMOS POCAS COSAS,
JUSTO LO QUE NUESTRAS BOCAS,
QUEDABAN LIBRES PARA HABLAR.
Y NOS PERDIMOS EN LA NOCHE PLATA Y NEGRA,
ALLÍ COMPRENDÍ QUE VIVIR VALE LA PENA.
Y VOLAMOS, FUERA DE ESTE MUNDO,
POR UN RATO, ME SENTÍ SEGURO
Y LIBRE COMO EL PENSAMIENTO,
COMO PARA NO VOLVER.
Y LLEGUÉ A PENSAR QUE NO ERA DE ESTE MUNDO,
TANTO AMOR NO SE CONCIBE EN UN SEGUNDO.
Y VOLAMOS, FUERA DE ESTE MUNDO,
POR UN RATO, ME SENTÍ SEGURO
Y LIBRE COMO EL PENSAMIENTO,
COMO PARA NO VOLVER.
Y VOLAMOS, FUERA DE ESTE MUNDO,
POR UN RATO, ME SENTÍ SEGURO
Y LIBRE COMO EL PENSAMIENTO,
COMO PARA NO VOLVER.
QUE PASEN UN HERMOSO DÍA
TU ANGEL
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PARA MI CORAZON BASTA TU PECHO,
PARA TU LIBERTAD BASTAN MIS ALAS,
DESDE MI BOCA LLEGARA HASTA EL CIELO
LO QUE ESTABA DORMIDO SOBRE TU ALMA..
ES EN TI LA ILUSION DE CADA DIA .
LLEGAS COMO EL ROCIO A LAS COROLAS.
SOCAVAS EL HORIZONTE CON TU AUSENCIA.
ETERNAMENTE EN FUGA COMO LA OLA.
HE DICHO QUE CANTABAS EN EL VIENTO.
COMO LOS PINOS Y COMO LOS MASTILES.
COMO ELLOS ERES ALTA Y TACITURNA.
Y ENTRISTECES DE PRONTO, COMO UN VIAJE.
ACOGEDORA COMO UN VIEJO CAMINO.
TE PUEBLAN ECOS Y VOCES NOSTALGICAS.
YO DESPERTE Y A VECES EMIGRAN Y HUYEN PAJAROS
QUE DORMIAN EN TU ALMA.
PABLO NERUDA
TU ANGEL
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QUIEN PODRÁ COMPRENDERTE COMO YO
QUIEN TE PODRÁ AMAR IGUAL
QUIEN PODRÁ DECIRTE CON ESTE DOLOR
QUE ERES MI BIEN Y YO SOY TU MAL.
QUIEN PODRÁ SENTIR EL FRÍO QUE ME CARCOME
MAS ADENTRO DE LA PIEL
DUDO QUE AQUEL
QUE ES MAS PERFECTO QUE YO.
QUIEN PODRÁ SIN PALABRAS
SIN DINERO DARTE LO QUE YO TE DI
QUIEN PODRÁ DE TUS BRAZOS RECIBIR
AQUEL CALOR QUE EN MI ORACIÓN PEDÍ.
QUIEN SERA QUIEN ESCUCHE DE TUS LABIOS
LO QUE NO TE PUDE OÍR
QUE ES MAS MORIR
QUE ESTAR AHORA SIN TI, SIN TI.
A DONDE VOY
QUE TU NO ESTÉS
NUNCA FUI INTELIGENTE PARA AMARTE
NUNCA SUPE QUE HABÍA UN DESPUÉS.
QUIERO GRITAR
LEJOS DE AQUÍ
QUE TE VALGA LA PENA
MI DOLOR, MI CONDENA
PARA QUE SEAS FELIZ.
QUIEN SERA QUIEN ESCUCHE.
TU ANGEL
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Eran dos hermanos criados en el mismo hogar, cercanos entre ellos, pero muy distintos el uno del otro.
Habían compartido la dura experiencia de crecer junto a un padre alcohólico, autoritario, irresponsable, el cual estuvo varias veces en la cárcel por querer vivir bajo su propia jurisdicción.
El hermano mayor se convirtió en alcohólico, dejó la escuela y se casó.
Frecuentemente maltrataba a su familia, apenas trabajaba y en repetidas ocasiones tenía problemas con la policía.
Cuando en una ocasión le preguntaron por qué actuaba de esa manera, él contestó:
Con un padre y una infancia como la que tuve, ¿cómo hubiera podido ser distinto?
El hermano menor, a pesar de los problemas y dificultades, nunca dejó de estudiar, se casó y se convirtió en un atento esposo y en un buen padre.
Era también un empresario exitoso que aportaba mucho a su comunidad.
Un día, en una entrevista, le preguntaron a qué atribuía el éxito que en su vida había tenido, y respondió:
Con un padre y una infancia así, ¿cómo hubiera podido ser distinto
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El teniente cogió al propietario por los brazos y le sacó de su casa, hizo que sus soldados salieran de sus escondites y les hizo formar un pelotón de fusilamiento. Puso al propietario en la línea de tiro y ordenó a sus tropas que se prepararan para disparar. El propietario de la casa se puso a temblar de arriba abajo y cayó de rodillas al suelo. El teniente se acercó a él y le levantó del suelo:
Ahora ya sabes cómo me he sentido, -le dijo.
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En la guerra de Napoleón había un teniente que se estaba batiendo con su sección en retirada de las fuerzas enemigas que habían alcanzado la periferia del pueblo donde se habían instalado provisionalmente. De repente oyeron algunos ruidos que les hicieron darse cuenta de que el enemigo estaba más cerca de lo que pensaban. El enemigo era demasiado numeroso para intentar defenderse, por lo que decidieron buscar algún escondite.
Cuando el teniente estuvo seguro de que todos sus hombres se habían podido esconder, buscó un escondite para él. Desesperado, se dirigió a una casa cercana y le rogó al propietario que le escondiera allí. El propietario le señaló un montón de pieles que había en el suelo y le dijo que se echara al lado de las pieles. Así lo hizo el teniente, y el propietario le cubrió con ellas.
En ese mismo momento, unos soldados enemigos irrumpieron en la casa y empezaron a buscar por todas partes. Al final vieron las pieles y clavaron sus bayonetas en el montón. Al no encontrar nada, echaron otro vistazo en la casa y acabaron marchándose.
Cuando el propietario estuvo seguro de que el enemigo se había marchado, le dijo al teniente que ya no había peligro y que las tropas del enemigo se habían marchado del pueblo. El teniente salió arrastrándose de debajo de las pieles, temblando pero sin ninguna herida. El propietario de la casa estaba sorprendido y le preguntó cómo se había sentido cuando los soldados clavaban sus bayonetas en el montón de pieles. .
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Cuenta la leyenda que cierto hidalgo quiso un día plantar un jardín frente a su mansión, y para ello seleccionó las mejores semillas de las más bellas flores.
Preparó el suelo, sembró las semillas y, algunos meses más tarde, empezaron a brotar los hermosos y coloridos especimenes. Pero por desgracia, entre las flores había arraigado también una mala hierba bastante común en la región.
Sin saber qué hacer, el hidalgo contrató los servicios de varios jardineros, pero ninguno acertó a solucionar el problema. Desesperado, mandó llamar al jardinero más consagrado de aquellas tierras, el que cuidaba los jardines del palacio real.
Después de hacerle algunas preguntas, el jardinero del rey se puso a contemplar el jardín.
Unos instantes más tarde, miró al caballero y le espetó:
Estaría bien que empezara su señoría a quererlas
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