porque la puse para que pudieras entenderme con mayor facilidad.
Y como te amo, de vez en cuando o muy seguido te mando un problema, que es un regalo que te doy para que aprendas a crecer, y aun así, dudas de mí.
Todo el tiempo pienso en ti, y todos los días mando una señal especialmente para ti, y aunque te di ojos te veo ciego, y en el mundo que te regalé sembraste semillas, pero no para comer, sembraste el odio, el egoísmo, la frialdad y las dejaste crecer, y te pedí que las cortaras y no me hiciste caso, porque vives tu mundo material.
Y como te haces sordo a mi voz, decidí escribirte esta carta para recordarte que te amo, y si me has hecho daño, te perdono, yo también siento, y sabes, te pido que me recibas en tu corazón, y que encuentres en mí, consuelo, paz y tranquilidad.
Acércate a mí, no necesito decirte quien soy.
Tú ya lo sabes.
|
Una Carta de Dios
Me senté en la mejor de mis estrellas y pensé en ti, solo en ti, porque… ¿sabes?:
Te amo, y por eso hice un mundo, donde pudieras estar, hasta que llegara el momento en que vivieras junto a mí.
En ese mundo puse la belleza en una flor, puse tierra y semillas para que pudieras comer, puse el cielo y le di el día y la noche, en el día puse un sol para que sintieras el calor de mi amor, y en la noche puse la frescura para que sintieras sin ver, puse la oscuridad y en ella la luna y las estrellas para que supieras que en la penumbra hay belleza, que la belleza no solo se ve, sino que también se siente y que hice las estrellas para ti.
Puse un mar, en ese mundo puse animales, todos diferentes de forma y color para que los pudieras distinguir, también pensé en ellos y les di un lugar para vivir.
Pensé que te aburrirías si todo fuera del mismo color, por lo que a las plantas les di el verde, al día el azul, a la noche el negro, a las estrellas su brillo y hasta a tus ojos les di color.
Permití el mal para que pudieras conocer el bien, puse en tu corazón bondad, amor y también perdón.
Pensé que no podrías estar solo, e hice a una mujer, para que hubiera un cuerpo que diera vida y hubieran muchos como tú, también pensé que no me entenderías, por lo que te di inteligencia.
Estaba yo feliz, pero luego vi que no sabías pensar y… ¿sabes?, sentí decepción cuando creíste que yo no existía, que todo tenía una explicación científica, y la tiene,
|
Todo esto es posible, porque la palmera tiene una raíz bien profunda. Le hace falta para poder conseguir la humedad necesaria para vivir. Solo podemos ser agradables y amables, rectos y fieles en un mundo hostil, si tenemos nuestras raíces bien profundas en Cristo, quien refresca el alma.
Esto no es una prosa retórica, es una necesidad cotidiana. Cuanto más cerca estamos de Dios, cuanto más leemos la Biblia, cuanto más oramos y estamos en comunión con los hermanos, más profunda se afianza nuestra vida, más sólido es nuestra base, más segura es nuestra estabilidad. Separados de Dios, lejos de su comunión estamos condenados al fracaso, a secarnos. Solo cerca de Dios tenemos la posibilidad de florecer y mejorar. De mantenernos frescos. La palmera es un símbolo de la vida cristiana. Es un símbolo de tu vida. ¿Cómo esta tu palmera?
|
¿Cómo está tu palmera?
El justo florecerá como la palmera, crecerá como cedro en el Líbano” (Salmos 92:12).
Cuando era chico, veía películas del desierto, y siempre aparecía la palmera en el oasis. Era una figura clásica que no podía faltar.
El salmista nos dice que debemos ser como esa palmera del desierto, y pensando en esto descubrí algunas características de este noble árbol. La palmera está en el desierto, un territorio hostil, donde muchos árboles mueren. Y los cristianos vivimos en el mundo. No somos del mundo pero estamos en el mundo. Tenemos que tener presente que la sociedad que nos rodea, es hostil a la enseñanza de Dios, se opone a los principios divinos. Corremos el riesgo de alejarnos de Dios.
La palmera siempre tiene hojas y da sombra. No importa quien sea el viajero acalorado, siempre tiene un lugar fresco. Como cristianos debemos ser igual.
A pesar de la hostilidad general, debemos ser un lugar fresco donde todos puedan sentirse cómodos. Debemos ser agradables y amables, ser sinceros y generosos, sin discriminar. Como Dios que ama a todos y a cada uno.
La palmera tiene el tronco derecho. Siempre es recto. Nuestra conducta también debe ser igual, aunque sea difícil, en un mundo corrupto y mentiroso, el cristiano debe tener una conducta derecha y recta. Aun con los compañeros del colegio o del barrio, donde lo habitual es hacer trampa. Debemos mantener en cada elección, una vida santa.
|
visualizaciones que le ayudaran a aceptar su situación, y ella lo había intentado, pero no podía imaginarse de una manera perdurable y emocionalmente aceptable. En su mente se veía como una inválida.
Ahora, la palabra “Pirata” cambio su vida. De inmediato se sintió transportada, se vio vestida como el Corsario Negro, a bordo de un barco pirata, estaba de pie con las piernas separadas y una de ellas era una pata de palo, sus manos estaban aferradas a las caderas, su cabeza y hombros erguidos, y sonreía frente a la tormenta. Los vientos tempestuosos azotaban su casaca y su cabello. Un rocío helado barría la balaustraba de cubierta mientras grandes olas se rompían contra el barco. El navío se mecía y gemía bajo la fuerza de la tormenta. Pero ella permanecía firme orgullosa, impertérrita. En aquel momento, esta imagen sustituyó a la de la inválida y recobró su valor. Miró al niño, ocupado con sus soldados.
Pocos minutos más tarde la llamó la enfermera. Mientras se balanceaba en sus muletas, el niño advirtió su amputación. “Oiga, señora, ¿qué le pasó a su pierna?” La madre del niño estaba mortificada. La señora Robles contempló por un momento su pierna más corta. Luego respondió con una sonrisa: “Nada. Yo también soy pirata”.
|
El Pirata
Un día, la señora Robles se encontraba en la sala de espera de su médico cuando un niño y su madre entraron al consultorio, el niño llamó la atención de la señora Robles porque llevaba un parche sobre el ojo. Se sorprendió al ver qué poco parecía importarle la pérdida de un ojo, y lo observó mientras seguía a su madre a la silla más cercana.
Aquel día el consultorio del médico estaba lleno, así que la señora Robles tuvo la oportunidad de conversar con la madre del niño mientras él jugaba con sus soldados.
Al principio, el niño se mantuvo en silencio, jugando con los soldados sobre el brazo de la silla, luego se trasladó silenciosamente al piso, lanzando una mirada a su madre. En algún momento la señora Robles tuvo ocasión de preguntarle al niño qué le había sucedido en el ojo. El niño consideró la pregunta durante largo rato y luego, levantando el parche, replicó,:
“No tengo nada en el ojo. ¡Soy un pirata!” Después regreso a su juego.
La señora Robles se encontraba allí porque en un accidente automovilístico había perdido una pierna desde la rodilla. La cita de aquel día era para determinar si estaba lo suficientemente curada como para acomodar una prótesis.
La pérdida había sido algo devastador para ella. Aun cuando se esforzaba por ser valiente, se sentía como una inválida; racionalmente sabía que esta pérdida no interfería con su vida, pero emocionalmente no podía superar este obstáculo. Su médico le había sugerido
|
Alguna vez te preguntaste por qué iba cargando tantas cosas ese día?” le preguntó Bill.
“Verás, yo había limpiado mi locker porque no quería dejar ningún relajo para nadie más. Había tomado las pastillas para dormir de mi mama e iba camino a casa para suicidarme. Pero después de haber pasado la tarde juntos platicando y riéndonos, me di cuenta que si me mataba, me hubiese perdido de esos momentos y de tantos que pudiesen haber seguido. Como puedes ver, Mark, cuando tú recogiste aquellos libros hiciste mucho más, salvaste mi vida”.
Cada pequeño saludo, cada pequeña sonrisa, cada mano que damos para ayudar salva a un corazón herido. Con este mensaje te queremos decir que TU eres especial.
Hay un milagro llamado AMISTAD que se abriga en el corazón. No sabes cómo ocurre o cómo es que comienza, pero sabes que es algo especial que te levanta y es cuando te das cuenta que ¡la AMISTAD es el regalo más precioso de DIOS! Los amigos son una joya muy rara. Ellos te hacen sonreír y te animan a que tengas éxito en lo que deseas. Saben escucharte, comparten sus palabras de aprecio, y ellos siempre quieren abrir su corazón hacia nosotros. Muestra a tus amigos lo mucho que los quieres… ¡Demuéstrale a tus amigos cuanto los amas y lo que significan para ti!
|
Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”
Juan 15:13
|
Un día Mark iba caminando de regreso de la escuela y se dirigía a su casa. Al poco rato de caminar se dio cuenta de que el chico que iba adelante de él había tropezado y había tirado unos libros, suéteres, un bate y guante de baseball, y una pequeña grabadora que llevaba cargando. Mark se acercó y lo ayudó a pararlo y a recoger las cosas que había tirado. Como se dirigían por el mismo rumbo, Mark le ayudo a cargar parte de las cosas. Mientras caminaban, Mark descubrió que aquel chico se llamaba Bill y que amaba los juegos de video, el baseball y la Historia, y que además estaba teniendo muchísimos problemas con sus otras materias de la escuela y para colmo había terminado con su novia. Primero llegaron a la casa de Bill y Mark fue invitado a pasar y tomar una Cola mientras veían TV. Pasaron la tarde muy a gusto entre risas y pequeñas charlas. Después Mark se fue a su casa. Ellos continuaron viéndose en la escuela, almorzaban juntos dos o tres veces a la semana y ambos se graduaron de la secundaria. Mas adelante terminaron en la misma preparatoria en donde seguían teniendo contacto pero en forma más esporádica. Finalmente llego el momento tan esperado de terminar la prepa, y tres semanas antes de la graduación Bill le pregunto a Mark si podían hablar.
Bill le recordó el día en que se conocieron tantos años atrás.
|
Sí. Podemos “sobrevivir” de ese modo. Pero permanentemente nos estaremos estrellando contra una roca que nos despedaza. Y además una sensación de vacío habitará en nuestro interior. La sabiduría de la vida está precisamente en tener el gozo de “construir una catedral”, de tener proyectos y sueños amplios, de trascender a lo cotidiano.
Cada hombre debe, “soñar un proyecto de vida, y no desmayar hasta que ese proyecto se realice”.
Convendría que cada uno de nosotros diariamente pudiera responder a esa pregunta:
Tú, qué haces? –
De nuestra respuesta depende el gozo o la tristeza con que vivamos.
|
Cuál es el sentido profundo de las actividades diarias que realizamos?
La pregunta es fundamental. De ella depende el gozo o la frustración con que vivamos, o el impulso vital que nos moviliza en nuestros trabajos, oficios o profesiones.
En una ciudad, a unos hombres que labraban la piedra en una plaza, les preguntaron un día:
Tú, ¿Qué haces? –
Estoy picando piedras – contestó el primer hombre sin levantar la vista.
Y tú? – Le preguntaron al segundo.
Estoy trabajando – Contestó alicaído.
Y tú que haces? – Interrogaron al tercero.
Yo? – Dijo sonriendo con su rostro iluminado y la piedra entre sus manos
¿Yo? Estoy construyendo una catedral.
Aquí esta el secreto más profundo para saber si la vida la vivimos nosotros gozosamente o si la amargura nos envuelve en lo que realizamos.
Podemos picar piedras todos los días. Podemos acudir a nuestros trabajos moviéndonos como autómatas. Podemos fatigarnos procurando el dinero o el pan de nuestros hijos. Podemos vivir neuróticamente creyendo que nuestras metas son las cuentas bancarias y las inversiones.
|
Una vez, un hombre se dio cuenta que no veía bien, no solo al querer leer, sino al caminar por la calle; las caras de las personas las veía borrosas, a veces, incluso se sentía mareado. Por este motivo decidió ir a un oculista.
El médico le recetó un par de anteojos, que por el aumento que tenían, eran bastante pesados. Al poco tiempo de usarlos, la nariz empezó a protestar.
¡Eh, estos anteojos son muy pesados, me molestan! ¿Y por qué tengo que aguantarlos yo, si funciono bien?”
Los ojos le respondieron:- “Ten paciencia, es que no vemos bien y dependemos de ti para que sostengas los lentes”.-
No estoy de acuerdo, arréglenselas como puedan, a mí esto me molesta y no es mi culpa”- volvió a protestar la nariz.
¡No te quejes tanto, que nosotros también lo sostenemos y no armamos semejante lío!”, gritaron las orejas, cansadas de escucharla.
Sin embargo, la nariz no hizo caso a las razones ni súplicas de los ojos, y disimuladamente comenzó a corcovear, se movía de abajo para arriba, de un costado al otro, hasta que se movió de tal manera que los anteojos se cayeron al piso.
|
Claro, en ese momento el buen hombre iba caminando y al caerse los anteojos, tropezó y cayó con todo su peso hacia adelante.
Y, ¿saben qué se rompió?: La nariz.
|
Ustedes son la sal de la tierra… Ustedes son la luz del mundo… No se enciende una lámpara para esconderla, sino para colocarla sobre el candelero y así ilumine a todos en la casa”
Mateo 5: 13-15
|
El hombre ha querido encontrar su reposo a la sombra de sí mismo”.
Y el resultado ha sido que sigue sin encontrarlo”.
Cuando no descubrimos y no aceptamos el mundo que nos rodea, terminamos lamentando y pateando nuestra propia existencia.
Esta parábola nos invita a abrir el corazón y los brazos en gestos solidarios de bondad y superación.
|