Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces
entonces estás peor que antes
Confucio
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Como a nadie se le puede forzar para que crea,
a nadie se le puede forzar para que no crea.
S Freud
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Miguelito estaba sucio. Las manos negras, el cuello café oscuro y la cara mugrosa. Pero sus brillantes ojos azules se llenaron de lágrimas cuando su profesora lo regañó por estar tan sucio.
Lo mandó a lavarse y al regresar se dio cuenta de que estaba llorando a grito abierto, avergonzado y humillado.
Inclinándose hacia él, le dijo afablemente: “Niño, deja de llorar. Tú sabes que no podía dejarte regresar a casa tan sucio. Porque ni siquiera tu mamá te reconocería”.
Ah sí, por supuesto que ella sí me reconocería”, sollozó el niño. “Ella vería mi abriguito verde y con seguridad que me dejaría entrar”.
Siempre puedes estar seguro de que Dios te reconocerá. Él nunca deja de quererte a pesar de las muchas veces que tú te vuelvas contra Él.
Escóndete, huye, retrocede, desespérate, cambia tu identidad. Él siempre te buscará y volverá a tu corazón, tan pronto como vea el menor indicio de que quieres que Él esté allí.
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Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años…
Pero lo importante no cambia: tu fuerza y tu convicción no tiene edad.
Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada hay una de partida. Detrás de cada logro hay otro desafió.
Mientras estés viva, siéntete viva.
Si extrañas lo que hacías, vuelve hacerlo.
No vivas de fotos amarillas…
Sigue aunque todos esperen que te abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lástima te tengan respeto.
Cuando por causa de los años no puedas correr, trota; cuando no puedas caminar usa el bastón.
Pero nunca te detengas!!!!
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Pedimos cosas que desde nuestra perspectiva humana son lo que necesitamos, pero Dios nos da aquellas con las cuales nos muestra que con cosas muy sencillas Él puede hacer mucho más.
Como en esta lectura a veces pedimos muros para estar seguros, pero no tendría ningún mérito pues sabríamos y tendríamos la certeza de que estamos protegidos, Dios en cambio nos pide además confianza en Él para dejar que su gloria se manifieste y haga que algo como una telaraña nos dé la misma protección que una muralla. Si has pedido un muro y no ves más que una telaraña, recuerda que Dios puede convertir las cosas… y confía en Él.
Las apariencias engañan, tengamos siempre confianza en Dios.
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Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores de la que él se encontraba. Con tal desesperación elevó una plegaria a Dios de la siguiente manera:
Dios todopoderoso, haz que dos ángeles bajen y tapen la entrada para que no entren a matarme”. En ese momento escuchó a los hombres acercándose a la cueva en la que él se encontraba, y vio que apareció una arañita. La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada. El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez más angustiado:
Señor, te pedí ángeles, no una araña.” Y continuó: “Señor, por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme”. Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y observo a la arañita tejiendo la telaraña. Estaban ya los malhechores ingresando en la cueva anterior de la que se encontraba el hombre y éste quedó esperando su muerte. Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva en la que se encontraba el hombre ya la arañita había tapado toda la entrada, entonces se escucho esta conversación:
Primer hombre: “Vamos, entremos a esta cueva.”
Segundo hombre: “No. ¿No ves que hasta hay telarañas?, nadie ha entrado en ésta.”
La fe es creer que se tiene lo que no se ve, perseverar en lo imposible. Hay una frase muy bella que dice: “Si le pides a Dios un árbol te lo dará en forma de semilla”.
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Roy estaba enojado. Caro, su hermanita, estaba jugando en la sala con su perrito nuevo, y él estaba de mal humor en su habitación.
El no entendía por qué, si Caro podía tener un perrito, él no podía tener un gatito! El papá cuando vio la cara triste de su hijo dijo:
Roy, no tienes razón para comportarte así. Tú tuviste la misma oportunidad de tener un gatito como lo tuvo Caro de tener un perrito.
Si hubieras cuidado tu pez dorado, te hubiéramos permitido conseguir un gatito. En vez de cuidad tu pez dorado, dejaste de limpiar su pecera y de alimentarlo. Caro tuvo que encargarse de su cuidado”.
Pero a mí no me gusta el pez dorado!”, lloró Roy.
No te tiene que gustar el pez”, dijo el papá.
Pero sí tenías que cuidarlo bien si querías un gatito.
Si no te podemos confiar el cuidado de algo pequeño, ¿como podremos esperar que cuides de algo más grande y más complicado como un gatito?”
El papá se detuvo, luego añadió:
Sabes?”, a menudo así también es como Dios obra”.
Que quieres decir?, preguntó Roy.
Quieres decir que no debo pedirle un gatito?”.
No, pero estoy diciendo que por norma general, Dios primero le confía a sus hijos tareas pequeñas”, respondió el papá.
Yo conozco de personas que soñaban hacer cosas grandes para Dios, pero les hacía falta la disciplina para terminar las cosas pequeñas, como leer la Biblia y orar, ayudar a un vecino, o hacer un trabajo ahí donde estaban.
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Tenemos que hacerlo bien en las cosas pequeñas ante de que Dios nos confíe cosas grandes, como ir y salvar al mundo”.
Roy pensó en las palabras de su papá. Y después de unos momentos dijo: “¿Papá?”
Sí, hijo?” “¿Puedo tener de regreso mi pez dorado?”, preguntó.
Hummm!”, dijo el papá con una sonrisa.
Supongo que lo podemos traer de nuevo”.
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Paula, una joven de escasos 12 años, visitaba por primera vez al optómetra, el cual le diagnosticó miopía en ambos ojos.
Sientes que no puedes ver bien de lejos, Paula. – dijo el doctor.
Sí, se me dificulta mucho hacerlo.- afirmó Paula.
Te sientes muy mal por esto, ¿verdad?- dijo el doctor.
Sí, lo que más me afecta es que no puedo distinguir a cierta distancia el rostro de algunas personas, ni observar de lejos el amanecer, las cosas se me vuelven cada vez más borrosas, y todo a mi alrededor parece tan confuso – afirmó Paula, triste y preocupada por lo que le ocurría.
Bueno, para esto hay solución, te formularé unos lentes de acuerdo a tu problema, para que los utilices permanentemente, y esto te ayudará a ver mejor.
Pasados unos días, Paula, volvió nuevamente donde el doctor para reclamar sus lentes nuevos, y al colocárselos miró sorprendida por la ventana de aquel consultorio.
Oh, qué maravilloso!, ¡por fin puedo ver!
El doctor orgulloso por la labor cumplida, le preguntó:
Qué observas Paula?
Veo todas las cosas como son realmente, puedo distinguir el rostro de las personas, veo los bellos colores de las flores, puedo leer a largas distancias, pero lo que más me gusta es que puedo ver más claro mi horizonte y ya no es confuso como antes.
Así como Paula habemos muchos que tenemos enfermos los ojos del alma, del corazón, tal vez con el mismo diagnostico de la “miopía espiritual”, la cual nos ciega, y no nos permite ver mas allá de nuestros problemas y dificultades.
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Por eso, el mejor médico del alma es Dios, que con su amor y su paciencia, nos da la bendición de su espíritu y una nueva forma de ver las cosas.
Si tu horizonte lo ves opaco por las desesperanzas ocurridas, si las personas te defraudan porque no puedes distinguir sus verdaderas intenciones, si pareciera que no vieras el peligro que hay a tu alrededor, si todo es tan confuso, si no miras el futuro con optimismo y tenacidad, si no sabes quién eres ó cuánto vales y por eso no distingues la luz que hay dentro de ti, por lo borroso que están tus ojos de llorar y de sufrir por los fracasos, entrega tu vida a Jesús , el mejor médico que puede darle “lentes a tu alma
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Una vez un padre de familia acaudalada llevó a su hijo a un viaje por el campo, con el propósito de que éste viera cuán pobre era la gente del campo, que comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos.
Estuvieron por espacio de un día y una noche completos en una granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje y de regreso a casa el padre le pregunto a su hijo.
¿Qué te pareció el viaje?
Muy bonito Papá.
Viste que tan pobre y necesitada puede ser la gente?
¡Si!
Y qué aprendiste?
Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen 4. Nosotros tenemos una piscina de 25 metros, ellos tienen un riachuelo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la barda de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte. Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar, y convivir con la familia, tú y mi mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo.
Al terminar el relato, el padre quedo mudo y su hijo agrego.
Gracias Papá por enseñarme lo rico que podríamos llegar a ser.
Que estás SINTIENDO ? ¿Somos ricos ? ¿Somos pobres ?
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Hoy eliminaré de mi agenda dos días: ayer y mañana.
Ayer fue para aprender y mañana será la consecuencia de lo que hoy pueda realizar.
Hoy me enfrentaré a la vida con la convicción de que este día jamás volverá.
Hoy es la última oportunidad que tengo de vivir intensamente, pues nadie me asegura que mañana volveré a amanecer.
Hoy tendré la audacia de no dejar pasar ninguna oportunidad, mi única alternativa es la de triunfar.
Hoy invertiré mi recurso mas importante: mi tiempo, en la obra más trascendental: mi vida; cada minuto lo realizaré apasionadamente para hacer de hoy un día diferente y único en mi vida.
Hoy desafiaré cada obstáculo que se me presenta con la fe de que venceré.
Hoy seré la resistencia al pesimismo y conquistaré al mundo con una sonrisa, con la actitud positiva de esperar siempre lo mejor.
Hoy haré de cada tarea ordinaria un expresión sublime, demostrando en cada momento la grandeza de mi ser.
Hoy tendré los pies en la tierra comprendiendo la realidad y la mirada en las estrellas para inventar mi porvenir.
Hoy tendré tiempo de ser feliz y dejaré mi aroma y mi presencia en el corazón de los demás convirtiendo cada una de mis acciones en manifestaciones de amor.
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Fe de Errata, Experiencia no experienza
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cuando entré a pabellon tanto mi alma como mi cuerpo estaba revestido de algo muy especial, entonces tuve una conversación con Dios, les aseguro que fue maravillosa, en seguida visualice a mis cuatro hijos estaba en esto cuando senti los efectos de la anestesia, todo resulto bien, a la segunda noche de estar hospitalizada, eran como las o2 de la mañana estaba muy despierta sola en el cuarto cual sería mi sorpresa cuarto vi llenarse de nubes blancas mi cuarto empecé a mirarlas , en mi casa me ha pasado muchas veces, cuando estaba en eso aparecio entre las nubes una hermosa mujer de pelo negro vestida de blanco, se paro frente a mi y me contemplo yo la mire y ella se sonrio y se perdio entre las nubes en seguida las nubes también desaparecieron quedando en el cuarto una paz tan tan celestial, amigos mios todo lo que he contado es cierto, no estaba dormida, tampoco semi dormida, tampoco era efecto de la anestesia ya habían pasado 48 horas. solo puedo decirle son experiencias maravillosas, gracias por leerme
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Quiero compartir con ustedes una de mis últimas experiencias sobre naturales vividas, cuando me iba a operar empece experimentar en mi interior una paz espiritual diferente a la que mantengo siempre en mi interior, antes de ingresar al hospital…. una de mis hijas me dijo mami todavía te puedes arrepentirte, le dije estoy muy tranquila, cuando faltaba poco para llevarme a quirfano, estaban todos mis hijos, me despedi de cada uno les di un beso y sonriendo les dije hasta más rato, los camilleros me dijeron … señora usted va de vcaciones al caribe o va a pabellon, a pabellon creo le respondí ¿porque está tan feliz ? mi respuesta fue porque soy una mujer muy privilegiada por Dios.
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