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Tu Angel hace 8 años, 7 meses.
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PEQUEÑA 3saidUn maestro samurai paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vió a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de realizar visitas, conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que obtenemos de estas experiencias. Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes: una pareja y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado. Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó: “En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?”. El señor calmadamente respondió: “Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo. “El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se fue. En el medio del camino, se volvió hacia su fiel discípulo y le ordenó: “Busque la vaquita, llévela al precipicio de allí enfrente y empújela al barranco |
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PEQUEÑA 3saidEl joven, espantado, repuso maestro que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia, pero el maestro insistió y él fue a cumplir la órden, y empujó la vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años. Un día, el joven, agobiado por la culpa, resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con un coche en el garaje de una gran casa y algunos niños jugando en el jardín. El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que haber vendido el terreno para sobrevivir. Aceleró el paso, y al llegar fue recibido por un señor muy simpático. El joven preguntó por la familia que vivía allí hacia unos cuatro años, y el señor respondió que seguían viviendo allí. Entró a la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hacía algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor (al dueño de la vaquita): |
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PEQUEÑA 3saidLe enviaba en todas las temporadas todas las entradas para que asistiera a los partidos de la Universidad. El joven deportista era muy constante, nunca faltó a un entrenamiento ni a un partido durante los cuatro años de la Universidad, y nunca tuvo oportunidad de participar en ningún partido. Era el final de la temporada y justo unos minutos antes de que comenzará el primer partido de las eliminatorias, el entrenador le entregó un telegrama. El chico lo tomó y después de leerlo quedó en silencio. Tragó muy fuerte y temblando le dijo al entrenador: “Mi padre murió esta mañana. ¿No hay problema de que falte al partido hoy?”. El entrenador le abrazó y le dijo: “Toma el resto de la semana libre, hijo. Y no se te ocurra venir el sábado”. Llegó el sábado, y el juego no iba bien, se acercaba el final del partido e iban perdiendo. El joven entró al vestuario y calladamente se colocó el uniforme y corrió hacia donde estaba el entrenador y su equipo, quienes estaban impresionados de ver a su luchador compañero de regreso. “Entrenador, por favor, permítame jugar… Yo tengo que jugar hoy”, imploró el joven. El entrenador pretendió no escucharle, de ninguna manera él podía permitir que su peor jugador entrara en el cierre de las eliminatorias. Pero el joven insistió tanto, que finalmente el entrenador sintiendo lastima lo aceptó: “De acuerdo, hijo, puedes entrar, el campo es todo tuyo”. |
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PEQUEÑA 3saidMinutos después, el entrenador, el equipo y él publico, no podían creer lo que estaban viendo. El pequeño desconocido, que nunca había participado en un partido, estaba haciendo todo perfectamente brillante, nadie podía detenerlo en el campo, corría fácilmente como toda una estrella. Su equipo comenzó a ganar, hasta que empató el juego. En los segundos de cierre el muchacho interceptó un pase y corrió todo el campo hasta ganar con un touchdown. Las personas que estaba en las gradas gritaban emocionadas, y su equipo lo llevó a hombros por todo el campo. Finalmente, cuando todo terminó, el entrenador notó que el joven estaba sentado callado y solo en una esquina, se acercó y le dijo: “¡Muchacho, no puedo creerlo, estuviste fantástico! ¿Cómo lo lograste?”. El joven miró al entrenador y le dijo: “Usted sabe que mi padre murió. Pero… ¿sabía que mi padre era ciego?”. El joven hizo una pausa y trató de sonreír. “Mi padre asistió a todos mis partidos, pero hoy era la primera vez que él podía verme jugar… y yo quise mostrarle que si podía hacerlo”. |
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PEQUEÑA 3saidUn muchacho vivía sólo con su padre, ambos tenían una relación extraordinaria y muy especial. El joven pertenecía al equipo de fútbol americano de su colegio. Habitualmente no tenía oportunidad de jugar. En fin, casi nunca. Sin embargo, su padre permanecía siempre en las gradas haciéndole compañía. El joven era el más bajo de la clase cuando comenzó la secundaria e insistía en participar en el equipo de fútbol del colegio. Su padre siempre le daba orientación y le explicaba claramente que “él no tenía que jugar fútbol si no lo deseaba en realidad”. Pero el joven amaba el fútbol, no faltaba a ningún entrenamiento ni a ningún partido, estaba decidido en dar lo mejor de sí, se sentía felizmente comprometido. Durante su vida en secundaria, lo recordaron como el “calentador de banquillo”, debido a que siempre permanecía allí sentado. Su padre, con su espíritu de luchador, siempre estaba en las gradas, dándole compañía, palabras de aliento y el mejor apoyo que hijo alguno podría esperar. Cuando comenzó la Universidad, intentó entrar al equipo de fútbol. Todos estaban seguros que no lo lograría, pero acabó entrando en el equipo. El entrenador le dio la noticia, admitiendo que lo había aceptado además por cómo él demostraba entregar su corazón y su alma en cada una de los entrenamientos, y porque daba a los demás miembros del equipo mucho entusiasmo. La noticia llenó por completo su corazón, corrió al teléfono más cercano y llamó a su padre, que compartió con él la emoción |
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PEQUEÑA 3saidUn Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un sabio para que interpretase su sueño. “¡Qué desgracia, mi Señor! –dijo el sabio–, cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad”. “¡Qué insolencia! –gritó el Sultán enfurecido– ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!”. Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos. |
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PEQUEÑA 3saidUno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, pero la forma con que debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas. La verdad puede compararse con una piedra preciosa: si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si sabemos envolverla y ofrecerla será aceptada con agrado |
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PEQUEÑA 3saidGuillaumet era piloto de una línea aérea en los tiempos gloriosos del comienzo de la aviación comercial. Cuenta cómo salió adelante, perdido a seis mil metros de altura en los Andes a consecuencia de un fallo en su avión, del que salió ileso milagrosamente. Caminó y caminó durante muchos días, extenuado y sin alimentos ni ropa de abrigo, subiendo y bajando por aquellos montes de hielo, hasta que -casi más muerto que vivo- lo encontró un pastor, que lo puso a salvo. Al recordar más adelante esa experiencia, reconoce: “Entre la nieve se pierde todo instinto de conservación. Después de dos, de tres días de marcha, lo único que se desea es dormir. También yo lo deseaba. Pero me decía: mi mujer cree que estoy vivo, que camino. Mis amigos piensan igualmente que sigo andando. Todos ellos confían en mí. Seré un canalla si no lo hago…”. Y añade: “lo que yo hice, estoy seguro, ningún animal sería capaz de hacerlo”. |
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PEQUEÑA 3saidMoraleja 1) La palabra tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento compartida con alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarle al finalizar el día. 2) Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede ser le que acabe por destruir. Tengamos cuidado con lo que decimos. 3) Una persona especial es la que se da tiempo para animar a otros. En la NASA, hay un póster muy simpático de una abeja, que dice así: “Aerodinámicamente el cuerpo de una abeja no está hecho para volar, lo bueno es que la abeja no lo sabe”. |
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PEQUEÑA 3saidEl joven discípulo de un sabio filósofo llega a casa de éste y le dice: -Oye, maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia… -¡Espera! -le interrumpe el filósofo-. ¿Ya has hecho pasar por las tres rejas lo que vas a contarme? -¿Las tres rejas? -Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto? -No. Lo oí comentar a unos vecinos. -Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien? -No, en realidad no. Al contrario… -¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta? -A decir verdad, no. -Entonces -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, enterrémoslo en el olvido. |
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PEQUEÑA 3saidUn grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo. Cuando vieron cuan hondo este era, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serian inútiles. Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió, se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible. Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía sentido seguir luchando. Pero la rana saltó cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo. Cuando salió, las otras ranas le dijeron: “Nos alegra que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos”. La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás gesticulaban tanto porque le estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo. |
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PEQUEÑA 3saidEste verano he hecho mucho más de lo que me sentía capaz: amar de verdad. Los que me conocen creen que soy una persona muy positiva, que a todo le saco su lado bueno, que no me caigo fácilmente. Puede que sea cierto y que lo que hago no es más que guiñarle a la vida un ojo y esperar a ver cómo van las cosas. Pero este verano he hecho más de lo que yo me sentía capaz y he dejado a un lado creencias y sobre todo he dejado atrás eso que muchas veces todos hemos sentido alguna vez: no somos el centro del mundo y por supuesto que la tierra no gira a nuestro alrededor. |
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PEQUEÑA 3saidEs duro ver cómo sufren por una vida mejor todos aquellos que se están “quitando” y saber que cuando lo hagan no existe una sociedad capaz de aceptarles de nuevo, ni capaz ni preparada y que cuando salgan de ahí no tendrán dónde ir ni nadie que les estreche en sus brazos. Es duro verles así y más duro es saber que ellos lo saben. He cambiado pañales, he duchado, limpiado, cocinado,… pero sobre todo he disfrutado, he dado lo mejor de mí misma y lo he hecho con la certeza de que todas mis sonrisas han sido agradecidas y devueltas, que mis abrazos y mi cariño han sido respetados y han fomentado más cariño aún. He encontrado a bellísimas personas que la vida les ha llevado por el camino equivocado y que en muchas ocasiones ellos no han sabido esquivarlo. |
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Angel1941saidUna de las cosas que más nos alientan es descubrir algo nuevo. Un nuevo amigo, una pareja, una faceta que no conociamos de alguien que está a nuestro lado, una nueva habilidad en nuestras propias manos, una idea que habiamos buscado durante días y sólo se presentó de noche, en nuestros sueños, un lugar fascinante que estaba muy cerca pero al que nunca habiamos ido, una persona que hace su trabajo con amor… Cada vez que descubrimos algo, nos sentimos fuertes y poderosos, y experimentamos la necesidad de seguir adelante para continuar descubriendo la vida, para desenvolver los regalos que cada día pone ante nosotros. Por eso, cuando la apatía te ahogue, abre bien los ojos e intenta descubrir algo distinto en las cosas y personas de todos los días: verás que eso te llena de ánimo y te hace feliz. |
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Angel1941saidPara estar a tu lado Inventaría todas las ideas juntas, Para tocar tus manos Para mirarme Para poder hablarte Para poder estar |
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