Señor, Tu siempre me has dado
La fuerza necesaria,
y, aunque débil,
Creo en Ti.
Señor, Tu siempre me has dado
La paz de cada día,
y, aunque angustiado,
Creo en Ti.
Señor, Tu siempre me has guardado
En la prueba,
Y, aunque estoy en ella,
Creo en Ti.
Señor, Tu siempre has alumbrado
Mis tinieblas,
Y, aunque no tengo luz,
Creo en Ti.
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Ayer?…¡Eso hace tiempo!…
¿Mañana?…No nos es permitido saber…
Mañana puede ser muy tarde…
Para decir que amas, para decir que perdonas, para decir que disculpas, para
decir que quieres intentar nuevamente…
Mañana puede ser muy tarde…
Para pedir perdón, para decir: ¡Discúlpame, el error fue mío…!
Tu amor, mañana, puede ser inútil;
Tu perdón, mañana, puede no ser preciso; Tu regreso, mañana, puede que no
sea
esperado; Tu carta, mañana, puede no ser leída; Tu cariño, mañana, puede no
ser más necesario; Tu abrazo, mañana, puede no encontrar otros brazos…
Porque mañana puede ser muy, muy tarde!
No dejes para mañana para decir: ¡Te amo! ¡Te extraño!, ¡Perdóname!,
¡Discúlpame! ¡Esta flor es para ti!, ¡Te encuentras muy bien!
No dejes para mañana
Tu sonrisa, Tu abrazo, Tu cariño, Tu trabajo, Tu sueño, Tu ayuda…
No dejes para mañana para preguntar:
¿Puedo ayudarte? ¿Por qué estás triste? ¿Qué te pasa? ¡Oye!…ven aquí,
vamos
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conversar. ¿Dónde está tu sonrisa? ¿Aún me das la oportunidad? ¿Por qué no empezamos nuevamente? Estoy contigo. ¿Sabes que puedes contar conmigo?
¿Dónde están tus sueños?Recuerda: ¡Mañana puede ser tarde…muy tarde! ¡Busca!, ¡Pide!, ¡Insiste!,
¡Intenta una vez más! ¡Solamente el “hoy” es definitivo! ¡Mañana puede sertarde…muy tarde!
Busca a Cristo hoy. ¡Mañana pueda ser muy tarde!
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Me enseñaste Madre de la vida el camino, fuiste un ser ejemplar.
Llevo dentro de mi tus sabias palabras, y tu ejemplo de Bondad y Amor.
Las palabras se dicen, el corazón se esconde, el cariño a una madre nunca se esconde.
Las palabras se olvidan , menos las de ella son palabras sabias , que hay que entenderlas.
La nostalgia invade por momentos mi ser
recuerdo tus ojos, tu forma de ver.
las cosas tan simples que tiene la vida,
la forma que tu me enseñaste a crecer.
Me veo en tu regazo, tan pequeño y fragil
tus brazos cobijan con amor mi piel,
recuerdo que en vela pasaste mil noches,
por eso te amo y te llevo en mi ser.
Si vieras que a veces cuando estoy muy
triste quisiera ser ave y llegar a ti,
para acurrucarme como cuando niño,
Madre eres ejemplo del amor sin fin.
La vida me ha dado tristezas y llanto
y siempre estuviste y me hiciste surgir,
si rio, tu siempre has reido conmigo,
y con tu sonrisa me has hecho feliz.
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A veces llegaba a tus pies sollosante,
llorando un juguete o tal vez un amor.
y siempre encontraste como consolarme
lloraste conmigo por una ilucion.
Por eso te quiero y a ti te bendigo,
madre lo más grande que me ha dado dios.
que el te conserve y te llene de gloria,
que yo ya te llevo en mi corazón.
madre bendita seas…por siempre
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Oh, cuan lejos están aquellos días
en que cantando alegre y placentera,
jugando con mi negra cabellera,
en tu blando regazo me dormías!
¡Con que grato embeleso recojías
la balbuciente frase pasajera
que, por ser de mis labios la primera
con maternal orgullo repetías!
Hoy que de la vejez en el quebranto,
mi barba se desata en blanco armiño,
y contemplo la vida sin encanto,
al recordar tu celestial cariño,
de mis cansados ojos brota el llanto,
porque, pensando en tí, me siento niño
Un golpe dí con temblorosa mano
sobre su tumba venerada y triste;
y nadie respondió … Llamé en vano
porque ¡la madre de mi amor no existe!
Volví a llamar, y del imperio frío
se alzó una voz que dijo: ¡Si existe!
Las madres, nunca mueren … Hijo mío
desde la tumba te vigilo triste …
¡Las madres, nunca mueren!
Si dejan la envoltura terrenal,
suben a Díos, en espiral de nubes…
¡La madre, es inmortal!
Vicente Riva Palacio
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Todavía el dolor esta en su frente;
se humedecen sus ojos todavía;
como si fueran sombras
que caen del Oriente.
Huyen las tempestades de mi mente
cuando los dedos de su mano fría,
se hunde, temblando, en la melena mía
y amorosa la erizan blandamente.
Ella es el astro de mi noche eterna;
su limpia luz, en mi interior,
se expande, expande, expande
como el rayo del sol en la caverna.
¡Yo la adoro! la adoro sin medida,
con un amor como ninguno
grande, grande, grande!
al ser que me dio la vida
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De los recuerdos de tu herencia triste,
solo conservo, oh madre!, tu rosario,
sus cuentas me parecen el calvario
que en tu vida de penas recorriste.
Donde los dedos al rezar pusiste,
como quien reza a Dios ante el santuario,
en mis horas de enfermo solitario
voy poniendo los besos que me diste.
Sus cristales prismaticos y oscuros,
collar de cuentas, y de besos puros,
me forman al dormir, circulo bello.
Y de mi humilde lecho entre el abrigo
me parece que duermes tu conmigo
con los brazos, echados a mi cuello.
Salvador Reda
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Si tienes una madre tadavía, da gracias al señor que te ama tanto, que no todo mortal podría, dicha tangrande ni placer tan santo.
Si tienes una madre…Sé tan bueno que ha de cuidar tu amor su paz sabrosa, pues la que un día te llevó en su seno siguió sufriendo y se creyó dichosa.
Veló de noche y trabajó de día , leves las horas en su afán pasaban, un cantar en sus labios te dormían, y al despertar sus labios te besaban.
Enferma y triste, te salvó de anhelo, que sólo el llanto por su bien querido, milagros supo arrebatar al cielo, cuando ya el mundo te tenía perdido.
Ella puso en tu boca la dulzura , de la oración primera balbuceada, y plegando sus labios con ternura, te enseñaba la ciencia de la vida.
Si acaso sigues por la senda aquella, que va seguro a su feliz destino , herencia santa de la madre es ella, tu madre sola te enseñó el camino.
“E. Newman”.
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Tú, que buscas algo bello para decirle a tu madrecita en su fecha especial, que por cierto son todos los días del año, debes tener muchas razones para hacerlo.
Te voy a recordar unas cuantas, que sin querer te hacen reflexionar por que te incomodaban en los primeros años de tu vida, pero hoy que eres adulto las recuerdas con cariño.
Acaso no recuerdas esas frases que de niño de causaban risa o no le ponías atención, en tu pubertad y juventud te enardecían y tu mamita era las más cansona e incoprendida del mundo, pero ahora que eres adulto, padre o madre, entiendes por qué te lo decía y sin querer o queriendo, las aplicas con tus propios hijos.
Veamos cuales fueron las más frecuentes:
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Oh, templo augusto del amor! Tu nombre
es emblema de paz y de consuelo.
Eres luz en la tierra y en el cielo,
vida y calor y aliento para el hombre.
Arbol eres munífico y fecundo
que sólo vive para dar la vida;
hasta del mismo Dios fuiste escogida
para encarnar al Redentor del mundo.
Sin ti la Creación no comprendiera
por qué eres alma, corazón y esencia,
fuerza y virtud. La humanidad entera
debe llevar muy honda en la conciencia
que sin tu amor, oh madre, no pudiera
con el peso fatal de la existencia.
Marco A.Ferrer
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Esa voz que llora en cada bienvenida y anega aeropuertos en cada despedida, es la voz más tonante, pero más dulce del universo.
Esa figurita menuda, cansada de cargar años, echar bendiciones, no escatima comida, cantaleta, ni consejos, es capaz de enfrentar el mundo por su muchacho, conmover jueces y derrumbar ceñudos fiscales con la potencia hídrica de sus lágrimas.
Es la madre… que no tiene envidia, no es jactanciosa, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta… es el amor que nunca deja de ser… es el amor de madre, es decir… es el amor de Dios… Néstor Armando Alzate.
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Dios no podía estar en todas partes a la vez, y por eso creó a las madres.
La mano que mueve a la cuna es la mano que manda en el mundo.
De todos los derechos de una mujer, el más grande es ser madre.
El amor de una madre no contempla lo imposible.
Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene.
El amor de madre es el combustible que le permite a un ser humano hacer lo imposible.
Cuando Dios tiene su altar en el corazón de la madre la casa es un templo.
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Una mamá es aquel ser que con la caricia tierna de su mano cansada y el el Sana que sana colita de rana…todo cambia de color y el dolor desaparece, la tristeza se disuelve, la nostalgia se difumina y la alegría toma su lugar.
Sí, porque ese ensalmo bendito tiene el poder más grande del mundo.
Es capaz de transformar la oscuridad en luz, la noche en día, el llanto en risa y el hambre en siesta.
Esa mano ajada que a pesar de los años sigue tan tersa y cálida, posee el dulce encanto de hacer desaparecer el miedo, de convertir agua y dos papas en la más exquisita sopa o un simple huevo en auténtico caviar.
Tiene la magia de transformar harapos en trajes de novia, cortinas viejas en hermosas sobrecamas y noches frías en gratificantes sueños.
Esa voz de letanía permanente que agobia como chicharra, regaña sin condición, se complace en torturar bañando y sonando narices frente a las visitas, cantaleteando por el novio que no le conviene y por los tragos de anoche que no la dejaron “pegar los ojos”; se convierte en acusadora conciencia que no da tregua en vacaciones y que no baja el tono hasta recibir a su “Doctor” y aunque éste, después de la ceremonia le dé un beso y se vaya de luna de miel, sin rencor empieza a ensayar destemplados cánticos de cuna para malcriar nietos y justificarlos.
Esa voz que reparte “Jesus, Marías y Josés” a toda hora y en todas las direcciones, no perdona un “cito mi muchacho, como estará pasando de bueno en Cartagena”.
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Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien abandonando un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad
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