EL LLAMADO DEL ANGEL

Foros SOLIDARIDAD EL LLAMADO DEL ANGEL

Este foro contiene 9,318 respuestas, tiene 106 mensajes y lo actualizó Avatar de Tu Angel Tu Angel hace 8 años, 7 meses.

Viendo 15 publicaciones - del 5,431 al 5,445 (de un total de 9,319)
Autor Mensajes
Autor Mensajes
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

31. Arbol que crece “doblao” jamás su tronco endereza.
32. Aterriza que no hay tocón.
33. Barco grande, ande o no ande.
34. Barriga llena, corazón contento.
35. Borrón y cuenta nueva.
36. Caballo malo se vende lejos.
37. Cada cual a lo suyo.
38. Cada cual arrima la sardina a su braza.
39. Cada cual sabe de la pata que cojea.
40. Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
41. Cada cual se reparte con la cuchara grande.
42. Cada cual siente sus males y Dios siente los de todos.
43. Cada gallina a su gallinero.
44. Cada guaraguao tiene su pitirre.
45. Cada loco con su tema.
46. Calma piojo que el peine llega.
47. Camarón que se duerme se lo lleva la corriente.
48. Camino malo se anda ligero.
49. Caridad contra caridad no es caridad.
50. Como quiera que te pongas tienes que llorar.
51. Con amigos así no hacen falta enemigos.
52. Con la vara que midas te medirán.
53. Con la boca es un mamey.
54. Cría cuervos y te sacarán los ojos.
55. Cría fama y acuéstate a dormir.
56. Cuando el río suena es porque agua trae.
57. Cuando hay hambre, no hay pan duro.
58. Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
59. Cuándo no es pascuas en diciembre?
60. Cuando no está preso lo andan buscando.

25 julio, 2007 at 01:34
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

Nunca olvidaré el tiempo que he pasado con Usted. Le ruego siga siendo mi amigo, de la misma manera en la que yo siempre seré el suyo (Ludwig Van Beethoven

25 julio, 2007 at 01:32
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

Las personas toman rutas distintas cuando buscan la felicidad y satisfacción. El hecho de que su ruta no coincida con la suya no quiere decir que se hayan perdido (H. Jackson

25 julio, 2007 at 01:32
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

No dejamos de jugar porque nos hayamos hecho viejos. Nos hacemos viejos porque hemos dejado de jugar (George Bernard Shaw)

25 julio, 2007 at 01:31
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

Una mente que ha sido estirada por nuevas ideas, nunca podrá recobrar su forma original (Albert Einstein)

25 julio, 2007 at 01:31
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

)Se han probado muchos tipos de gobierno, y se probarán muchos más en este mundo de pecados y problemas. Nadie dice que la democracia sea el sistema perfecto o todo-sabio. De hecho, se ha dicho que la democracia es el peor sistema de gobierno aparte de aquellos otros que se intentan de vez en cuando (Winston Churchill)

25 julio, 2007 at 01:31
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

Voló precipitadamente el ángel, tendió a la mujer la vieja cebolla y ella se agarró a la planta con todas sus fuerzas. Y comenzó a salir a flote. Tiraba el ángel con toda delicadeza, no fuera su rabo a romperse. Y la mujer salía, salía. Pero fue entonces cuando otras almas, que también yacían en el lago, lo vieron. Y se agarraron a la mujer, a sus faldas, a sus piernas y brazos, y todas las almas salían, salían. Pero a esta mujer, que nunca había sabido amar, comenzó a entrarle miedo, pensó que la cebolla no resistiría tanto peso y comenzó a patalear para liberarse de aquella carga inoportuna. Y, en sus esfuerzos, la cebolla se rompió. Y la mujer fue condenada. Sí, basta una cebolla para salvar al mundo entero. Siempre que no la rompamos pataleando para salvarnos nosotros solitos. (José Luis Martín Descalzo, “Razones para vivir”

25 julio, 2007 at 01:29
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

¿Conocen ustedes la fábula rusa de la cebolla? Cuentan los viejos cronicones ortodoxos que un día se murió una mujer que no había hecho en toda su vida otra cosa que odiar a cuantos la rodeaban. Y que su pobre ángel de la guarda estaba consternado porque los demonios, sin esperar siquiera al juicio final, la habían arrojado a un lago de fuego en el que esperaban todas aquellas almas que estaban como predestinadas al infierno. ¿Cómo salvar a su protegida? ¿Qué argumentos presentar en el juicio que inclinasen la balanza hacia la salvación? El ángel buscaba y rebuscaba en la vida de su protegida y no encontraba nada que llevar a su argumentación. Hasta que, por fin, rebuscando y rebuscando se acordó de que un día había dado una cebolla a un pobre. Y así se lo dijo a Dios, cuando empezaba el juicio. Y Dios le dijo: “Muy bien, busca esa cebolla, dile que se agarre a ella y, si así sale del lago, será salvada.”

25 julio, 2007 at 01:28
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

Qué distinta se sentía la carga, qué sensación tan agradable experimentó el hombre al reducirla! Al pasar algún tiempo, volvió a sufrir el peso agobiante de su cruz y pensó que si recortara otro poco la carga no cambiaría en nada su gran misión y más aún, con ello apresuraría su llegada al encuentro con Jesús; así que volvió a usar el hacha. De allí en adelante continuaron los recortes, hasta que el árbol se transformó en una hermosa cruz preciosamente tallada que colgaba de su cuello y causaba la admiración de todos. La cruz no tardó en convertirse en una moda, luego vino la fama y el reconocimiento, y adicionalmente un caminar de gacela hasta el Reino de los Cielos. Alcanzado el final del camino, el hombre muere. En medio del esplendor celestial, distingue un hermoso castillo, desde una de cuyas torres Jesús en Gloria y Majestad se dispone a recibirlo. El hombre dice: “Señor, he esperado mucho tiempo este momento. Señalame la entrada.” Jesús le responde: “Hijo, para entrar al Reino deberás subir hasta donde estoy, usando el árbol que te entregué cuando iniciaste el camino hacia mi.” El hombre lleno de vergüenza reconoció haberlo destruido y lloró amargamente su error. Despertó entonces de su profundo sueño, y agradecido con el Señor, regresó al bosque aquel para tomar su cruz y llevarla entera al Reino de los Cielos.

25 julio, 2007 at 01:27
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

Esta era una vez un hombre que quería seguir a Jesús y alcanzar a través de este servicio el Reino de los Cielos. En un sueño profundo, aquel hombre quiso entrevistarse con Nuestro Señor, y le indicaron el camino del bosque. A poco andar encontró a Jesús y le expuso sus intenciones. Nuestro Señor le miró con inmensa ternura, luego desprendió del suelo un árbol jóven pero alto y le dijo: “Recorre el camino de tu vida con esta cruz al hombro y así alcanzarás el Reino de los Cielos”. El hombre inició su camino con gran entusiasmo y lleno de buenas intenciones, pero rápidamente cayó en cuenta que la carga era demasiado pesada y le obligaba a un paso lento y en algunos momentos doloroso. En una de las oportunidades en que se dispuso a descansar se le apareció el mismísimo demonio, que le regaló un hacha, ofreciéndosela convincentemente sin condiciones. Él la aceptó, pensando que cargarla no constituía un mayor esfuerzo y considerándola una herramienta de mucha utilidad en su cada vez más difícil camino. Pasó el tiempo y el hombre mantenía su propósito, aunque nublado por el cansancio y angustiado por la lentitud de su marcha. Entonces se le volvió a aparecer el demonio bajo otra apariencia, y aparentando buena disposición de ayuda le convenció para usar el hacha para recortar un poco las ramas

25 julio, 2007 at 01:26
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

Había millones de estrellas en el cielo, estrellas de todo los colores: blancas, plateadas, verdes, rojas, azules, doradas. Un día, inquietas, ellas se acercaron a Dios y le propusieron: “Señor, nos gustaría vivir en la Tierra, convivir con las personas.” “Así será hecho”, respondió el Señor. Se cuenta que en aquella noche hubo una fantástica lluvia de estrellas. Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar y correr junto con las luciérnagas por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los niños. La Tierra quedó, entonces, maravillosamente iluminada. Pero con el correr del tiempo, las estrellas decidieron abandonar a los hombres y volver al cielo, dejando a la tierra oscura y triste. “¿Por qué habéis vuelto?”, preguntó Dios, a medida que ellas iban llegando al cielo. “Señor, nos fue imposible permanecer en la Tierra, allí hay mucha miseria, mucha violencia, demasiadas injusticias”. El Señor les contestó: “La Tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere. Nada es perfecto. El Cielo es el lugar de lo inmutable, de lo eterno, de la perfección.” Después de que había llegado gran cantidad de estrellas, Dios las recontó y dijo: “Nos está faltando una estrella… ¿dónde estará?”. Un ángel que estaba cerca replicó: “Hay una estrella que quiso quedarse entre los hombres

25 julio, 2007 at 01:25
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

Descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde hay límites, donde las cosas no van bien, donde hay dolor.” “¿Qué estrella es esa?”, volvió a preguntar. “Es la Esperanza, Señor, la estrella verde. La única estrella de ese color.” Y cuando miraron para la tierra, la estrella no estaba sola: la Tierra estaba nuevamente iluminada porque había una estrella verde en el corazón de cada persona. Porque el único sentimiento que el hombre tiene y Dios no necesita retener es la Esperanza. Dios ya conoce el futuro y la Esperanza es propio de la persona humana, propia de aquel que yerra, de aquel que no es perfecto, de aquel que no sabe cómo puede conocer el porvenir.

25 julio, 2007 at 01:25
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

Había una joven muy rica, que tenía de todo, un marido maravilloso, unos hijos encantadores, un empleo que le daba muchísimo bien, una familia unida. Lo malo es que ella no conseguía conciliar todo eso, el trabajo y los quehaceres le ocupaban todo el tiempo, y ella lo quitaba de los hijos y su marido, y así las personas que ella amaba eran siempre dejadas para después. Hasta que un día, su padre, un hombre muy sabio, le dio un regalo: una flor carísima y rarísima, de la cual sólo había un ejemplar en todo el mundo. Y le dijo: “Hija, esta flor te va a ayudar mucho, más de lo que te imaginas. Tan sólo tendrás que regarla de vez en cuando, y a veces conversar un poco con ella, y te dará a cambio ese perfume maravilloso y esas maravillosas flores”. La joven quedó muy emocionada, pues la flor era de una belleza sin igual. Pero el tiempo fue pasando, los problemas surgieron de nuevo, el trabajo consumía todo su tiempo, y su vida, que continuaba confusa, no le permitía cuidar de la flor. Llegaba a casa, miraba la flor y todavía estaba allí. No mostraban señal de estropearse, estaba linda y perfumada. Entonces ella pasaba de largo. Hasta que un día, de pronto, la flor murió. Ella llegó a casa y se llevó un susto

25 julio, 2007 at 01:24
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

La flor estaba completamente muerta, caída, y su raíz estaba reseca. La joven lloró mucho, y contó a su padre lo que había ocurrido. Su padre entonces respondió: “Yo ya me imaginaba que eso ocurriría, y no te puedo dar otra flor, porque no existe otra igual a esa, pues era única, igual que tus hijos, tu marido y tu familia. Todos son bendiciones que Dios te dio, pero tú tienes que aprender a regarlos y prestarles atención, pues al igual que la flor, los sentimientos también mueren. Te acostumbraste a ver la flor siempre allí, siempre florida, siempre perfumada, y te olvidaste de cuidarla. ¡Cuida a las personas que amas!”.

25 julio, 2007 at 01:24
Avatar de PEQUEÑA 3

PEQUEÑA 3

said

“Estoy hambriento y tengo frío, por favor ayúdeme…”. El joven quedó tan conmovido por las necesidades del limosnero que de inmediato se deshizo de sus ropas nuevas y abrigadas y se puso los harapos del limosnero. Sin pensarlo dos veces le dio también parte de las provisiones que llevaba. Cruzando los umbrales de la ciudad, una mujer con dos niños tan sucios como ella, le suplicó: “¡Mis niños tienen hambre y yo no tengo trabajo!”. Sin pensarlo dos veces, nuestro amigo se sacó el anillo del dedo y la cadena de oro de cuello y junto con el resto de las provisiones se los entregó a la pobre mujer. Entonces, en forma titubeante, continuó su viaje al castillo vestido con harapos y carente de provisiones para regresar a su aldea. A su llegada al castillo, un asistente del Rey le mostró el camino a un grande y lujoso salón. Después de una breve pausa, por fin fue admitido a la sala del trono. El joven inclinó la mirada ante el monarca. Cuál no sería su sorpresa cuando alzó los ojos y se encontró con los del Rey. Atónito y con la boca abierta dijo: “¡Usted…, usted! ¡Usted es el limosnero que estaba a la vera del camino!”. En ese instante entró una criada y dos niños trayéndole agua al cansado viajero, para que se lavara y saciara su sed.

25 julio, 2007 at 01:23
Viendo 15 publicaciones - del 5,431 al 5,445 (de un total de 9,319)

Debes estar registrado para responder a este foro.

* hoy ...

CARGANDO...
Colabora:  
Oír Mejor Premios AUI: Mayormente.com, mejor web NO al maltrato a los mayores - Ponte En Su Piel