Los Amigos son como el
arco iris al revés,
Sus sonrisas traen el sol.
Y ellos llenan nuestros momentos,
Con risa y diversión
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Es bueno pensar cuando llueve que esa tristeza fecundará la tierra para la primavera.
Recordar que una salud radiante
importa más que el tajo doloroso de un bisturí.
Cuando alguien nos insulta cobardemente y nos apedrea el huerto frutal corremos el riesgo de olvidar que ese árbol volverá a florecer y a dar su fruto sin cansarse de dar…
A media noche la pena y la derrota. Cuando atardece la desilusión.Cuando se nos muere la risa como el sol. Cuando se nos apagan una llama que hemos cuidado tanto para alumbrarnos en la tiniebla inevitable, es consolador y entusiasmante recordar que:
Siempre hay un mañana.
Autor desconocido
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El fracaso nos derrumba.Se nos oscurece la vida y se nos pierde el camino. Cuando nos muerde el dolor olvidamos toda la dicha vivida y nos parece que ya nunca podremos sonreír
La traición de los que creíamos más fieles nos hace desilusionarnos de la amistad y caer en la duda. La calumnia nos hace sentirnos como niños indefensos que cierran los ojos ante la amenaza y se encogen hasta la estatura del polvo…
Es como en las noches de insomnio en que parece que nunca llegará la madrugada.
Es así. Lo sabemos por experiencia.
Y es cuando necesitamos regar con nuestras lágrimas la esperanza que en nuestro jardín ha de ser siempre la última flor que se marchita. Porque no hay noche tan larga capaz de detener un día nuevo. Ni “Hay mal que dure cien años”.
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Alguien que conoce mi arcoiris de emociones y sentimientos, conoce mis ideas y mis juicios y no se sorprende cuando estoy siendo yo mismo.
Alguien que no maljuzgue o malinterprete, o condene, o critique, o menosprecie, o sobrestime, o desprecie, o equivoque mi verdadero yo.
Alguien que soporte mis malos humores, tanto como mis ridículos carcajadas.
Alguien que esté a mi lado a todo momento, no necesariamente en su estado físico.
Alguien que cuide de mi corazón al igual que de mi cuerpo.
Alguien con quien no tenga diferencias, a pesar de nuestras diferencias.
Alguien con quien pueda compartir todo lo que he sido, soy y podré llegar a ser, gracias a él.
Alguien que cante a mi lado mi canción favorita, cuando falle mi memoria.
Alguien que sea mi igual y no mi superior o mi inferior.
Alguien que me espere en el otro trapecio al dar mi salto mortal.
Alguien con quien pueda compartir mi silencio confortablemente.
Alguien cuya presencia me recuerde del amor que mi Padre siente por mí.
Alguien que me deje ser para él, todo lo que yo quiero que él sea para mi
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El mundo sólo erige altares
a las víctimas que ha sacrificado.
La historia de la humanidad es
la historia de los mártires.
Laboulaye
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Todo lo verdaderamente
grande pertenece a la
humanidad entera.
Ludwig
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“Mira yo estoy llamando a la puerta, si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos”.
Confía en mí, abandónate en mí, hazme el dueño de tu vida.
Este será el mejor regalo que me puedas dar.
Gracias, tu amigo Jesús
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Lamentablemente, cada año que pasa es peor. Llega mi cumpleaños y sólo piensan en las compras, las fiestas y en las vacaciones y yo no pinto para nada en todo esto. Además cada año los regalos de navidad, pinos y adornos son más sofisticados y más caros, se gastan verdaderas fortunas tratando con esto de impresionar a sus amistades.
Esto sucede inclusive en las iglesias. Y pensar que yo nací en un corral, rodeado de animales y pastores y me acostaron en un comedero de animales, porque no había más.
De verdad que cómo han cambiado las cosas.
En fin, el propósito de mi carta es para decirte que ya no te afanes tanto en la preparación de mi cumpleaños.
Me agradaría muchísimo más nacer todos los días en el corazón de mis amigos y que me permitieran morar ahí para ayudarles cada día en todas sus dificultades, para que puedan palpar el gran amor que siento por todos; porque no sé si lo sepas, pero hace casi 2 mil años entregué mi vida para salvarte de la muerte y mostrarte el gran amor que te tengo.
Por eso lo que pido es que me dejes entrar en tu corazón.
Llevo años tratando de entrar, pero hasta hoy no me has dejado.
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Cuando se sentó en un gran sillón, todos los niños, emocionadísimos, se le acercaron corriendo y diciendo: ¡Santa Claus! ¡Cómo si él hubiese sido el homenajeado y toda la fiesta fuera en su honor!
Aguanté aquella “fiesta” hasta donde pude, pero al final tuve que irme.
Los niños todos se durmieron y el ambiente se tornó bastante pesado; ya que todos los adultos ya embriagados empezaron a hablar obscenidades y otras cosas terribles. Me levanté y salí por la puerta y casi no me sorprendió que nadie notara que me marchaba. Más tarde caminando por la calle, ¡me sentí solitario y triste como un perro abandonado!
Lo que más me asombra de cómo celebra la mayoría de la gente el día de mi cumpleaños es que en vez de hacer regalos a mí, se obsequian cosas unos a otros y para colmo, ¡casi siempre son objetos que ni siquiera les hacen falta! Te voy a hacer una pregunta: ¿A ti no te parecería extraño que al llegar tu cumpleaños todos tus amigos decidieran celebrarlo haciéndose regalos unos a otros y no te dieran nada a ti? ¡Pues es lo que me pasa a mí cada año!
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Una vez alguien me dijo: “Es que tú no eres como los demás, a ti no se te ve nunca; ¿Cómo es posible que te vamos a hacer regalos?”. Ya te imaginarás lo que le respondí. Yo siempre he dicho: “Pues regala comida y ropa a los pobres, ayuda a quienes lo necesiten. Ve a visitar a los huérfanos, enfermos y a los que estén en prisión!”
Le dije: “Escucha bien, todo lo que regales a tus semejantes para aliviar su necesidad, ¡Lo contaré como si me lo hubieras dado a mí personalmente!”
Muchas personas en esta época en vez de pensar en regalar, hacen bazares o ventas de garaje, donde venden hasta lo que ni te imaginas con el fin de recaudar hasta el último centavo para sus nuevas compras de Navidad.
Y pensar todo el bien y felicidad que podrían llevar a las colonias marginadas, a los asilos, casa de ancianos, cárceles o familiares de los presos.
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Como lo que sucedió, por ejemplo, el año pasado: al llegar el día de mi cumpleaños, hicieron una gran fiesta, pero ¿Puedes creer que ni siquiera me invitaron? ¡Imagínate!
Yo era el invitado de honor! ¡Pues se olvidaron por completo de mí!
Resulta que habían estado preparándose para las fiestas durante dos meses y cuando llegó el gran día me dejaron al margen. Ya me ha pasado santísimas veces que lo cierto es que no me sorprendió. Aunque no me invitaron, se me ocurrió colarme sin hacer ruido. Entré y me quedé en mi rincón.
Te imaginas que nadie advirtió siquiera mi presencia, ni se dieron cuenta de que yo estaba allí?
Estaban todos bebiendo, riendo y pasándolo en grande, cuando de pronto se presentó un hombre gordo vestido de rojo y barba blanca postiza, gritando:”¡jo, jo, jo!”. Parecía que había bebido más de la cuenta, pero se las arregló para avanzar a tropezones entre los presentes, mientras todos los felicitaban.
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Hola, te amo mucho. Como sabrás, nos estamos acercando otra vez a la fecha en que festejan mi nacimiento.
El año pasado hicieron una gran fiesta en mi honor y me da la impresión que este año ocurrirá lo mismo. A fin de cuentas llevan meses haciendo compras para la ocasión y casi todos los días han salido anuncios y avisos sobre lo poco que falta para que llegue. La verdad es que se pasan de la raya, pero es agradable saber que por lo menos un día del año, piensan en mí.
Ha transcurrido ya mucho tiempo cuando comprendían y agradecían de corazón lo mucho que hice por toda la humanidad.
Pero hoy en día, da la impresión de que la mayoría de la gente apenas si sabe por qué motivo se celebra mi cumpleaños. Por otra parte, me gusta que la gente se reúna y lo pase bien y me alegra sobre todo que los niños se diviertan tanto; pero aún así, creo que la mayor parte no sabe bien de qué se trata. ¿No te parece?
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Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrán de los que no nos dejarán nada. Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.
Jorge Luis Borges
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Nuestros amigos son como los ángeles que iluminan nuestros días. En todo tipo de maneras mágicas, maravillosas.
Su atención viene, Como un regalo de arriba. Y nosotros nos sentimos que estamos rodeados, por un caluroso, cariñoso amor.
Como arco iris al revés, sus sonrisas traen el sol. Y ellos llenan nuestros momentos, con risa y diversión.
Los amigos son como los ángeles, sin ningunas alas. Bendiciendo nuestras vidas, con las cosas más preciosas.
Aquí hay un ángel flotante enviado a vigilarte… Pase esto adelante a las personas que tu quieras sean vigiladas.
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Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies. Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.
Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra. El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino
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