Que alegria ,Dios Bendito
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Y que en la dulzura de la amistad haya lugar para la risa y para los placeres compartidos.
Porque en el rocío de las pequeñas cosas el corazón encuentra su mañana y toma su frescura.
Khalil Gibrán
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De “El Profeta”
Y un joven dijo: “Háblanos de la Amistad”.
Y él respondió, diciendo: Vuestro amigo es la respuesta a vuestras necesidades.
Es vuestro campo, que sembráis con amor y cosecháis con gratitud.
Y es Vuestra mesa, y el fuego de vuestro hogar.
Porque acudís a él para saciar vuestra hambre y lo buscáis en procura de paz.
Cuando vuestro amigo revela su pensamiento, no teméis el “no” en vuestra propia mente, ni retenéis el “sí”.
Y cuando él guarda silencio vuestro corazón no cesa de escuchar a su corazón.
Porque en la amistad, todos los pensamientos, todos los deseos, todas las expectativas, nacen sin palabras y son compartidos con callado gozo.
Cuando os separáis de vuestro amigo, lo hacéis sin aflicción; Porque lo que más amáis en él puede ser más diáfano aún en su ausencia, como para el alpinista la montaña aparece más despejada desde la llanura.
Y dejad que en la amistad no exista otro propósito que el de profundizar el espíritu.
Porque el amor que busca otra cosa que no sea la revelación de su propio misterio, no es amor sino una red tendida, y solamente lo inútil es pescado.
Y procurad que lo mejor de vosotros sea para vuestro amigo.
Si debe conocer vuestra bajamar, dejadlo conocer también vuestra pleamar.
Porque ¿qué amigo es aquel que tuvierais que buscar para matar las horas?
Buscadlo con horas para vivir.
Porque es misión suya llenar vuestra necesidad, pero no vuestra vaciedad..
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No te rindas, aún estás a tiempo de abrazar la vida y comenzar de nuevo, aceptar tu sombra, liberar el lastre y retomar el vuelo.
No te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, abrir las esclusas, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas, por favor, no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se acalle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tu seno.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque lo has querido y porque yo te quiero, porque existe el vino y el amor es cierto, porque no hay herida que no cure el tiempo.
Abrir las puertas, quitar los cerrojos, bajar el puente y cruzar el foso, abandonar las murallas que te protegieron, volver a la vida y aceptar el reto.
Recuperar la risa, ensayar un canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida, remontar los cielos.
No te rindas, por favor, AMIGO , no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se acalle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tu seno.
Porque cada día es un comienzo nuevo, porque ésta es la hora y el mejor momento, porque tienes alas y puedes hacerlo, porque no estás solo y porque yo te quiero.
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Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron, y uno le dió una bofeteada al otro.
El otro ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:
HOY MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse.
El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.
Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:
HOY MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA.
Intrigado el amigo preguntó:
¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra ?
Sonriendo, el otro amigo respondió:
“Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo, por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo
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SON LAS 4–15 DE LA MADRUGADA MI NIETA DUERME
SIN FIEBRE…….GRACIAS A DIOS Y A TODOS LOS ANGELES QUE MARAVILLOSAMENTE ESTAN AL LADO DE ELLA………
GRACIAS QUERIDOS ANGELES………
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Durante un año tuve una estudiante que se comportaba de forma inadecuada.
Esta historia empieza el primer día de trabajo.
Cuando ingresé al quinto curso de secundaria a dar mi primera clase, me topé con un grupo de estudiantes con un espíritu rebelde y de indiferencia.
No fue difícil identificar a la líder, que a propósito era una señorita muy inteligente.
Cada vez que entraba a la aula de clases esta señorita de nombre Sandra, empezaba a inquietar al resto de alumnos, se ponía de pies sin pedir permiso, en pocas palabras hacía lo que le daba la gana.
Mi posición frente a ella era la de ponerle en su sitio y disciplinarla. Pero esto no calmaba para nada a esta señorita.
Un día ya cansado de reprenderle me hice una pregunta ¿Cómo puedo cambiar la actitud negativa de Sandra?
Gracias a Dios se me ocurrió una idea genial, pedí a todos los alumnos que fueran a la biblioteca, que yo les llamaría uno por uno para conversar con ellos.
Mientras iba conversando con cada uno de mis estudiantes me di cuenta que Sandra influenciaba en todos muy sutilmente.
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Llegó el momento de conversar cara a cara sin ningún testigo con esta estudiante.
Se sentó frente a mi, me miró a los ojos como desafiándome y esperando que le rete, pero se topó con la sorpresa que su profesor le pedía disculpas por tratarle en forma enérgica y a veces tosca.
Luego le dije que ella era una mujer muy inteligente y que ella sería un gran líder, que Dios la había escogido para influir en muchas personas, pero que necesitaba ir tallando su carácter y que debía cambiar de actitud si quería llegar a ser muy importante.
Cuando de pronto su rostro altivo se transformó y empezó a llorar y dijo discúlpeme por comportarme tan mal con usted, he tenido problemas en todos los colegios en que he estado por mi forma de ser, este es uno más de ellos.
Mientras ella lloraba mi corazón se quebrantó y empecé a llorar con ella.
Fueron unas lagrimas hermosas porque desde ese día en el aula todo empezó a cambiar porque ella y yo nos comunicamos y nos perdonamos.
Cuando bajamos de nuestro pedestal y nos volvemos humildes, además de recordar que cada persona tiene emociones y sentimientos que sufren, lloran, ríen, que son sensibles, pueden ocurrir milagros.
Es hora de comunicarnos deponiendo actitudes y dando lugar al perdón.
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A Ti, Señor, levanto mis ojos; en Ti confió, Dios mío, padre de misericordias.
Bendice y santifica mi alma con bendición celestial, para que sea morada santa tuya, y silla de tu gloria eterna; y no haya en este templo tuyo cosa que ofenda los ojos de tu majestad soberana.
Mírame según la grandeza de tu bondad, y según la multitud de tus misericordias, y oye la oración de este pobre siervo tuyo, desterrado lejos en la región de la sombra de la muerte.
Defiende y conserva el alma de este tu siervecillo entre tantos peligros de la vida corruptible; y acompañándola tu gracia, guíala por el camino de la paz a la patria de la perpetua claridad.
Amén!
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A Ti, Señor, levanto mis ojos; en Ti confió, Dios mío, padre de misericordias.
Bendice y santifica mi alma con bendición celestial, para que sea morada santa tuya, y silla de tu gloria eterna; y no haya en este templo tuyo cosa que ofenda los ojos de tu majestad soberana.
Mírame según la grandeza de tu bondad, y según la multitud de tus misericordias, y oye la oración de este pobre siervo tuyo, desterrado lejos en la región de la sombra de la muerte.
Defiende y conserva el alma de este tu siervecillo entre tantos peligros de la vida corruptible; y acompañándola tu gracia, guíala por el camino de la paz a la patria de la perpetua claridad.
Amén!
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Niño Jesús,
Tú eres el Rey de la Paz, ayúdame a aceptar sin amarguras las cosas que no puedo cambiar. Tú eres la fortalece del cristiano, dame valor para transformar aquello que en mi debe mejorar.
Tú eres la sabiduría eterna, enséñame en cada instante, cómo debo obrar para agradar más a Dios y hacer mayor bien a las demás personas.
Te lo suplico, por los méritos de tu infancia a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén!
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Oh Niño Jesús, recurro a Vos y os ruego por vuestra Santísima Madre, me asistáis en esta necesidad (se expresa lo que se desea), porque creo firmemente que vuestra divinidad puede socorrerme.
Espero con confianza obtener vuestra santa gracia; me arrepiento sinceramente de mis pecados y os suplico oh Mi Buen Jesús, me deis fuerzas para triunfar de ellos.
Os amo con todo mi corazón y con toda la fuerza de mi alma. Por vuestro amor, amaré a mi prójimo como a mi mismo.
Amén!
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Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombres,
estás de día y de noche en este Sacramento,
lleno de piedad y de amor,
llamando y recibiendo a todos los que vienen a Tí,
creo que estás presente en el Pan Consagrado
oculto en este humilde Sagrario.
Te adoro desde el abismo de mi nada,
y te doy gracias por todo lo que Tú me has dado,
te doy gracias de un modo especial,
por haberte dado Tú mismo a mí en este Sacramento;
te doy gracias por haberme dado por Madre espiritual a tu propia Madre.
Te doy gracias por haberme llamado a tu Presencia,
para estar ahora aquí, junto a Tí,
adoro tu Divino Corazón;
de quien proceden tus amorosos dones;
y desde aquí quiero adorarte en tu presencia Eucarística,
que envuelve toda la tierra.
Jesús mío, te amo de todo corazón;
me arrepiento de haberte ofendido,
prometo serte fiel en adelante;
y miserable como soy,
me consagro todo a Tí.
Te entrego mi voluntad, mis defectos,
mis pensamientos, y todas mis cosas;
haz lo que quieras de mí y de todo lo mío;
sólo te pido y deseo tu infinito amor,
y tu ayuda para cumplir siempre la voluntad de Dios,
y perseverar así hasta el final de mi vida.
Amado Salvador mío, uno mi corazón a tu Corazón,
y así reunidos los ofrezco al Eterno Padre,
en amorosa oblación y entrega total.
Amén
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No me mueve, mi Dios, para quererte,
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido,
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor! Muéveme el verte,
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muévenme en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera
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Madre de Dios Verdadero,
Maestra del sacrifico escondido y silencio,
Por cuya fe hemos recibido al Salvador,
Enséñame a creer, ayúdame a creer en la fe, a convertirme, continuamente a la Palabra de Dios. Protege a nuestras familias para que estén siempre muy unidas, concédeles la gracia de amar y respetar la vida que comienza, con el mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios.
Bendice la educación de nuestros hijos, que nuestros jóvenes descubran en Jesús la inspiración, para vivir con autenticidad y valentía al Evangelio.
Haz que florezcan abundantes vocaciones de Sacerdotes, de Religiosos y Religiosas, fuertes en la fe, y celosos dispensadores de los misterios de Dios.
Todo lo que tenemos y somos, lo ponemos en tus manos de Madre; de Ti, queremos aprender a compartir, especialmente con los más necesitados.
Alcanza para nuestros pueblos la paz, la justicia y la prosperidad, queremos recorrer contigo el camino de una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia. Te ofrecemos nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.
Por tu intercesión materna imploramos tu bendición a nosotros para que sepamos celebrar Tu bendita presencia en el Tepeyac.
Te suplicamos que nos concedas un amor a todos los sacramentos que vienen de tu Hijo Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén!
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