La mayoría de las personas creen que orar a Dios, es aprender y repetir de memoria las oraciones aprendidas.
Orar, es simplemente conversar con Dios pero desde lo más profundo del corazón. De nada sirve hacer oración en forma repetitiva, sin la certeza que da la fe, de que seremos escuchados. Jesús, nos ama intensamente. ¡Ha dado la vida por nosotros! y siempre nos escucha. Solo tenemos que ser pacientes, perseverantes, humildes y confiados en su inmenso amor, infinita bondad y tierna misericordia.
Orar, no significa acordarnos de la presencia de Dios en los momentos difíciles para luego que hemos encontrado la Luz que nos regala, simplemente olvidarnos de su existencia.
No decaigas, sigue orando…… siempre.
La oración no solo es para pedir, sino y por sobretodo para alabar, bendecir y agradecer los miles de milagros que ocurren cada día en nuestras vidas. A veces no nos percatamos de ellos. Hay que tener siempre abiertos los ojos y los oídos del corazón. Desde allí, se le escucha y se le ve, se le percibe y se le ama.
La fe unida a la oración produce el encuentro y cercanía, el abrazo cálido de Cristo Jesús y el sentimiento maravilloso de sentirnos cobijados dejándonos amar por Él.
La oración no solo debe ser personal, sino también comunitaria, como asamblea cristiana junto a nuestros hermanos en Cristo.
Realizamos una especial oración al meditar la Palabra de Dios en el Evangelio y al reflexionar la maravilla de los Salmos.
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Cuaquiera sea tu forma de hacer oración, no olvides hacer de ella una forma de vida. Ora en cualquier lugar, en cualquier situación y en todo momento. Agradece, bendice y alaba a Dios, y tu vida y la de muchas personas ha de transformarse y tu alma habrá avanzado un paso más hacia el cielo.
Amo a Jesús y Él me ama sin condiciones
¿ No te parece maravilloso?
Desde mi alma y con amor fraterno
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Cuelga en el corazón del tiempo tu corazón para que en cualquier nueva situación recupere sus vibraciones y su ritmo habitual.
Cuando llega la Navidad, en tu casa colocas junto al árbol de Noel o el Portal de Belén el musgo de la montaña que crece junto a los grandes troncos del bosque.
Su brillo indica que miran al Norte. Te pueden orientar si alguna vez te encuentras perdido en la selva.
Cuelga de tu corazón bello todo cuanto de hermoso veas hoy en tu caminar por la vida.
Haz colgaduras tan lindas que todo el mundo- empezando por ti – s queden prendidos de su hermosura.
Hoy, refería una chica adolescente, todo me ha salido a pedir de mis deseos.
Me siento bien porque he colgado en mi corazón virgen todas las ilusiones que despuntan con la luz del sol, y que se apaciguan cuando la noche cae con su manto de suavidad.
¡Vive hoy feliz!
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Noveno Día
Oración Inicial
Lectura de:(Hch 1, 9-11
Entonces en presencia de ellos, Jesús fue levantado y una nube lo ocultó. Mientras miraban fijamente al cielo hacia donde iba Jesús, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: “Hombres de Galilea ¿Qué hacen ahí mirando al cielo? Este que ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá como lo han visto subir al cielo”.
Breve momento de reflexión personal
Oración:
Santos Ángeles de Dios, al concluir esta novena queremos agradecerles, su presencia permanente en nuestra vida, su compañía que nos inspira a obrar el bien y que nos conduce a Dios. Que por la intercesión de ustedes, el Señor nos obtenga las gracias necesarias para vivir mejor nuestra fe y lo que confiadamente les hemos pedido. Amén.
Se reza un Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Oración final
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Octavo Día
Oración Inicial
Lectura de: Hch 27, 21-24
Como hacía días que no comíamos, Pablo se puso en medio y les dijo: “Amigos, hubiera sido mejor seguir mi consejo cuando les dije que no saliéramos de Creta; nos habríamos evitado este peligro y esta pérdida. Pero ahora los invito a que recobren ánimo, porque ninguno de ustedes morirá, solamente se perderá el barco. Pues anoche se me apareció un Ángel de Dios a quien pertenezco y a quien sirvo que me dijo: “Pablo, no tengas miedo, tienes que presentarte ante el César y Dios te concede la vida de todos los que navegan contigo”.
Breve momento de reflexión personal
Oremos:
Santos Ángeles de Dios, les pedimos que nos ayuden a crear en nuestra sociedad la cultura de la vida, que infundan en nuestros corazones los valores del respeto, la solidaridad y la tolerancia para que la vida sea un signo más del amor de Dios a la humanidad. Amén
Se reza un Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Oración final
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Sexto Día
Oración Inicial
Lectura de: Mt 28, 1-6
Pasado el sábado, al despertar el alba del primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a visitar el sepulcro. De repente se produjo un gran temblor: el Ángel del Señor bajó del cielo y, llegando al sepulcro, hizo rodar la piedra que lo tapaba y se sentó encima. Su aspecto era como el relámpago y sus ropas blancas como la nieve. Al verlo los guardias temblaron de miedo y quedaron como muertos. El Ángel dijo a las mujeres: “Ustedes, no teman, porque yo sé que buscan a Jesús crucificado. No está aquí. Ha resucitado tal como lo había anunciado.
Breve momento de reflexión personal
Oremos:
Santos Ángeles, les pedimos por todas las personas que sufren por causa de la violencia, las víctimas y sus familias, las personas que se olvidan que todos somos hermanos y causan sufrimiento y dolor; intercedan por todos para que la solidaridad y la confianza en Dios se hagan presentes en nuestras vidas. Amén.
Se reza un Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Oración final
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Séptimo Día
Oración Inicial
Lectura de: Hch 12, 6-8
La noche anterior al día en que Herodes se proponía presentarlo al pueblo, Pedro dormía entre dos soldados, atado con dos cadenas; otros guardias vigilaban ante la puerta de la cárcel. De repente, se presentó el Ángel del Señor y la celda se llenó de luz. El Ángel tocó a Pedro en el costado, lo despertó y le dijo: “Levántate, rápido”, y las cadenas cayeron de sus manos. Entonces el Ángel le ordenó: ‘Asegúrate bien el cinturón y colócate las sandalias”. Así lo hizo. Y el Ángel agregó: “Ponte tu manto y sígueme”.
Breve momento de reflexión personal
Oremos:
Santos Ángeles de Dios, gracias porque sus palabras nos motivan a encontrar en Dios una razón nueva para vivir, un deseo profundo de liberación. Les pedimos que nos ayuden a ser fuertes cuando necesitamos transformar nuestras cárceles interiores en lugares de encuentro y de paz. Amén.
Se reza un Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Oración final
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Cuarto Día
Oración Inicial
Lectura de Lc 2, 9-11
El Ángel del Señor se les apareció, y los rodeó de claridad la gloria del Señor, y todo esto les produjo un miedo enorme. Pero el Ángel les dijo: “No teman, porque yo vengo a comunicarles una buena nueva que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy nació para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Señor.
Breve momento de reflexión personal
Oremos:
Santos Ángeles de Dios, sentimos que cada día necesitamos renovar nuestra fe y nuestra esperanza; que la alegría del nacimiento de Jesús nos comunique optimismo y nos aliente en la búsqueda de caminos nuevos que conduzcan a la paz. Amén.
Se reza un Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Oración final
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Quinto Día
Oración Inicial
Lectura de: Lc 22, 41-44
Después se alejó de ellos como a la distancia a la que uno tira una piedra, y doblando las rodillas, oraba diciendo: “Padre, si quieres, aparta de mí esta prueba. Sin embargo, que no se haga mi voluntad sino la tuya”.
Entonces se le apareció un Ángel del cielo que venía a animarlo, y empezó a luchar contra la muerte. Oraba con más insistencia y su sudor se convirtió en grandes gotas de sangre, que caían hasta el sueloPalabra de Dios.
Breve momento de reflexión personal
Oremos:
Santos Ángeles, gracias porque en los momentos más difíciles de la vida ustedes han sido una luz en el camino, nos han comunicado esperanza y han iluminado en la fe nuestro sufrimiento. Les pedimos que nos comuniquen la esperanza y que las dificultades no nos dejen apagar la presencia de Dios en nuestra vida. Amén.
Se reza un Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Oración final
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Tercer Día
Oración Inicial
Lectura Lc 1, 30-33.38
Pero el Ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Vas a quedar embarazada y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Lo ensalzarán y con razón lo llamarán: Hijo del Altísimo, Dios le dará el trono de David, su antepasado. Gobernará por siempre el pueblo de Jacob y su reino no terminará jamás”.
Dijo María: ,yo soy la esclava del Señor; que se haga en mí lo que has dicho”. Después de estas palabras el Ángel se retiró
Breve momento de reflexión personal
Oremos:
Santos Ángeles, gracias por comunicarnos que la presencia de Dios se manifiesta en la cotidianidad de nuestra vida. Les pedimos que intercedan ante Él para que aún en los acontecimientos que nos parecen absurdos, tristes y dolorosos sepamos ver el amor de Dios y lo que de allí sirve para dar un nuevo sentido a nuestro caminar en la vida. Amén.
Se reza un Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Oración final
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Segundo Día
Oración Inicial
Lectura de Lc 1,10,15
Mientras el pueblo permanecía fuera, en oración, se le apareció el Ángel del Señor. El Ángel estaba de pie a la derecha del altar del incienso. Zacarías, al verlo, se turbó y tuvo miedo. El Ángel le dijo entonces: “No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada, y tu esposa Isabel te dará un hijo al que llamarás Juan. Grande será tu felicidad, y muchos se alegrarán con su nacimiento, porque tu hijo ha de ser grande ante el Señor. No beberá vino ni licor, y estará lleno del Espíritu Santo, ya desde el seno de su madre.
Breve momento de reflexión personal
Oremos:
Ángel de Dios, hoy vengo ante ti para darte gracias por tu poderosa intercesión, por comunicarme los designios de Dios y por dejar en mi corazón serenidad, paz y valentía para continuar caminando en la vida. Amén
Se reza un Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Oración final
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Oración final (para todos los días)
Padre Bueno y misericordioso, tú que en muchas ocasiones te vales de los Santos Ángeles para darnos a conocer tu voluntad, te pedimos confiados su permanente compañía y protección, a la vez que te rogamos, nos ayudes a descubrir lo que Tú, Padre bueno, deseas para nosotros.
Santos Ángeles, intercedan por nosotros y ayúdennos a acoger en nuestro corazón la voluntad de Dios. Amén.
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Primer Día
Oración Inicial
Lectura de : Mt 2, 19-20
Después de la muerte de Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, en Egipto. Le dijo: “Levántate y regresa con el niño y su madre a la tierra de Israel, porque ya han muerto los que querían matar al niño”. José, pues, se levantó, tomó al niño y a su madre, y se vino a la tierra de Israel.
Breve momento de reflexión personal
Oremos:
Santos Ángeles, acudimos a ustedes para pedir por su intercesión, la poderosa ayuda de Dios en este momento particular de nuestra vida; y hoy, de una manera muy especial queremos pedirles por (se pide la gracia).
Se reza un Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Oración final
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Los Ángeles son compañeros de camino, protectores e intercesores.
A ellos recurrimos en caso de peligro, en momentos de angustia y desolación, cuando nos sentimos tristes por problemas económicos, familiares, y de salud. Ellos nos brindan gran ayuda y por estar tan cerca de Dios nos transmiten la paz y la serenidad que Él ofrece a todos sus hijos e hijas.
Antes de iniciar la novena, renovamos nuestra confianza en Dios, la certeza de que Él nos escucha y que a través de sus Santos Ángeles nos mostrará su querer. Nos disponemos a acoger su voluntad, y si él lo considera oportuno nos dará lo que con esta novena queremos pedirle. Hacemos un momento de silencio, presentándole a Dios por intercesión de sus Ángeles nuestras necesidades
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Ángel Santo, amado por Dios, que por divina disposición, me has tomado bajo tu protección desde el primer instante de mi vida, jamás has dejado de defenderme, de iluminarme y de guiarme.
Te venero y te amo como protector, me coloco bajo tu protección y confío profundamente en tu compañía.
Te pido, por el amor de Jesucristo que escuches mis súplicas y las lleves con amor ante Dios, condúceme por el camino seguro cuando mis pasos se desvíen, enséñame, cuando necesite orientación, levántame, cuando mis pies tropiecen, consuélame en la aflicción, protégeme cuando esté en peligro y lleva la súplica que te presento hoy, ante Dios, nuestro Padre y protector. Amén
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