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Este foro contiene 9,318 respuestas, tiene 106 mensajes y lo actualizó
Tu Angel hace 8 años, 6 meses.
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CholysaidCierto mercader envió a su hijo al más sabio de |
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CholysaidEs importante es que el hombre sueñe |
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CholysaidDale vida a los sueños que alimentan el alma, |
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CholysaidAunque me cueste la vida Aunque vayas donde vayas Es mi amor tan sincero vidita, Aunque me cueste la vida |
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coyasaidHoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela, o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos. Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar, o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma. Hoy el día se presenta ante mí, esperando a que yo le dé forma y aquí estoy, el escultor que tiene que darle forma… LO QUE SUCEDA HOY DEPENDE DE MÍ, YO DEBO ESCOGER QUÉ TIPO DE DÍA VOY A TENER. Ayudémonos a apreciar el valor de la vida y a ver el color de la sonrisa que nos da el sol al amanecer de cada día. |
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coyasaidEsta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes de que el reloj marque la medianoche… Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante, mi trabajo es escoger que clase de día voy a tener. Hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso, o puedo dar gracias porque las plantas están siendo regadas gratis. Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero, o puedo estar contento de que mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia. Hoy puedo quejarme de mi salud, o puedo regocijarme de que estoy vivo. Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo, o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido. Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas, o puedo celebrar que las espinas tienen rosas. Hoy puedo auto compadecerme por no tener muchos amigos, o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones. Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar, o puedo gritar de alegría – ¡Tengo un trabajo!. |
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PARA TIsaidA tí virgencita , mi Guadalupana, |
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PARA TIsaidDios Padre, Creador de los Angeles. |
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PARA TIsaida la que debería haber sido su propia vida, la que le habría hecho feliz. Un día, viejo y cansado, sintiendo cerca la muerte, decide enfrentarse con aquel peligro, hacer por fin algo valioso, enfrentarse con aquel animal que había visto muchas veces, cada vez que se acercaba al mar, a cierta distancia de la costa. Un día, de noche, cogió un arpón, se montó en una pequeña barca y se internó en el mar. Al poco tiempo aquel horrible hocico asomó al lado de la barca. “Aquí me tienes, ahora es cosa de los dos”, dijo el hombre mientras levantaba el arpón contra el horrible animal. Entonces el pez empezó a hablar, quejándose con voz suplicante: “Ah, qué largo camino para encontrarte. También yo estoy destrozado por la fatiga. Cuanto me has hecho nadar. Y tú huías y huías… porque nunca has comprendido nada”. “¿A qué te refieres?”. “A que no te he seguido para devorarte. El único encargo que me dio el Rey del Mar fue entregarte esto”. Y el gran pez sacó de la lengua, tendiendo al anciano una esfera fosforescente. Él la cogió entre las manos y la miró. Era una perla de enorme tamaño. Reconoció en ella la famosa perla del mar, que da a quien la posee fortuna, poder, amor y paz de espíritu”. En aquel instante el viejo lo entendió todo. Y entendió también que ahora era demasiado tarde. “¡Ay de mí! ¡Qué horrible malentendido! Lo único que he conseguido es desperdiciar mi existencia y además he arruinado la tuya. Adiós, hombre infeliz.” Y se sumergió en las aguas para siempre. |
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PARA TIsaidSu padre era marino. Un día, cuando no era más que un niño, el padre le invita a dar un paseo en barco. De repente descubre a lo lejos un enorme pez, de aspecto terrible, que sigue al barco. Se lo comunica a su padre, pero su padre no ve nada; cree que son figuraciones de su hijo. En un segundo viaje vuelve a ocurrir lo mismo; pero esta vez el padre lo entiende todo, palidece de susto y le explica a su hijo: “Ahora temo por ti. Eso que has visto es un Colombre. Es el pez que los marineros temen más que a ningún otro en todos los mares del mundo, un animal terrible y misterioso, más astuto que el hombre. Por motivos que nunca nadie sabrá escoge a su víctima y le sigue años y años, la vida entera, hasta que consigue devorarla. Y lo más curioso es esto: que nadie puede verlo si no es la propia víctima”. “¿Y no es una leyenda?”, pregunta el hijo. “No -le dice su padre-. Yo nunca lo he visto, pero lo han descrito: hocico fiero, dientes espantosos… No hay duda hijo mío: el Colombre te ha elegido, y mientras andes por el mar no te dará tregua. Vamos a volver a tierra y nunca más te harás a la mar por ningún motivo. Tienes que resignarte. Por otra parte en tierra también puedes hacer fortuna”. Pasan los años y el chico crece y consigue en la vida todo lo que todo el mundo anhela. A los ojos de todos es un triunfador. Pero él sabe que su vida ha sido un fracaso, que en el fondo de su alma sigue presente, como herida abierta, la renuncia |
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PARA TIsaidHay muchas lecciones que podemos extraer de esta historia. Muchas veces tenemos miedo de iniciar un nuevo proyecto porque demandará una gran inversión de tiempo, recursos, preparación y conocimiento. Muchos se quedan parados satisfaciéndose con los resultados mediocres, cuando podrían lograr grandes victorias. Muchas veces tenemos grandes oportunidades que se nos presentan en la vida y que pueden ayudarnos a ser mejores personas o pueden abrirnos puertas nuevas que nos conducen a un mundo mejor… pero tememos… no confiamos. La vida es un desafío, ¿por qué no nos arriesgamos?, ¿por qué no creemos? El tren pasa algunas veces por nuestra vida cargado de cosas… podemos arriesgarnos y subir… o dejarlo pasar… ¿Y si no vuelve? ¿Y si esa oportunidad que hoy dejamos pasar no se repite |
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PARA TIsaidUn hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por suerte, llegó a una cabaña vieja, desmoronada sin ventanas, sin techo. El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para protegerse del calor y el sol del desierto. Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Se arrastró hacia allí, tomó la manivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía. Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y pudo leer que decía: “Usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar”. |
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PARA TIsaid¿Qué debiera hacer? ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca… o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje? ¿Debía perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables escritas no se cuánto tiempo atrás? Al final, derramó toda el agua en la bomba, agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba comenzó a rechinar, pero ¡nada pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos y entonces de pronto surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia… Agua fresca, cristalina. Llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y tomó aún más de su contenido refrescante. Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta arriba, tomó la pequeña nota y añadió otra frase: “Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente”. |
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PARA TIsaidCaminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó: “Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?”. Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: “Estoy escuchando el ruido de una carreta”. “Eso es -dijo mi padre-. Es una carreta vacía”. Pregunté a mi padre: “¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos?”. Entonces mi padre respondió: “Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”. Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: “Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”. La humildad hace poco ruidosas nuestras virtudes y permitir a los demás descubrirlas. Y nadie está mas vacío que aquel que está lleno de sí mismo. |
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PARA TIsaidUna persona joven fue a visitar a un hombre santo para hablarle de sus afanes, ilusiones, la razón de su existencia y posible vocación. Recibió sus consejos y quedaron para verse más adelante. Cuando volvió por segunda vez, aquel hombre santo había tenido un sueño. Soñó que moría y al llegar al cielo le dicen que pida lo que quiera, que se lo conceden. Sorprendido, dice que tiene una gran curiosidad por conocer al ángel que confortó a Jesús en la agonía del Huerto de Getsemaní. Cuando se lo presentaron, le dice: “¿Qué dijiste a Jesús cuando sudaba sangre al ver todo lo que iba a sufrir por nosotros los hombres? ¿Cómo le consolaste?”. Se interrumpió el hombre y preguntó al joven: “¿De verdad quieres saber lo que me dijo el ángel?”. “¡Pues claro!”. Y el hombre prosiguió: “El ángel le habló a Jesús de ti y de mi, de tu generosidad y de la mía |
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