Para conducirnos por el camino de la obediencia y del amor, el ángel instaura con nuestra alma una comunicación silenciosa; nos inspira con los pensamientos que nos evitan caer en el error o actuar mal; nos “sugiere” tomar una dirección en lugar de otra, impidiéndonos incurrir en riesgos graves que podrían poner en peligro nuestra salud, tanto física como moral. Puede incluso intervenir sobre nuestros recuerdos, haciendo florecer en nuestra mente cosas que tenemos el deber de hacer o, al contrario, alejándonos de otras que no debemos hacer.
Nos empuja a reflexionar y a combatir nuestras debilidades, a trabajar por nuestros ideales, a alimentar continuamente nuestra interioridad para evitar que se amodorre.
Por lo tanto, el ángel custodio susurra sus consejos a nuestra alma y no a nuestros oídos. Pero, puesto que nosotros estamos dotados de libre arbitrio, no puede intervenir sobre nuestra voluntad. Somos libres de aceptar o de rechazar sus exhortaciones; podemos seguir el camino que él nos indica o, ignorando sus reclamaciones, perseverar en el error o privar de eficacia su acción.
A veces, la presencia de este precioso guía no nos evita los accidentes y las situaciones dolorosas, que de todos modos serían más numerosas si no pudiéramos contar con su ayuda.
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El ángel vigila nuestra alma, pero nos puede ayudar incluso a afrontar los problemas cotidianos y a salvaguardar nuestros intereses materiales, si estos son importantes para nuestro progreso espiritual.
Quien no se preocupa de la existencia de su ángel custodio, o incluso la niega, quien no se dirige nunca a él y no le pide nada, tiene pocas esperanzas de beneficiarse verdaderamente de sus consejos. Su ángel permanecerá siempre a su lado, deseoso de poder intervenir a favor de su protegido y de acoger sus peticiones, pero su acción se verá siempre desvalorizada porque no conseguirá nunca entrar verdaderamente en comunión con la persona que le ha sido confiada.
Quien, en cambio, se dirige con conocimiento al propio ángel custodio, abriendo su corazón a sus palabras silenciosas, interpelándolo en los momentos de necesidad y buscando el contacto con él, podrá contar con la preciosa ayuda de un amigo fiel. Estamos proyectados totalmente hacia el exterior. No tenemos ni tiempo ni espacio para llegar a la percepción de nuestra interioridad.
Escuchar al ángel significa precisamente concederle un espacio de silencio para que pueda ayudarnos a desaloja zona más pura y, al mr la mente de pensamientos, de tensiones y de las preocupaciones que nos mantienen atados a una realidad que no nos da tregua, para reencontrar finalmente el contacto con nuestraismo tiempo, el sentido de pertenencia al mismo.
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ESCUCHANDO A NUESTRO ANGEL
Los ángeles están siempre con nosotros, observadores de nuestras dificultades y solícitos ayudantes que alivian los dolores; profesores, maestros y compañeros amorosos.
No podemos decir honestamente que les hagamos la vida cómoda: raramente los escuchamos, a menudo hacemos exactamente lo contrario de lo que nos aconsejan y la mayoría de las veces negamos su existencia. Aunque la labor de los ángeles no es fácil, su amor permanece inmutable y su paciencia es infinita.
Si nos acostumbramos a la idea de que los ángeles comparten nuestra vida cotidiana, nos daríamos cuenta de que nuestra disponibilidad hacia los demás aumenta y de que somos más sensibles.
Una buena relación con los ángeles presupone una mayor apertura espiritual, una mayor disponibilidad para aceptar a los demás y para entendernos mejor a nosotros mismos.
Se necesita muy poco para cambiar las costumbres. Un pensamiento por la mañana, una sonrisa, una pequeña plegaria pueden ser suficientes para hacer distinta nuestra jornada y para hacernos sentir más serenos y confiados: más conscientes de que no estamos solos y de que no lo hemos estado nunca.
Antes de aprender a escuchar a nuestro ángel custodio, es importante saber como actúa en relación con nosotros.
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Notaremos que empieza a delinearse una figura. La imagen se nos acercará cada vez más.
nodebemos tener miedo. La luz difundirá un sentimiento de paz y de bienestar.
Intentaremos descubir los detalles y permitiremos a nuestro corazón vibrar en la dirección de la luz y sintonizarse con ella.
Estamos a punto de encontrar a nuestro ángel.
Dejaremos que se acerque con confianza y disfrutaremos del sentimiento de espera y de la emoción que se deriva de él.
Estaremos atentos para percibir cada sensación, cada matiz, cada color.
Disfrutaremos del sentimiento de paz y de tranquilidad, pero también de la alegría que crece en nosotros, de la seguridad de sentirnos protegidos, de sentirnos en casa.
Nos concentraremos en el contacto que se establece entre nuestro corazón y la vibración de su luz.
Esperaremos a transmitir al ángel nuestro mensaje. Primero, le daremos las gracias por haber respondido a nuestra llamada y luego expresaremos nuestra petición.
Podemos pedir ayuda, protección y consejo sobre un problema específico o, más sencillamente, podemos continuar manteniento dentro de nosotros la consciencia de este extraordinario contacto, contentándonos de haberlo obtenido.
Al final, le daremos las gracias, le prometeremos amor sincero y le diremos adiós, preguntándole por la posibilidad de obtener otros encuentros.
Miraremos cómo se aleja la luz y vuelve a convertirse en una estrella.
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1) No pueden interferir con el Plan que Dios tiene para tu alma o con el
karma.
2.- No pueden ser perjudiciales para ti u otras personas.
3.- El momento debe ser el adecuado.
La oración siempre da frutos, simplemente, tiene que saber dónde mirar.
ENCONTRAR A NUESTRO ANGEL CUSTODIO
Imaginaremos que nos encontramos bajo la bóveda celeste.
El cielo azul oscuro; un cielo nocturno. Alzaremos la mirada para buscar las estrellas y contarlas. Son muchas y cada una brilla con una luz propia particular.
Observaremos todos esos puntos luminosos que bailan y se mueven en el cielo.
Si observamos bien, nos daremos cuenta de que hay una estrella que vibra con una luminosidad particular. Aislaremos esta estrella y la observaremos resplandecer en el cielo. Nos parecerá que brilla sólo para nosotros.
Mientras la observamos, la estrella empezará a moverse lentamente. Atravesará el cielo y descenderá hacia nosotros. Acercándose, se volverá más luminosa, parecerá casi que ilumina todo el cielo, haciéndose cada vez más grande.Prestaremos atención al centro de la estrella.
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5.- Pide ayuda
Incluso después de establecer una relación con los ángeles, tienes que
acordarte de pedir ayuda cuando la necesites. Los ángeles respetan tu
libre albedrío. En raras ocasiones intercederán sin que se lo pidas.
Normalmente esperan cortésmente hasta ser llamados.
6.- Repite los decretos y oraciones
Las oraciones y decretos son más eficaces cuando los repites, porque cada vez que los dices, están dando más energía de Luz a Dios y a los ángeles. Los ángeles utilizan esa energía como si fuera una semilla, y le añaden más
energía de Luz cuando van a responder a tu petición.
7.- Envía tus oraciones a la dirección correcta
Si necesitas protección, llamas a los Ángeles de Protección. Si quieres
arreglar una relación, llamas a los Ángeles del Amor.
Los Ángeles tienen diferentes trabajos, y utilizan energías de diferentes
frecuencias para realizar esos trabajos. Puedes llegar a conectarte de manera más íntima con los Ángeles cuando llamas al Arcángel cuyos Ángeles están, especializados en ocuparse de lo que quieres que se haga.
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8.- Sé específico
Los Ángeles responden a los llamados con precisión y se enorgullecen de
hacerlo así. Cuanto más específica sea la petición, tanto más específica
será la respuesta. Mientras vivas en armonía con la Fuente Universal y
dediques tus energías a ayudar a los demás, las huestes angelicales te
ayudarán hasta en los detalles más pequeños de tu vida.
9.- Visualiza lo que quieres que pase
Puedes aumentar el poder de tu oración manteniendo una intensa imagen mental de lo que quieres que pase. Además, puedes visualizar una luz brillante alrededor del problema o situación. Puede ser de ayuda concentrarte en una fotografía.
10.- Espera sorpresas
La capacidad que tienen los ángeles para responder a nuestras oraciones
depende del efecto acumulado de nuestras acciones pasadas, de nuestras
buenas o malas acciones de ésta y otras vidas, o sea, de nuestro karma. Los
ángeles están sujetos a las leyes del karma. Cuando oramos y damos devoción a los ángeles, a veces éstos pueden disminuir los efectos del karma, pero a menudo sólo pueden reducirlo.
Los Ángeles escuchan todas las oraciones, pero para que las peticiones
sean concedidas deben cumplir tres condiciones :
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3.- Utiliza el nombre de Dios
Dios está dentro de ti, y al utilizar la energía de Dios que hay en ti para
dirigir a los ángeles, ellos te pueden responder con todo el poder del
Universo.
El fuego que Dios te da por ser hijo o hija, esta Chispa Divina es el poder
de crear en el nombre de Dios y de darle órdenes a los ángeles.
Cada vez que dices : “YO SOY….”, estas diciendo : “Dios en mi es ….” y
así atraes hacia ti lo que dices a continuación.
4.- Ofrece tus oraciones y decretos todos los días. Los ángeles siempre están listos. Pero nosotros no siempre sabemos cómo llegar hasta ellos. La mejor manera es comulgar con ellos diariamente. Al hacerlo así, no solamente te ayudas a ti mismo, sino que ayudas a mucha gente que incluso no conoces. Los ángeles buscan personas que invoquen habitualmente la luz de Dios para asociarse a ellos, para lograr la curación del planeta.
Cuando encuentran a estas personas, envían Luz a través de ellas para ayudar a los que están en peligro de enfermar o de sufrir crímenes violentos o desastres naturales. Tus oraciones pueden generar enormes cambios.
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Los Ángeles son con respecto a Dios, lo que los rayos del sol son con respecto del sol. Dios creó a los ángeles para que nos sirvan y nos atiendan. Su razón de ser es contestar a nuestras oraciones.Aunque vivimos en el mundo material, tenemos un vínculo especial con Diosmediante su ángeles.
Cada uno de nosotros tiene una porción de Dios, una Chispa Divina en nuestro interior que nos permite pedir ayuda a los ángeles, y esperarresultados.
Los ángeles contestarán nuestras peticiones siempre y cuando lo quepidamos sea positivo, no perjudique a nadie ni interfiera con nuestro PlanDivino. Los ángeles quieren ser parte de nuestra vida. Están listos paraayudarnos a resolver problemas grandes y pequeños y para acercarnos a nuestro Ser Superior, nuestro Ser Espiritual o Real.
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Diez pasos para trabajar con los ángeles :
1.- Hazle sitio en tu vida a los ángeles.
Si quieres que los ángeles se sientan a gusto contigo, tienes que hacer que
tu mundo – pensamientos, sentimientos y entorno – se parezca más al de ellos.
Los ángeles se sienten cómodos con pensamientos de paz y amor, no con
pensamientos de irritación y agresividad.
Aíslate de cualquier distracción, quédate en silencio en tu lugar favorito y
comulga con los ángeles. Simplemente, háblales a los ángeles de tus
problemas. Habla como si lo hicieras con tu mejor amigo. Y escucha. Guarda silencio y permanece a la espera de los pensamientos que los
ángeles pondrán en tu mente.
2.- Haz las oraciones en voz alta :
Pero no es necesario que hables para que te presten atención, los ángeles han respondido a muchas oraciones silenciosas o a un intenso deseo del corazón.
Pero obtendrás una respuesta más eficaz si les hablas en voz alta.
Tu voz tiene poder. Las oraciones habladas adoptan diferentes formas :
Canciones e himnos, oraciones estructuradas y sin estructurar. Se puede
combinar todo esto con decretos y fíats. Los decretos permiten al hombre y
a Dios trabajar juntos para generar cambios constructivos. Los fíats son
afirmaciones poderosas y breves. Haz tus decretos y fíats en voz alta y firme.
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Un ángel no nos escoge, Dios nos lo asigna.
Un amigo nos toma de la mano y nos acerca a Dios.
Un ángel tiene la obligación de cuidarnos.
Un amigo nos cuida por amor.
Un ángel te ayuda evitando que tengas problemas.
Un amigo te ayuda a resolverlos.
Un ángel te ve sufrir, sin poderte abrazar.
Un amigo te abraza, porque no quiere verte sufrir.
Un ángel te ve sonreír y observa tus alegrías.
Un amigo te hace sonreír y te hace parte de sus alegrías.
Un ángel sabe cuando necesitas que alguien te escuche.
Un amigo te escucha, sin decirle que lo necesitas.
Un ángel, en realidad es parte de tus sueños.
Un amigo, comparte y lucha por que tus sueños,
sean una realidad.
Un ángel siempre esta contigo ahí, sabe extrañarnos.
Un amigo, cuando no esta contigo, no solo te extraña,
también piensa en ti.
Un ángel vela tu sueño.
Un amigo sueña contigo.
Un ángel aplaude tus triunfos.
Un amigo te ayuda para que triunfes.
Un ángel se preocupa cuando estas mal.
Un amigo se desvive porque estés bien.
Un ángel recibe una oración tuya.
Un amigo hace una oración por tí.
Un ángel te ayuda a sobrevivir.
Un amigo vive por ti.
Para un ángel, eres una hermosa misión que cumplir.
Para un amigo, eres un tesoro que defender.
Un ángel, es algo celestial.
Un amigo es la oportunidad de conocer lo más
hermoso que hay en la vida,”el amor y la amistad”.
Un ángel quiere ser tu amigo.
Un amigo, sin proponérselo, también es tu Angel.
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Fuí como una lluvia de cenizas y fatigas
en las horas resignadas de tu vida.
Gota de vinagre derramada
fatalmente derramada,
sobre todas tus heridas.
Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve,
rosa marchitada por la nube que no llueve,
fuimos la esperanza que no llega,
que no alcanza, que no puede vislumbrar la tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza, que no llora, que se hechó a morir.
Vete!!! no comprendes que te estás matando?
No comprendes que te estoy llamando?
Vete!!! no me beses que te estoy llorando
y quisiera no llorarte más
No ves? que es mejor que mi dolor
quede tirado con tu amor,
librado de mi amor final.
Vete!!! no comprendes que te estoy salvando?
No comprendes que te estoy amando?
No me sigas, ni me llames, ni me beses,
ni me llores, ni me quieras más.
Fuimos abrazados a la angustia de un presagio
por la noche de una camino sin salida.
Pálidos despojos de un naufragio
sacudidos por las olas del amor y de la vida.
Fuimos despojados por un viento desolado,
sombras de una sombra que tornaba del pasado,
fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,
que no puede vislumbrar la tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza, que no llora, que se hechó a morir.
H. Manzi
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Es cansancio de la vida y hartazgo
de las frases, los gestos, y de todo,
es evocar un rostro, rasgo a rasgo,
recordando un momento de algún modo…
Sentir que lo que duele a nadie importa,
reír y de reír estar cansada,
gemir en voz muy baja estando sola,
querer entretenerse…. y no hacer nada….
Es llevar un amor en el recuerdo,
revivirlo en amarga lejanía,
pasar las horas largas frente a un muerto
y sentir que no acaba nunca el día…
Ver llegar con terror las horas largas
y sentir el silencio de un vacío,
temerle a la caída de la tarde,
cerrar los ojos y temblar de frío.
Victoria Pueyrredón (06-07-1920
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Entonces,
ciega y sorda, me abrazo a la poesía.
La aprieto contra el pecho,
la muerdo, la trituro,
me prendo a sus dos manos,
hundo en ella mi grito,
me aniño en su regazo,
sollozo en sus rodillas,
y encuentro que me acoge
piadosa a su ternura,
se adhiere a mi tristeza,
me entrega
gota a gota, su sangre, me amamanta,
me acuna, me adormece,
y en sueños,
poesía madre, le elevo mi plegaria.
Sé lecho a mi cansancio,
sé sombra en este páramo amargo
en que transito
volcando de mis pasos.
Sé el camino que busco, transvásame
tu esencia, conviérteme a tu imagen,
haz de mí, la elevada
poesía de poesía”.
Y caigo ya sin fuerzas
de nuevo entre los hombres
que aplastan mis cenizas,
en tanto me perdonan
la culpa
de ser mártir.
Matilde Alba Swann
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Se va de tí mi cuerpo gota a gota.
Se va mi cara en un óleo sordo;
se van mis manos en azogue suelto;
se van mis pies en dos tiempos de polvo.
!Se te va todo, se nos va todo!
Se va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos que se devanaban,
en lanzaderas, debajo de tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo.
Me voy de ti con tus mismos alientos:
como humedad de tu cuerpo evaporo.
Me voy de ti con vigilia y con sueño,
y en tu recuerdo más fiel ya me borro.
Y en tu memoria me vuelvo como esos
que no nacieron en llanos ni en sotos.
Sangre sería y me fuese en las palmas
de tu labor, y en tu boca de mosto.
Tu entraña fuese, y sería quemada
!y en tu pasión que retumba en la noche
como demencia de mares solos!
!Se nos va todo, se nos va todo!
G Mistral
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