Eres Alfa y Omega de mi espacio,
águila que planea en el abismo,
rayo que rasga el velo del Santuario,
mano que abre un camino por mi río.
Eres aliento y bálsamo en mi piedra,
columna que conduce hasta tus prados,
alfarero de paz sobre la guerra,
y serpiente de bronce del cayado
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Metálicos latidos digitales
rompían en mi asfalto olas suicidas,
en la tormenta oculta de la sangre
estallaban volcanes de vigilias.
Qué negro era el eclipse de tus párpados.
Qué duro el pedregal bajo mi piel.
Me visitó tu Sol desde lo alto
y amaneció la Vida en mi ciprés
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En el silencio me habla el alma,
en soledad crece mi espíritu,
la eternidad es este instante
en el que soy en Ti infinito.
En el silencio está tu voz,
en soledad tu compañía,
en Ti y contigo soy amor,
siento la paz y la armonía.
El alma canta tu cantar
en la alborada del encuentro,
ya no hay silencio y soledad,
eternidad es tu momento.
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Enséñame, Señor, a perdonar,
abre mi abrazo para el enemigo,
dame tu caridad, a Ti mendigo
sosegarme, olvidar, reír y amar.
¡Ayúdame, Señor, a perdonar!,
que diga al que me hirió: Yo te bendigo.
Sólo por Ti, Señor, mi gran amigo,
por Ti, tu Cruz me hará resucitar.
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avaro y poco dispuesto a compartir su buena fortuna, selle la pared para que el jamás lo encuentre. Entonces, ayer en la noche cuando nos dormimos en la cama de los granjeros, el ángel de la muerte vino por su esposa, le dí la vaca en lugar de ella. “Las cosas no son siempre lo que parecen
Esto es a veces exactamente lo que sucede cuando las cosas no resultan de la manera que esperamos, si tienes fe, necesitas confiar en ese resultado y esta será tu única ventaja, puede ser que no lo sepas hasta tiempo mas adelante. Piensa de esto:
Si te es difícil conseguir dormir esta noche, apenas recuerda a la familia sin hogar que no tiene ni una cama para dormir.
Si te encuentras atorado en el trafico no te desesperes, hay gente eneste mundo para la cual conducir seria un privilegio.
Si tienes un mal día en el trabajo piensa en el hombre que lleva tres meses buscando trabajo.
Si te desesperas por lo mal que te ha ido con tu pareja, piensa en la persona que nunca ha conocido el amor.
Si te afliges pasar trabajando otro fin de semana, piensa en la mujer en los estrechos calamitosos, trabajando doce horas al día, siete días a la semana, para que $50 pesos alimenten a su familia.
Si tu coche te deja millas lejos de pedir ayuda, piensa en el paralítico quien pedía la oportunidad de tomar esa caminata.
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Si notas un pelo gris nuevo en el espejo; piensa en el paciente con cáncer que desea tener pelo.
Si te encuentras víctima de la amargura de la gente, ignorancia, pequeñez o inseguridades; recuerda que las cosas podrían ser peores.
Tu podrías ser una de ellas!
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Dos ángeles que viajaban pararon a pasar la noche en el hogar de una familia rica. La familia era grosera y rechazo la estancia de los ángeles en el cuarto de huéspedes de la mansión. En su lugar, los ángeles fueron hospedados en un espacio frío del sótano, hicieron su cama en el suelo duro, entonces, el ángel mas viejo vio un agujero en la pared y lo reparó, cuando el ángel mas joven le pregunto por que lo hizo, el ángel viejo le contesto que “las cosas no son siempre lo que parecen”.
La noche siguiente, los ángeles se hospedaron en un hogar muy pobre, pero el granjero y su esposa eran muy hospitalarios. Después de compartir el poco alimento que tenían, los esposos dejaron dormir a los ángeles en la cama de ellos para que estuvieran cómodos el resto de la noche, cuando el sol salió a la mañana siguiente los ángeles encontraron al granjero y a su esposa hechos pedazos: su única vaca, de la cual obtenían dinero por su leche, posaba muerta en el campo. El ángel joven le pregunto al ángel viejo por que dejo que esto sucediera, el primer hombre tenía todo y le ayudaste, la segunda familia tenia muy poco y estaban dispuestos a compartir todo y dejaste morir a su única vaca.
Las cosas no siempre son lo que aparentan” le contesto el viejo ángel. Cuando permanecíamos en el sótano de la mansión, note que había oro en ese agujero de la pared, puesto que el propietario era tan obsesionado,
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No tengo sólo un Ángel
con ala estremecida:
me mecen como al mar
mecen las dos orillas
el Ángel que da el gozo
y el que da la agonía,
el de alas tremolantes
y el de las alas fijas.
Yo sé, cuando amanece,
cuál va a regirme el día,
si el de color de llama
o el color de ceniza,
y me les doy como alga
a la ola, contrita.
Sólo una vez volaron
con las alas unidas:
el día del amor,
el de la Epifanía.
Se juntaron en una
sus alas enemigas
y anudaron el nudo
de la muerte y la vida!
Gabriela Mistral
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Dejando un surco luminoso
por sobre Memphis, Tennessee,
pasó volando presuroso
un ser alado en frenesí.
Iba vistiéndose de luto,
iba llorando el querubín
e iba contando los minutos
de Dios y Martin Luther King.
El ángel pasa bajo un puente,
después rodea un rascacielos.
Parque Central, lleno de gente,
no se da cuenta de su vuelo.
Cuánta utopía será rota y cuanto
de imaginación cuando a la
puerta del Dakota las balas
derriben a John.
Septiembre aúlla todavía su
doble saldo escalofriante
todo sucede un mismo día
gracias a un odio semejante.
Y el mismo ángel que allá en Chile
vio bombardear al presidente,
ve las dos torres con sus miles
cayendo inolvidablemente.
Desesperados, los querubes
toman los cielos de la tierra
y con sus lápices de nubes
pintan adioses a las guerras.
El mundo llena los balcones
y exclama al fin: esta es mi lucha,
pero el señor de los cañones
no mira al cielo ni lo escucha.
Pobres los ángeles urgentes
que nunca llegan a salvarnos.
¿Será que son incompetentes
o que no hay forma de ayudarnos?
Para evitarles más dolores y
cuentas del psicoanalista,
seamos un tilín mejores
y mucho menos egoístas.
Silvio Rodríguez
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Desde los tiempos más remotos
vuelan los ángeles guardianes
siempre celosos de sus votos
contra atropellos y desmanes.
Junto a las cunas infantiles,
junto a los tristes moribundos,
cuentan que velan los gentiles
seres con alas de otro mundo.
Cuando este ángel surca el cielo,
no hay nada que se le asemeje.
El fin de su apurado vuelo
es la sentencia de un hereje
no se distraiga ni demore,
todo es ahora inoportuno.
Va rumbo al campo de las flores
donde la hoguera espera a Bruno.
Se lanza un ángel de la altura,
caída libre que da frío.
La orden de su jefatura
es descender hasta Dos Ríos.
Es 19 y también mayo,
monte de espuma y madre sierra,
cuando otro ángel a caballo cae
con los pobres de la tierra
Dicen que al filo de la una
un angelote compasivo
pasó delante de la luna,
sobrevolando los olivos.
Y cuentan que con mala maña
fue tiroteado su abanico,
justo a la hora que en España
se asesinaba a Federico.
Un bello arcángel aletea junto
a un gran pájaro de hierro.
Procura que un hombre lo vea para
ahuyentar cien mil destierros.
Pero el arcángel se sofoca
y un ala azul se le lastima
y el ave negra abre la boca
cuando atraviesan Hiroshima.
Danzando un milenario rito
donde los cielos son más puros,
un ángel desde el infinito
ve la emboscada sobre el Yuro.
Y oye el telúrico alarido
que hace vibrar la cordillera,
cuando en la espalda del caído
sueñan las alas de la era.
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EL sonrío y me contestó, lleva tu canasta donde vayas.
Si, pero ¿Cuánto le debo?
El otra vez sonrió y dijo:
No te preocupes, tu deuda está paga desde hace mucho tiempo
Insistí nuevamente para pagar. Y él me dijo:
Ocúpate de lo que llevas, agradécelo y compártelo. Cambia tu manera de pensar para que cambies tu manera de vivir
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Hace mucho tiempo caminaba por el sendero de la vida y encontré un letrero que decía “La Tienda del Cielo”, me acerqué y la puerta se abrió lentamente, cuándo me di cuenta, ya estaba adentro.
Vi muchos seres queridos parados en todas partes. Uno de ellos me entregó una canasta y me dijo… Ten, compra con cuidado, todo lo que necesitas está en esta tienda.
Primero compre Paciencia y Tolerancia. El Amor estaba en la misma fila y tomé de él, más abajo había Comprensión que se necesita por donde uno vaya.
Compre dos cajas de Sabiduría y dos bolsas de Fe. Me encantó el empaque del Perdón. Me detuve a comprar Fuerza y Coraje para ayudarme en esta carrera que es la vida, ya tenía casi lista la canasta cuando recordé que necesitaba Gracias y Sonrisas, y que no podía olvidar la Salvación que la ofrecían gratis. Entonces tome bastante para ayudarme y ayudar a otros.
Caminé hasta el cajero para pagar la cuenta pues creí que tenía todo lo que necesitaba, pero cuando iba a llegar vi la Oración y la puse en mi canasta.
La Paz y la Felicidad estaban en los estantes pequeños al lado de la caja y aproveché para tomarlas. La Alegría colgaba del techo y arranqué una para mi. Llegué al cajero y le pregunte ¿Cuánto le debo?
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Pues andáis en las palmas,
Ángeles santos,
Que se duerme mi Niño,
Tened los ramos,
Palmas de Belén
Que mueven, airados,
Los furiosos vientos
Que suenan tanto,
No le hagáis ruido,
Corred más paso;
Que se duerme mi Niño,
Tened los ramos,
El Niño divino,
Que está cansado
De llorar en la tierra
Por su descanso,
Sosegar quiere un poco
Del tierno llanto;
Que se duerme mi Niño,
Tened los ramos,
Rigurosos hielos
Le están cercando;
Ya veis que no tengo
Con qué guardarlo;
Ángeles divinos,
Que vais volando,
Que se duerme mi Niño,
Tened los ramos.
Lope de Vega
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Después, mucho después, en esos años en que creí perderte en algún laberinto o en una encrucijada, fue cuando me dejaste a solas, tan mortal, en el destierro.
Quizás te convocaron de lo alto para un duro relevo, y acudiste como un vigía alerta sin mirar hacia atrás, aunque a veces descubrí tu perfume de nube y de jazmín en una ráfaga y hasta palpé la suavidad que deja la huida de una pluma debajo de la almohada.
Ahora, ya replegada toda lejanía con un golpe ritual, como en un abanico que se cierra, frente al fuego donde arde de una vez el lujoso inventario de todo lor imposible, contemplamos los dos el muro que no cesa, no aquel contra el que lloraríamos como estatuas de sal a la inocencia, su mirada de huérfana perdida, sino el otro, el incierto, el del principio y el final, donde comienza tu oculto territorio impredecible, donde tal vez se acabe tu pacto con el silencio y mi ceguera.-O Orozco
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Contigo en aquel tiempo yo andaba siempre absorta, siempre a tientas, a punto de caerme, pero indemne y eterna, tomada de tu mano.
Ya casi te veía, lo mismo que al destello de un farol en la niebla, una señal de auxilio en la tormenta.
Sí, tú, mi sombra blanca, transparencia guardiana, mi esfinge azul hecha con el insomnio y el íntimo temblor de cada instante, igual que una respuesta que se adelanta siempre a la pregunta.
Sin duda en algún sitio aún estarán marcados tus dos pies delante de mis pasos porque te interponías de pronto entre mi noche y el abismo.
Sospecho que convertías en refugios dorados mis peores pesadillas, que apartabas las setas venenosas y las piedras sangrientas y venciste acechanzas y castigos.
Tal vez hasta me contagiaras mi sonrisa y lloraras después un larguísimo tiempo con mis lágrimas, vestido con mi duelo.
Después, mucho después, en esos años en que creí perderte en algún laberinto o en una encrucijada, fue cuando me dejaste a solas, tan mortal, en el destierro.
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