Cuando el otoño muere dulcemente
el árbol del amor queda desnudo
el viento se llevó sus hojas secas
alfombrando los pies, sin hacer ruido.
Como un silencio infame, poco a poco
se presentó el invierno y llegó el frío
a medias entre hielos y nostalgias
el calor de un recuerdo se hace mío.
Cuando se oculta el sol de la esperanza
y la palabra muere en unos labios fríos
la noche más oscura se hace dueña
y faltan los abrazos… ese abrigo,
esa palabra dulce, esa esperanza…
la ternura de un beso… y un suspiro
que se eleva en el viento caprichoso
sin rumbo, sin timón y sin destino
y la distancia se hace infranqueable
irremediablemente cae la escarcha
que hiela un corazón, cierra caminos
y el cuerpo se estremece ahogadamente
mientras el alma llora el cruel destino
la amarga incertidumbre se hace cierta
y es que quizá se heló sin darme cuenta
el beso de tus labios con los míos.
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¡Gracias Agnesa!
Ya volví de mis pequeños escarceos viajeros. Anduve por Extremadura y he conocido una parte muy noble de esta tierra nuestra.
Ha sido, como siempre, un regalo tus poemas. Escribí algo ,aunque he llegado a las 7 y media de la tarde pero, una hoja caida en uno de mis paseos, destapó el silencio adormecido de esas musas viajeras. Un abracico para tí y los demás amigos.
“Tor”
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No temas hoja caida de otoño.
Te he visto perdida entre muchas más.
Te he seleccionado en mitad de la calle.
Estabas aturdida porque el árbol,
ese árbol al que estabas prendida,
te dejó caer .
tu color, me ha llamado la atención.
Es el color granate de tu otoño,
ese que cada año, te arranca de la rama.
Tú, como otras hojas,
has comenzado tu vuelo
y te has posado sobre las otras.
querias llamar mi atención
y lo has conseguido.
Te he recogido del suelo
y te he limpiado esas gotitas sucias
que la propia existencia,
te ha dejado marcadas.
¡Ya eres libre,pequeña hoja!
Tu color me ha estremecido
y tu suavidad perlada me ha enamorado.
Ahora, estás junto a mi libro.
tienes casa y compañia.
Ya no estás en el suelo.
Te traje a mi lado para soñar mi otoño.
“Tor”
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La tenue luz de una vela prendida
ilumina un mundo de ilusiones
mientras la mano se desliza amorosa
dibujando sonrisas de colores.
Prende el calor en la piel extasiada
como la llama en la vela prendida
con la caricia amorosa y tierna
de dulce sensación enardecida.
Se estremece la carne, el alma vuela
en el trance ideal e inenarrable
Triunfa el amor en cada beso dulce
en cada dedo que acaricia el alma
y que trasciende en un murmullo ahogado
de la materia del cuerpo y vuela libre
en suspiro hondo que recoge un beso
fundiendo en uno solo dos anhelos
haciendo más brillantes las estrellas
mientras la luna observa en el silencio
temerosa de enturbiar tanta belleza
de una pasión que tejió sin saberlo
con su su luz desmayada de tibieza
en una noche clara y estrellada
cuando una llama prendió con su grandeza.
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Lenguas de fuego que danzan
quemando unos viejos leños
dibujan sombras cambiantes
muy inquietas en su empeño.
Olor a leña quemada
se esparce por el ambiente
confortable calorcillo
para un frío ya inclemente.
Calor de hogar en la noche
que ya se presenta fría
afuera ya cae escarcha
va preparando otro día
de un invierno adelantado
que ya anuncia su visita.
En la oscuridad nocturna
se distingue un blanco humo
que va escapando hacia el cielo
pintando blancas estelas
en ese azul tan oscuro.
Las calles estan desiertas
nadie se atreve a salir
porque hace frío y viento
y salir es un sufrir.
Tiempo de hogar y lecturas
recogimiento invernal
que en el pueblo se percibe
con mayor intensidad.
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Qué hermoso poema que acaricia con palabras los lejanos recuerdos de una época de la vida nunca olvidada.
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Una minúscula rosa
pintada de carmesí
concentra una gran belleza
en su pequeño existir.
Tan roja como la grana
encierra una gran pasión
que aquel que se la regala
lo hace con su corazón.
Esa rosa perfumada
de pétalos delicados
hecha de dulces supiros
y de besos de su amado.
Así se inflama la llama
que anida en el corazón
de un amor que no se caba
exultante de emoción.
Dulce latir en el pecho
de dos tiernos corazones
que en el sielncio se aman
no atienden a más razones.
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qué bocanada de aire fresco, ha entrado en este rinconcito.
palabras sencillas que van del corazón a una pluma diáfana y ¡aquí estamos los afortunados que podemos leer semejante fluidez de pensamientos y recuerdos vivos.
Todos andamos en la búsqueda de esos recuerdos que marcaron los años en que jugar con caballos de madera y bolas de cristal, nos parecian hacernos los reyes de la calle.
Yo tambien busco encontrar aquella muñeca de trapo a la que tanto acaricié y aquel vestido de mi madre, que me ponia para los teatritos.
¡Cuántos recuerdos me trae tu poema!
¡Gracias Mario!
“Tor”
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Sissss, sissss, silencio, entro despacio, de puntillas, no quiero despertar a los duendes de este foro.
ALMA DE NIÑO
No huyo mi amor, no huyo…
Algún día regresaré, cuando
amainen el temporal de mis sueños.
Quiero volver a jugar
con mis caballos de plomo
y mi disfraz del Zorro.
No huyo mi amor…
voy a buscar un oasis,
engalanado con bonitas
guirnaldas de alabastro
y rosa preciosas de
aguavivas y turquesas.
No huyo mi amor…
Quiero encontrar
una vieja baraja que
no tiene Rey de copas
y un caballo de cartón
sin una oreja, que dejé
olvidados allá en mi primavera.
No huyo mi amor…
Busco encontrar el
secreto de mis olvidos,
aquél circo rodante de
cuatro pistas, con todos
su animales y sus gentes,
de grandes ilusiones perdidas.
Mario.
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Como siempre Agnes,tan cercana a la naturaleza y¡ Qué mejor motivo de inspiración!
La semana que viene viajo y estaré fuera hasta el 30 .Pido permiso a tus musas para que te dejen entrar de su mano en este barquito chiquito en el que estamos inmersas. ¡qué disfrutes de tus paseos y viajes.
“Tor”
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Mi viejo sauce robusto
de tronco fuerte y acuoso
me saluda cada día
nada más abrir los ojos.
Su magnífica presencia
su porte majestuoso
hace que cada mañana
sea un día muy hermoso.
Mi sauce siempre está triste
con sus ramas inclinadas
siempre mirando hacia el suelo
su llanto mejor resbala.
Esa tristeza evidente
esa pena desgranada
me conmueve tristemente
y quisiera disiparla.
Siendo tan bello y esbelto
tan gràcil y tan rotundo
él casi no se da cuenta
que es el más bello del mundo.
Quisiera que me contara
el por qué de su tristeza
si es que sufre mal de amores
o de soledad perversa.
Sus hojas de un verde intenso
destacan en la mañana
aportando su belleza
meciendo sus suaves ramas
danzando al son de la brisa
fresquita de la mañana.
Hermoso sauce das vida
con ese verde esplendor
y entre tus ramas anida
un hermoso ruiseñor.
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¡qué bonito poder caminar hacia la inspiración!. Espero encontrar esas musas que ,a veces se esconden porque el frio las adormece .Si logro darles mi calor, quizás se lo piensen y empiecen a posarse en mis manos para trenzar alguna pincelada que acompañe a tus musas que sí están vivas y dispuestas a dejarnos en este remanso de paz.
Gracias Agnesa y disfruta de esos paseos otoñales .
“Tor”
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En este otoño dulce
cuajado de nostalgias
de luces ambarinas
los sueños se derraman
como una fina lluvia
de lágrimas perladas.
Escucho el suave roce
del crujir de las hojas
que gimen a mi paso
en esa alfomba hermosa
policromados ocres
belleza silenciosa.
Siento una suave brisa
cargadas de hojas secas
que caen como una lluvia
de singular tristeza.
Murmullo de mil aguas
frías y transparentes
descansan en su lecho
rugen en el torrente.
Cascada impetuosa
en salto diligente
con su fuerza imparable
ceremoniosamente
dibuja filigranas
y todas diferentes.
Ya siento esa caricia
delicada, insistente
que llega hasta mi rostro
y me besa en la frente.
El otoño dorado
hermoso y complaciente
se ha colado en mi alma
irresistiblemente.
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Ayer tarde, me fuí a dar un paseo por los alrededores del pueblo, a campo abierto y al lago maravilloso que tanta paz me otorga y no pude por menos que dar gracias a Dios por conservar en mi la capacidad de estremecerme ante la belleza que las diferentes estaciones nos regala.
Las musas aparecieron como por encanto y aquí te dejo lo que mis pobres palabras intentan traducir del sentimiento de belleza, paz y quietud que experimenté.
Besos amiga!!
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Tambien yo veo caer esas hojas del otoño tardio desde mi ventana.
Esas hojas, se dejan acariciar por una ténue llovizna que las limpia de las pisadas de intrusos desorientados que no perciben su dolor.
Algunas de esas hojas, ya dejó de existir bajo los pasos de quien no la observó para dejarla caida.
Mañana, vendrán escobas enormes y las harán desaparecer.
¡Y ya, no serán “nada”!
“Tor”
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