Mira la luna
asomarse a tu ventana
intenta descubrir
lo que guarda en sus alas.
Alas de mariposa
blancas y delicadas
se baten suavamente
reclaman tu mirada.
Mira la luna blanca
que asoma en tu ventana
para acunar tus sueños
con plata iluminada.
Duerme plácidamente
y sueña descansada
que vuele en esta noche
la magia embalsamada
de los rayos de luna
que entran por tu ventana.
A veces fuimos poesía
otras tortura y tormento
amasijo de emociones
alegrías o lamentos.
Torbellino de emociones
fundidas en un amor
que por ser tan verdadero
eran de fuego y color.
A veces fuimos dos gotas
fundidas como un cristal
de brillante transparencia
de alegre felicidad.
Alguna vez fuego y agua
difíciles de casar
diferentes y contrarios
en la forma de pensar.
A veces fuimos dos aves
que volaban a la par
unas veces yo paloma
y tú fuerte gavilán.
Fuimos agua, fuimos viento
nos dejábamos llevar
por una brisa de otoño
sin destino y sin final.
Sensaciones, sentimientos
barajados al azar,
carentes de fundamento
nos dejábamos llevar.
A mis siempre amigos Agnes y Albatros que siguen asomándose a mi barquilla que quedó varada por falta de inspiración.
Os agradezco vuestra compañia y os digo que he sido muy feliz leyendo vuestros textos.
Son recuerdos dolorosos
de cercanas lejanías
de penas y de alegrías
que al final se hacen preciosos.
Son recuerdos persistentes
de nostalgias ya vividas
olvidadas, concluídas
pero que siguen presentes.
Son obstinadas presencias
que llegan sin complacencia
siguen vivas en tu mente.
Son caricias en la niebla
de manos inexistentes
que se extienden en la nada
pero que sin duda sientes.
Son látigos que fustigan
bálsamos de mil heridas
o sonrisas complacientes.
Son ya recuerdos dormidos
de momentos ya vividos
muy dulces o muy hirientes.
Y resbala agua salada
en ese mar tan movido
bien guardada en la mirada
la lágrima impertinente
que se rebela inclemente
con ese recuerdo hiriente
que debiera estar dormido
pero que está muy presente.
El otoño me entristece
no me preguntes ¿ por qué?
Será el frío en la mañana
cuando empieza a amanecer.
Será el lento movimiento
de las hojas al caer
vencidas por ese viento
que las arrastra cruel.
Será el triste gris del cielo
que amenaza con llover.
Seran las aves que parten
para buscar el calor
de otros lugares lejanos
para una vida mejor.
Los días se hacen más breves
me faltan horas de sol
que iluminen mi alegría
y hagan más vivo el color
Innegable la belleza
del otoño en su esplendor
pero me causa tristeza
y algunas veces dolor.
La nostalgia se hace agua
que resbala en el cristal
el suave repiqueteo
tan constante y pertinaz
parace el llanto del cielo
en su oscura realidad.
Los dorados y los ocres
elegancia y sobriedad
revisten ahora el paisaje
de belleza sin igual
La luz dorada se vierte
en su tibia claridad
colándose entre la niebla
que se podría cortar.
El otoño me entristece
no me preguntes ¿ por qué?
adoro su gran belleza
y me entristece a la vez.
No se que tiene el otoño
que me entristece
la lluvia de hojas muertas
que languidecen
a merced del fresco viento
que hace que vuelen
en un adiós infinito
que siempre duele.
No se que tiene el otoño
que me estremece
y me llena de nostalgia
y que me entristece.
Esos sueños de antaño
se desvanecen
en los dorados ocres
que lo embellecen
y acuden a la mente
frescos y vivos
recuerdos de otro otoño
que creí dormidos.
¿ Qué tendran los otoños?
que yo imagino.
Me asombra el paso del tiempo, ese tiempo que con su paso lento o diligente, lo deja todo relegado a un mero recuerdo u olvido.
La sucesión impertérrita de las horas y de los días, de la propia existencia, que en la misma medida en la que se nos hace mas longeva, se nos antoja a su vez mas corta.
Albatros.
Desde mi ventana observo el lento transitar de la agonía del estío que se resiste a fenecer mientras el otoño, lenta pero implacablemente se va haciendo presente, acortando los días hasta llegar al dorado y próximo equinoccio.
Este otoño dorado se me anuncia casi como una segunda primavera. Cada hoja seca se me antoja la promesa de una bella flor y cada atardecer me regala sus brillos rojizos y tostados de un sol tibio y amable que se oculta despacio regalando con sus últimos rayos de belleza infinita la promesa de un nuevo amanecer, majestoso y cargado de promesas dulces como los higos maduros, las uvas moradas y las rojas granadas que penden ya generosas prestas a donar su fruto..
Otoño dulce que se adormece plácido en la melancolía de sus hojas muertas antes de hacerse olvido, preparando sin prisas el adagio solemne del invierno.
Su fresca brisa es un aliento fresco que juega con mi pelo y danza con las hojas amarillas hasta hacerlas caer extenuadas tras el largo y cálido verano, alfombrando el suelo de polícroma belleza otoñal, concediendo a los ocres y rojizos el protagonismo esperado largo tiempo.
No temas al otoño que llega, no es muerte, solo sueño y letargo merecido, descanso de la naturaleza , paréntesis de vida que se oculta para emerger de nuevo en la alegría de una nueva primavera.
Un buen regalo, tu poema y como me he llenado de aromas a través de él, te doy las gracias por tu permanencia en este foro que se llenó de esplendor con tu visita.
Agradecida, amiga ,querida amiga poetisa y bella mujer.
Entre azahares y gardenias,
jazmines y rosas blancas
desgranando su dulzura
regalando su elegancia
cayendo como una lluvia
pétalos de flores blancas
que acarician suavemente
un rostro de porcelana.
que refleja en su semblante
la ternura sublimada.
Los pétalos van cayendo
alfombran la tierra blanda
diseñando así una senda
para que pise descalza
una vestal sonriente
la reina que no reinaba.
Pasea majestuosa
con túnica inmaculada
ceñidas a su cintura
dos magnolias perfumadas.
Rodeada de belleza
de nardos, esbeltas varas
campanillas y azucenas
a su paso se inclinaban
y hasta los tiernos capullos
quizá promesas frustadas
mostraban su linda estampa
y sin querer la adoraban.
Las florecillas sencillas
y hasta las flores más raras
son al principio capullos
luego flores perfumadas
coronaran a la reina
esa que ya no reinaba.
Un grito de silencio
es noche cerrada
la angustia se acentúa
insomne y obstinada.
un grito de silencio
noche cerrada
un alma que sonríe
y otra quebrada
partida en mil pedazos
su pena calla
sin gemidos, sin ruido
todo esta en calma
solo grita por dentro
y está callada
sumida en el recuerdo
y en la nostalgia.
Una lágrima triste
por fin resbala
incontenible pena
que se hace agua.
Recuerdo que fustiga
sin voz, sin esperanza.
Sordo dolor que ruge
dentro del alma.
Callada penitencia
desesperanza.
Un grito de silencio
todo está en calma
lágrimas que discurren
agua salada.
Gracias Agnes. Como siempre es precioso leerte.
¡Tú si eres princesa y tu principado es infinito1 Se llama amistad y en tí, ocupa una inmensidad.
Tienes una subdita que es tu amiga incondicional.”YO”
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