no estaba muerta, estaba enamorada, saludos.
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Margaret, estaba muerta. Saludos
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Los vientos salvajes braman sobre mi cabeza,
Y la luz pálida de la víspera se desarma;
¿Dónde encontraré un refugio amistoso
Para ocultarme de la noche?
A mi alrededor yace un vasto desierto,
Ninguna habitación cerca;
Oscuro e impenetrable es el páramo,
Y llena la mente de miedos extraños.
Tu, árbol distante, cuya cima solitaria
Se ha doblado ante innumerables tormentas,
Ya no decepcionarás mi esperanza
Al tomar la silueta de mi amante;
Pues nubes salvajes rodan sobre mi cabeza
Negras como tu orgullo maldito.
¡Cuán profundo gruñe la furiosa tempestad
En los flancos de la montaña!
A salvo descansa el ciervo en las alturas
En su guarida hueca,
El miedo no perturba sus sueños,
Allí donde el cazador no se atreve.
Bajo el helecho duerme el pájaro,
Sobre el sueño retorcido de las víboras;
De vuelta en su roca el ave nocturna se arrastra,
Olvidando su llanto habitual.
Pues la cólera de los espiritus de la noche
Cabalgan sobre el aire atribulado;
Y a sus cubiles, en huida salvaje,
Las bestias ingnotas se precipitan.
¿Pero dónde descansas tú, amor mío?
¿Qué refugio cubre tu cuerpo?
O será que esta gélida ráfaga invernal
Sólo azota sobre mi.
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Entonces, sobre el páramo desolado, lenta y triste,
Una silueta apareció;
¿Será mi amante, que con su forma
Vuelve infantiles todos mis miedos?
La silueta se acercó, pausada y melancólica,
No era el paso ágil de mi amante,
De sus mejillas huía la juventud;
Y las sonrisas de bienvenida se diluyeron.
Espectral y horroroso a la vista,
Sus rasgos duros se revelaron;
Siniestra se tornó su altura,
Y sus ropas eran sangrientas.
“¡Calma tus temores, oh, Margaret!
Todo el dolor es ahora algo vano:
Pues ya nunca retornará Eduardo
De su pacífico y eterno descanso.”
“En lo profundo debajo del montículo
Yace su cabeza; y sólo emergerá
Cuando atrone la llamada terrible
Que convocará a todos los muertos.”
Margaret ya no sintió bramar la salvaje tormenta,
Ella inclinó su adorable cabeza;
Y sobre la ráfaga gélida enviada por su amante,
Su espíritu apacible lo siguió.
Joanna Baillie
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Alfonso cual era el nick de tu padre?
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El recuerdo de mi padre que también se marcho hace unos meses me ha hecho buscar este foro, hace cuatro o cinco años el siempre me hablaba de Eladio y se sintió muy apenado cuando se entero de su perdida, ahora estarán juntos
Descansen en paz
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Reina el silencia: fúlgidas en tanto,
luces de amor, purísimas estrellas,
de la noche feliz lámparas bellas,
Bordais con oro su enlutado manto.
El placer duerme y vela mi quebranto,
y rompen el silencio mis querellas,
volviendo el eco, unísono con ellas,
de aves nocturnas el siniesrto canto.
Estrellas, cuya luz modesta y pura,
del mar duplica el azulado espejo,
si a compasión os mueve la amargura.
Del intenso penar, por que me quejo,
¿Cómo para aclarar mi noche oscura
no teneis ¡ay! ni un pálido reflejo?
Gertrudis Gómez de Avellaneda.
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Cierto día, temprano, cuando el empeño se adornó con impaciencia,
La Musa siguió la corriente del río,
Hasta un rincón apartado y tranquilo.
Rápida y sonora fluía
La cambiante superficie distorsionada,
Hacia sus figura encantadora que huía,
Entonces la Diosa abandonó la ira.
Sin embargo, el arroyo la llamó burlándose::
¿No verás entonces la verdad en mi claro espejo?
Pero ella corría lejos, cerca del océano;
En su figura el regocijo alababa,
Adornando debidamente su guirnalda.
Johann Wolfgang von Goethe
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Igual de bellos que eran, que son, los poemas de Esaga.
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“Nunca podré olvidarte, amor
aunque me lo repita mil veces…”
El olvido no necesita repeticiones
cuando llega, lo hace como
el silbar de un abejorro
y se incrusta en el tiempo
y en la piel del alma
desangrandola de a poco.
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Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos… En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará… rodará…
Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.
Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?
Alfonsina Storni
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Los seres queridos nunca se van de nuestro lado
siempre los tendremos presente en espíritu, un placer
leer tan emotivos versos.
Un saludo sincero.
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Quise alejarme de tu amor como lo hacen
las olas que llegan a la arena pero
sin lograrlo porque siempre volverán
a besar y acariciar sus orillas,
como la noche quiere alejarse
de la luna…de los luceros,
sin conseguirlo.
Pero no pude…porque tu amor es
como el rocío que viene a inundar
las mañanas soñolientas y diáfanas
como el alma tuya…como la mía.
También…quise alejarme y sólo conseguí
amarte mucho más porque fuiste
el refugio de mis noches en desvarió.
Aprendí a buscarte en el silencio
que calla su sonido, en el tiempo que
pasa como fantasma sin haberse detenido.
Aprendí a comprenderte entre huida
y mutismo en el sueño de una noche fría,
entre sábanas vacía, entre carencias de besos,
entre lágrimas dolorosas vertidas.
También aprendí aguardarte como espera
La luna al sol…la noche al días.
Aprendí prendarme del amor…de los sueños
que anhelaba…que quería que llegaran a mí
con sigilo…con dulzura y que penetraran
en mis venas frías y las convirtiera
en un volcán en erupción para alimentar
los albores de esta pobre vida mía.
Quise alejarme…más no pude.
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cuando tu te fuiste,, llore tu ausencia
mas ahora siento , tu inmensa presencia
cuando tu te fuiste padeci en silencio,
mas ahora siento que no te has marchado
cuando quise verte , solo eras recuerdo
mas ahora veo que estas en mis sueños,
cuando tu te fuiste, sediento de mi
mi boca te bebe , se sacia de ti,
cuando tu te fuiste, cual cruel castigo yo pude sentir,
mas ahora siento, que vives en mi,
que nunca te fuiste,
que ya eres feliz….
ess guillen..
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