Ni la tristeza ni la desilusión ni la incertidumbre, ni la soledad. Nada me impedirá sonreír.
Ni el miedo ni la depresión,
por mas que sufra mi corazón,
nada me impedirá soñar.
En las tempestades y en los difíciles caminos,
nada me impedirá creer en Dios,
quiero vivir el día de hoy como si fuese el primero, como si fuese el ultimo, como si fuese el único, quiero vivir el momento de ahora,
como si aun fuese temprano,
como si nunca fuese tarde.
Quiero mantener el optimismo,
conservar el equilibrio, fortalecer mi esperanza, recomponer mis energías para prosperar en mi misión
y vivir alegre todos los días de mi vida.
Quiero caminar con la seguridad que llegaré,
quiero luchar con la seguridad que venceré,
quiero buscar con la seguridad que encontraré,
quiero saber esperar para poder realizar los ideales de mi ser, en fin …
quiero dar lo máximo de mí para vivir intensamente
y maravillosamente todos los días de mi vida…
nada es mas fuerte que el deseo de vivir.
“De alguna manera,
el gozo que damos a los demás
es el gozo que nos viene de vuelta.
Y entre más invertimos en bendecir a los pobres, solitarios y tristes, más gozosas posesiones
del corazón nos son retribuidas”.
Para buscar pues, la calma Interior,
no vayan donde todo es calma sino donde no hay paz,
y sean ustedes la paz.
De esta forma la encontrarán al darla,
y la tendrán en la medida en que vean que otros necesitan de ustedes para calmarse.
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¿Dónde te has escondido en este tiempo?
Bajo tus mismas faldas.
Enfundada en tu propia fortaleza negaste la evidencia.
¿Qué evidencia
puede haber si no vas a un entierro?
¿Quién ha muerto en esta eterna primavera?
¿Quién puede morir en este lugar de cielos y volcanes
qué se reflejan siempre en los maizales verdes?
¿Quién soy yo para sentir, ahora, después de la década perdida
este infame dolor que me destroza el pecho?
Soy la superviviente. La que cerró los ojos
y se llenó las orejas con cera.
La que pasó junto a las rocas sin escuchar las voces.
Ciega por propia voluntad para evitar la visión de los buitres
limpiándose los picos en los huesos.
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Lo quiero con la sangre, con el hueso,
con el ojo que mira y el aliento,
con la frente que inclina el pensamiento,
con este corazón caliente y preso,
y con el sueño fatalmente obseso
de este amor que me copa el sentimiento,
desde la breve risa hasta el lamento,
desde la herida bruja hasta su beso.
Mi vida es de tu vida tributaria,
ya te parezca tumulto, o solitaria,
como una sola flor desesperada.
Depende de él como del leño duro
la orquídea, o cual la hiedra sobre el muro,
que solo en él respira levantada.
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Cuando vuelva a venir la primavera
y el sol dore tu piel con sus fulgores
y puedas ver de nuevo lindas flores
y contemplar la cristalina esfera;
cuando ya de mi amor ni tan siquiera
te acuerdes que existió, y otros amores
quizá te hagan feliz con sus candores,
¿quién podrá detenerme en mi carrera?
Muy lejos ya de ti: desamparado,
aunque ahora tu conciencia no lo crea
estaré en una tumba sepultado,
y tal vez llorará quien pase y lea
sobre un trozo de mármol derrumbado:
“Murió el pobre de amor. Bendito sea”
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QUÉ CLASE DE SER HUMANO SOY?
Menuda pregunta ¿Verdad?
Comenzó a hacerme cosquillas en el corazón, después
de leer a Alberto Magno, para quien hay tres plenitudes:
La del vaso, que retiene y que no da nada.
La del canal, que da y no retiene.
La de la fuente, que crea, retiene y da.
Y entonces comprendí que, hay seres humanos vaso,
cuya única ocupación es almacenar virtudes,
ciencia y sabiduría, objetos y dinero. Son aquellos que creen
saber todo lo que hay que saber;
tener todo lo que hay que tener, y consideran su tarea
terminada cuando han concluido su almacenamiento.
No pueden compartir su alegría, ni poner al servicio de
los demás sus talentos, ni siquiera repartir
sabiduría. Son extraordinariamente estériles;
servidores de su egoísmo;
carceleros de su propio potencial humano.
Por otro lado existen los seres humanos-canal,
son aquellos que se pasan lav
vida haciendo y haciendo cosas. Su lema es: “producir,
producir y producir”. No están felices
si no realizan muchas muchísimas actividades y
todas deprisa, sin perder un minuto.
Creen estar al servicio
de los demás, fruto de su neurosis productiva,
cuando en realidad su accionar es el único modo que tienen
de calmar sus carencias. Dan, dan y dan; pero no retienen.
Siguen dando y se sienten vacíos
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Pero también podemos encontrar seres humanos-fuente,
que son verdaderos
manantiales de vida. Capaces de dar sin vaciarse,
de regar sin decrecer, de ofrecer su agua
sin quedarse secos. Son aquellos que nos salpican
“gotitas” de amor, confianza y optimismo,
iluminando con su reflejo nuestra propia vida.
TENDER LA MANO ES EXTENDERTE A TI MISMO.
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¡Cómo resbala el agua por mi espalda!
¡Cómo moja mi falda,
y pone en mis mejillas su frescura de nieve!
Llueve, llueve, llueve,
y voy, senda adelante,
con el alma ligera y la cara radiante,
sin sentir, sin soñar,
llena de la voluptuosidad de no pensar.
Un pájaro se baña
en una charca turbia. Mi presencia le extraña,
se detiene… me mira… nos sentimos amigos…
¡Los dos amamos muchos cielos, campos y trigos!
Después es el asombro
de un labriego que pasa con su azada al hombro
y la lluvia me cubre de todas las fragancias
de los setos de octubre.
Y es, sobre mi cuerpo por el agua empapado
como un maravilloso y estupendo tocado
de gotas cristalinas, de flores deshojadas
que vuelcan a mi paso las plantas asombradas.
Y siento, en la vacuidad
del cerebro sin sueño, la voluptuosidad
del placer infinito, dulce y desconocido,
de un minuto de olvido.
Llueve, llueve, llueve,
y tengo en alma y carne, como un frescor de nieve.
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Entendió que la felicidad brota en el corazón, con el rocío del cariño, la ternura y la comprensión. Que son instantes y momentos de plenitud y bienestar; que está unida y ligada a la forma de ver a la gente y de relacionarse con ella; que siempre está de salida y que para tenerla hay que gozar de paz interior.
Finalmente descubrió que cada edad tiene su propia medida de felicidad y que sólo Dios es la fuente suprema de la alegría, por ser ÉL: amor, bondad, reconciliación, perdón y donación total.
Y en su mente recordó aquella sentencia que dice: “Cuánto gozamos con lo poco que tenemos y cuánto sufrimos por lo mucho que anhelamos.”
Ser Feliz, es una actitud.
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Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro. A partir de aquel instante comenzó a buscarla. Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.
En un recodo del camino vio un letrero que decía: “Le quedan dos meses de vida ”
Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida se dijo: “Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean.”
Y aquel buscador infatigable de la felicidad, sólo al final de sus días, encontró que en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que le dedicaba a los demás, en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado.
Comprendió que para ser feliz se necesita amar; aceptar la vida como viene; disfrutar de lo pequeño y de lo grande; conocerse a sí mismo y aceptarse así como se es; sentirse querido y valorado, pero también querer y valorar; tener razones para vivir y esperar y también razones para morir y descansar
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Bajo las alas rosa de este laurel florido,
amémonos. El viejo y eterno lampadario
de la luna ha encendido su fulgor milenario
y este rincón de hierba tiene calor de nido.
Amémonos. Acaso haya un fauno escondido
junto al tronco del dulce laurel hospitalario
y llore al encontrarse sin amor, solitario,
mirando nuestro idilio frente al prado dormido.
Amémonos. La noche clara, aromosa y mística
tiene no sé qué suave dulzura cabalística.
Somos grandes y solos sobre el haz de los campos
y se aman las luciérnagas entre nuestros cabellos,
con estremecimientos breves como destellos
de vagas esmeraldas y extraños crisolampos.
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EL PODER DE LA LECHE!!!
Un tipo algo ingenuo, que llevaba meses viajando para atender sus
clientes, volvió a su hogar y descubrió sorprendido que tenia un hijo
negro.
Debido a que él era totalmente blanco, al igual que su esposa, le
preguntó a ella:
Pero cómo es posible que tengamos un hijo negro si yo soy blanco y tú
también? La esposa, muy tranquila respondió…
Verás, como no tenia leche tuve que buscarme una mamá de cuna para que
amamantara al niño y como ella era negra, el niño se puso de ese
color…
El Ingeniero, no muy convencido, decidió ir a consultarlo con su
madre, a quien le contó la historia y la madre respondió: Claro que
puede ser!!!!!!!
Fíjate, por ejemplo, en ti mismo, desde pequeño, cuando naciste, tuve
una enfermedad que me impedía amamantarte y entonces te di leche de
vaca y mirá…….
Qué lindos CUERNOS te están saliendo…………!!!PELOTUDOOOO !!!…
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Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
Mirad:
somos nosotros.
Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más:
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.
Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas-,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.
Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que nos sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.
Ay el tiempo! Ya todo se comprende.
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Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.
Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema ;
Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.
El Poeta es un pequeño Dios.
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Hay pueblos que son un sueño, como lo son todos los de la provincia de Lugo. Erase una vez una casa rural muy cerca del río Ladra que invitaba al descanso de caminantes y peregrinos. El amanecer, por aquellos entornos, estaba envuelto con el perfume de la hierba fresca, e incitaba al caminante a perderse en la campiña. En invierno, un colchón de hojas abandonadas por los árboles es la alfombra de los caminos en los que gozosamente uno se pierde con el alma enamorada. Cada árbol, cada piedra o cada río hacen suspirar al “Yo” del ser humano y le relajan, le hipnotizan y le dan paz en cuerpo y alma.
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He comprado tres puñales
para que me des la muerte…
El primero, indiferencia,
sonrisa que va y que viene
y que se adentra en la carne
como una rosa de nieve.
El segundo, de traición;
mi espalda ya lo presiente,
dejando sin primavera
un árbol de venas verdes.
Y el último acero frío,
por si valentía tienes
y me dejas, cara a cara,
amor, de cuerpo presente.
He comprado tres puñales
para que me des la muerte…
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