Gracias, Señor, porque estás
todavía en mi palabra;
porque debajo de todos
mis puentes pasan tus aguas.
Piedra te doy, labios duros,
pobre tierra acumulada,
que tus luminosas lenguas
incesantemente aclaran.
Te miro; me miro. Hablo;
te oigo. Busco; me aguardas.
Me vas gastando, gastando.
Con tanto amor me adelgazas
que no siento que a la muerte
me acercas…
Y sueño…
Y pasas…
Vas a pasar, Señor, ya sé quién eres;
tócame por si no estoy bien despierto.
Soy hombre, ¿me ves?, soy todo el hombre.
Mírame Tú, Señor, si no te veo.
No hay horas, no hay reloj, ni hay otra fuerza
que la que Tú me des, ni hay otro empleo
mejor que el de tu viña…
Pasa…
Llama…
Vuelve a llamarme…
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HOLA QUERIDO ELADIO GRACIAS POR ECHARME DE MENOS MI QUERIDO AMIGO, ESPERO QUE ESTES MUY BIEN, EN COMPAÑIA DE MANOLI, COMO BIEN DICES MAS QUE ATAREADA CON MI CASA MI TRABAJO Y MIS BEBES EXTRA LARGE, JAJA, TE QUIERO MUCHO CINTIA.
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NECESITO SABER SI TUS OJOS ME ATIENDEN
QUE TUS ABRAZOS FUERTES COMO UN OSO
ME ALIMENTEN EL CUERPO Y LA MENTE
SE QUE SABES DE CARIÑO
QUE ME COMPRENDES
EN TU MIRADA TIERNA TRASCIENDE
TODA LA CLARIDAD DE TU ALMA
NO ASI DE TU MENTE
NO IMPORTA HIJO MIO
TUS SONRISAS Y TUS MIMOS
DICEN MAS DE LO QUE MUCHA GENTE
TENGO LA SUERTE DE TENERTE
PARA MI Y PARA SIEMPRE
DURO CAMINO RECORRIMOS
Y LO QUE FALTA AUN POR RECORRER
ENTRE AMANECERES INCIERTOS
Y NOCHES INSOMNES
TU ERES LA RAIZ QUE ME RETIENE
CUANDO FLAQUEAN LAS GANAS
CUANDO PIERDO LA CALMA
TUS SONRISAS ME SANAN
TUS BESOS APRETADOS ME EMBARGAN
DELO QUE A TODA MADRE
DEUN NIÑO ESPECIAL LE FALTA
ALEGRIA Y PAZ PURA Y SANTA
TE AMO HOMBRECITO MIO
COMO SIEMPRE DE NIÑO TE DECIA
DESDE EL CIELO A LA TIERRA
Y HASTA MAS ALLA DE MI MUERTE.
CINTIA FANTINA
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A tu orilla he venido. Tengo un otoño, un pájaro
y una voz desusada. Tú me esperas: un río,
una pasión y un fruto. Y tiene nuestro encuentro
el vuelo, la corriente, seguros, proclamados.
He venido a tu orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca,
el barro donde el agua sujeta sus mensajes
y la cuna del cauce para mecer tu sueño.
Dime si estoy pendiente de mi diario trabajo,
si basta a tus oídos mi tristísimo verso
o si a mi sombra vive mejor mayo tu carne.
De tu orilla me iría si ahora me dijeras
que te amo solamente como los hombres aman
o que mi voz te suena como todas las voces.
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Nota de Maya recibida ayer:
david disculpa tanta molestia pero solo tv recibes mi correo , diles a gigi, marbe y todos q los leo desde mi cama d hospital en mi internet movil y me alegran muxo, q no puedo entrar a scribir o leer buzon a mm, solo leo los foros, porfa diles. besitos?
De: MayaLaitano ([email protected])
Enviado: domingo, 11 de noviembre de 2007 18:17:46
Para: David de Rueda Piera ([email protected])
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Cuanto tiempo necesito para perdonar
¡un día, un mes, un año¡
Acaso puedo esperar para ser feliz acaso lo soy.
con tanta vanidad, tanto orgullo,
con asta envidia que envenena mi alma,
acaso la pereza que lastima mi cuerpo al moverlo,
porque de solo pensar en trabajar ya estoy cansada,
o me siento feliz con tanta lujuria y estos celos,
o deseando sufrimiento y muerte e mis semejantes,
o al levantar la mirada con orgullo para no mirar al de abajo
porque lo considero inferior o indeseable.
acaso no soy yo todo eso,
acaso no soy yo quien necesita ser perdonado
por altanero y prepotente.
por tomar un lugar que mi creador jamás tomo,
por desperdiciar mi vida de error tras error.
acaso no tengo ya mi castigo,
porque jamás he vivido por estar pendiente del pasado
y dejar pasar el maravilloso presente,
y aprender a vivir el instante
porque hoy comprendo que pudiera no tener otro
y hoy he decidido cambiar
arrojar de mi corazón los defectos que ensucian mi alma,
para ir al encuentro de mis virtudes
y despertar esta dormida consciencia.
ME ESCUCHAS EGO ESTAS DESPEDIDO,
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Vuelvo a mi casa, más alta
que la tuya, Luisa Esteban,
pero sin una ventana
que dé al atrio de la iglesia.
-¡Adiós, adiós-
Y no oyes,
Luisa Esteban.
No levantarás el cántaro,
por mí, de su cantarera,
con el agua de aljibe,
sonora, delgada y fresca.
En tu cama de altos hierros
no dormiré más la siesta.
Ni en tus sábanas de hilo,
Luisa Esteban.
Porque a mí llevan -mira,
tú que no oyes, mi pena-
amores de otras ciudades
hasta otra calle cualquiera
que no es ésta con un toro
descansando ante tu puerta.
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Estoy desnudo en mi ciudad de barro
con un mensaje azul entre las manos.
Llevo un cuchillo frío de cemento
como clavado en mi perfil de sueño.
Una luna de aceite se arrodilla
en el farol amargo de la esquina.
Sin embargo, mis alas imperfectas
desatan la distancia de una estrella.
Me reclama a lo lejos la escondida,
la subterranea paz de la semilla.
Y para uncir mi espera esperanzada,
sólo me falta un nombre de muchacha.
Cuando pronuncie la palabra pura
será el tiempo redondo de las frutas.
Vendrá desde las márgenes del sueño
enarbolando un corazón de enero.
Una mirada, una sonrisa, un gesto,
los puntos cardinales de mi cielo.
Se alargarán sus dedos sensitivos
en superada vocación de lirios.
Tendrá una rosa que no tuvo nadie
en el rosal viajero de mi sangre.
Enrique Vidal Molina
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EL PORDIOSERO
Un día un pordiosero se dirigió hacia la ventanilla de un lujoso automóvil que estaba detenido en un semáforo y ocupado por un elegante y próspero caballero y se entabla el siguiente diálogo:
- Señor, ¿podría prestarme diez euros para comer?
- Pero, ¿no te los irás a beber, verdad?
- No señor, nunca en mi vida he bebido alcohol.
- Entonces, ¿te lo vas a gastar en tabaco?
- No señor, no fumo, ni nunca lo he hecho.
- ¿Te los vas a gastar mejor jugando y apostando con los otros vagos?.
- De ninguna manera. Nunca juego ni apuesto nada.
- ¿Se los piensas dar a una prostituta, acaso?
- Jamás he tenido relaciones con ninguna mujer que no fuera mi novia, convertida luego en mi esposa hasta que me abandonó.
- Entonces toma, no diez, sino cien euros. Pero vente a comer a mi casa.
Quiero invitarte a una buena comida casera y así podrás ahorrarte los cien euros.
El pordiosero, sorprendido, sube al impresionante coche y ya en caminO pregunta:
- Oiga, señor, ¿no se enojará su esposa al ver llegar a alguien como yo y que se siente a la mesa a comer?
- Probablemente sí, – contesta el rico – pero valdrá la pena. Tengo interés en que vea en qué se convierte un hombre que no bebe, no fuma, no juega, no baila, ni sale con putas.
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Porque un día te amé y hoy no te quiero
sostienes que mi amor nunca ha existido
y arguyes con acento lastimero
que si fue, debe ser… Si no, no ha sido.
Mi amor fue… Mi amor fue un aventurero
que siguió muchas lunas, escondido
en la sombra, a lo largo del sendero,
desde lejos, tu paso decidido.
Y un día se alejó por un camino…
¿Por qué afirmas con gesto que abomino
que no fueron las cosas de este modo?
¿Por qué discurre tu infantil porfía:
“Si tu amor existió, subsistiría…”?
¿Mi amor?… Nació, murió: eso fue todo.
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Para el amor buscado o el perdido,
para el amor huído o el hallado,
ten la ternura fuerte del osado,
ten la dulce fiereza del caído.
Para el amor invicto o el vencido,
para aquel evadido o retomado,
ten la ausente presencia del llegado
y el silencioso grito del partido.
Así has de estar: tendido y encerrado
—cobarde piel y sangre decidida—,
del mismo modo oculto y entregado,
al mismo tiempo el dardo que la herida.
Y este juego de amor, tan bien jugado,
te llevará las horas. Y la vida.
Julia Prilutzky Farny.
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Cómo decir mi corazón dormido
desnudo de dolor, deshabitado;
cómo decir mi corazón guardado
de cualquier avidez, de todo olvido.
Cómo explicar que ya no importa el ruido
cuando el silencio es el mejor llamado,
y cómo revelar lo bien ganado
en este alegre amor de lo perdido.
Cómo decir que el sol está, y es mío;
que el horizonte más allá del río
me destina su espuma perdurable
y una callada urgencia que no afronto.
Cómo decir que soy feliz, de pronto,
feliz de una manera inexorable.
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FRUTO DEL SUEÑO
A paloma de nieve condenadoFRUTO DEL SUEÑO
A paloma de nieve condenado
a flor de llama al viento sometido,
a lluvia desgajada estatuido
fruto del sueño, ciervo degollado;
te meces en el aire, vulnerado
fantasma de los ojos desprendido,
carbón en cuyo rostro se ha encendido
lo que la muerte tiene anticipado.
Vienes con pasos turbios de cautela,
en las frondas del sordo duermevela,
como las huellas del asesinado
amor que ayer nos entregó la suerte
un minuto no más y que hoy se vierte
sobre el fulgor del pecho derramado.
ARTURO CAMACHO RAMÍREZ ( Colombia, 1910 – 1982 )
a flor de llama al viento sometido,
a lluvia desgajada estatuido
fruto del sueño, ciervo degollado;
te meces en el aire, vulnerado
fantasma de los ojos desprendido,
carbón en cuyo rostro se ha encendido
lo que la muerte tiene anticipado.
Vienes con pasos turbios de cautela,
en las frondas del sordo duermevela,
como las huellas del asesinado
amor que ayer nos entregó la suerte
un minuto no más y que hoy se vierte
sobre el fulgor del pecho derramado.
ARTURO CAMACHO RAMÍREZ ( Colombia, 1910 – 1982 )
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IX
X
Un día te querré… Un día: ¿cuando?
No lo sé, ni me importa, todavía.
Tan segura de amarte estoy, un día,
que ni anhelo ni busco: voy andando.
Mi mano que la espera va ahuecando,
hoy reposa indolente, blanda y fría.
Un día te querrá… Hoy sólo ansía
encerrase en la tuya, descansando.
Mi amor sabe aguardar. No es impaciente:
su deseo es arroyo, y no torrente
que hacia ti, con certeza, sigue andando.
Y una tarde cualquiera y diferente
me he de dar a tu amor, serenamente.
Un día te amaré: ¿qué importa cuando? Quiero un amor de todos los instantes
aunque no sea amor para la vida;
quiero un amor con la ansiedad del antes
para después del ansia desmedida.
Quiero la fe de todos los amantes
en este solo amor, ver contenida:
tumulto de horizontes trashumantes
y luego, claridad de agua dormida.
Quiero un amor transfigurado en fuente
de todo florecer: fruto y simiente;
a tal único amor, mi amor sentencio:
aquel de la impaciencia y el latido
y la fiebre y el grito y el gemido
y el difícil momento del silencio.
(De «Viaje sin partida», 1939)
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Si mi amor es así, como un torrente,
como un río crecido en plena tempestad,
como un lirio prendiendo raíces en el viento,
como una lluvia íntima,
sin nubes y sin mar…
Si mi amor es de agua,
¿por qué a rumbos inmóviles lo pretenden atar?
Si mi amor rompe suelos,
disuelve la distancia como la claridad,
ataja mariposas al igual que luceros,
y cabalga horizontes como cruza un rosal…
Si el universo es átomo siguiéndome las alas,
¿por qué medirme el trino cuando rompe a cantar?
Si mi amor ya no es mío,
es yo misma borrando las riberas del mar,
yo inevitablemente y fatalmente mía,
germinándome el alma en mis albas de paz…
Si mi amor ya no roza fronteras con mi espíritu,
¡qué canción sin su vida puede ser en mi faz?
¡Si mi amor ya no es mío!
Es tonada de espumas en los labios del mar…
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