El último y el primero:
rincón para el sol más grande,
sepultura de esta vida
donde tus ojos no caben.
Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.
Por el olivo lo quiero,
lo persigo por la calle,
se sume por los rincones
donde se sumen los árboles.
Se ahonda y hace más honda
la intensidad de mi sangre.
Los olivos moribundos
florecen en todo el aire
y los muchachos se quedan
cercanos y agonizantes.
Carne de mi movimiento,
huesos de ritmos mortales:
me muero por respirar
sobre vuestros ademanes.
Corazón que entre dos piedras
ansiosas de machacarte,
de tanto querer te ahogas
como un mar entre dos mares.
De tanto querer me ahogo,
y no me es posible ahogarme.
Beso que viene rodando
desde el principio del mundo
a mi boca por tus labios.
Beso que va a un porvenir,
boca como un doble astro
que entre los astros palpita
por tantos besos parados,
por tantas bocas cerradas
sin un beso solitario.
¿Qué hice para que pusieran
a mi vida tanta cárcel?
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MIL GRACIAS AMIGO TIKAL, POR TANTA GENTILEZA Y PRUEBA DE VERDADERA AMISTAD, AUNQUE SEA DE UNA MANERA VIRTUAL.
TODOS TUS APORTES QUE ENCUENTRO EN MI FORO, ASI COMO TODOS LOS QUE LEO EN DISTINTOS FOROS Y QUE PROVIENEN DE TU MANO, SON ESCRITOS POR TI Y ENVIADO A TUS AMIGOS CON LA VOLUNTAD QUE MUEVE EL ALMA DEL AMIGO Y EL CORAZÓN QUE SABE Y COMPRENDE LOS FONDOS DE UNA AMISTAD VERDADERA.
TE AGRADEZCO SINCERAMENTE TU GESTO Y TE ENVIO UN ABRAZO Y TODO MI AFECTO. ELADIO
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Samuel va al banco y se acerca al Gerente:
- “Buenos días Samuel!. ¿Qué necesita?”. – “Buenos días. Vengo a sacar crédito de un dólar”. – “¿Un dólar?. Pero Samuel, retire esa cifra de cualquiera de sus cuentas o inversiones y solucionado el problema”.
- “No… yo quiero un dólar de crédito a pagar en un mes. Si no me da crédito, Samuel retira inversión, retira dinero, retira joyas, retira todo”.
- “Pero Don Samuel, no lo tome así.. Si usted quiere el crédito se lo damos”.
El Gerente le acerca los papeles para que los firme.
- “¿Cuánto es interés?”.
- “El 3% Mensual”.
- “Bueno, pero quiero dejar en garantía de pago mi Ferrari”.
- “No Samuel, no es necesario, con sus cuentas es mas que suficiente”.
- “Si Samuel no deja Ferrari en garantía, retira inversión, retira dinero, retira joyas, retira todo”.
- “Está bien Don Samuel, puede dejar su Ferrari en garantía en el estacionamiento del Banco hasta dentro de 30 días”.
- “Bueno, así me parece más serio”.
Vuelve Samuel a su casa y le dice a su esposa:
- “Rebeca, ya podemos ir de vacaciones tranquilos, conseguí estacionamiento seguro para la Ferrari por $1,03 el mes completo”.
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El pájaro pregunta por ti, cuerpo al oriente,
carne naciente al alba y al júbilo precisa;
niño que sólo supo reir, tan largamente,
que sólo ciertas flores mueren con tu sonrisa.
Ausente, ausente, ausente como la golondrina,
ave estival que esquiva vivir al pie del hielo:
golondrina que a poco de abrir la pluma fina,
naufraga en las tijeras enemigas del vuelo.
Flor que no fue capaz de endurecer los dientes,
de llegar al más leve signo de la fiereza.
Vida como una hoja de labios incipientes,
hoja que se desliza cuando a sonar empieza.
Los consejos del mar de nada te han valido…
Vengo de dar a un tierno sol una puñalada,
de enterrar un pedazo de pan en el olvido,
de echar sobre unos ojos un puñado de nada.
Verde, rojo, moreno: verde, azul y dorado;
los latentes colores de la vida, los huertos,
el centro de las flores a tus pies destinado,
de oscuros negros tristes, de graves blancos yertos.
Mujer arrinconada: mira que ya es de día.
(¡Ay, ojos sin poniente por siempre en la alborada!)
Pero en tu vientre, pero en tus ojos, mujer mía,
la noche continúa cayendo desolada.
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Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío,
abiertos ante el cielo como dos golondrinas:
su color coronado de junios, ya es rocío
alejándose a ciertas regiones matutinas.
Hoy, que es un día como bajo la tierra, oscuro,
como bajo la tierra, lluvioso, despoblado,
con la humedad sin sol de mi cuerpo futuro,
como bajo la tierra quiero haberte enterrado.
Desde que tú eres muerto no alientan las mañanas,
al fuego arrebatadas de tus ojos solares:
precipitado octubre contra nuestras ventanas,
diste paso al otoño y anocheció los mares.
Te ha devorado el sol, rival único y hondo
y la remota sombra que te lanzó encendido;
te empuja luz abajo llevándote hasta el fondo,
tragándote; y es como si no hubieras nacido.
Diez meses en la luz, redondeando el cielo,
sol muerto, anochecido, sepultado, eclipsado.
Sin pasar por el día se marchitó tu pelo;
atardeció tu carne con el alba en un lado.
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Creo que si el hombre no pone un alto en su loca carrera de destrucción, llegará un momento que el planeta, como un ser vivo que es, se auto-reciclará para su propia subsistencia para poder seguir albergando futuras razas sobre la tierra.
Sabemos que el trabajo interior correctamente realizado proporciona facultades extrasensoriales, por lo que recuerdo a un amigo que en su evolución espiritual, despertó lo que en esoterismo se conoce como el oído mágico, y escuchó durante algún tiempo la voz prístina de la Madre Tierra que le relataba todo el daño y sufrimiento a los que estaba siendo sometida por el ser humano. Mi amigo sentía este dolor profundo, y se hacía cada día más consciente de la gravedad de los hechos, de la realidad de este planeta. Es una pena que a las personas que explotan ambiciosamente la naturaleza y a sus gobernantes no les suceda lo mismo.
Creo que de la misma forma que la civilización Atlante desapareció del Planeta Tierra, cuando menos lo esperemos, esta raza actual quedará sepultada en el olvido, a no ser que suceda un milagro, un despertar de la conciencia global, en donde cada uno forme un todo con el planeta y así poder trascender esta edad del pavo que estamos pasando la humanidad.
Ariel
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Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
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La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.
Una mujer morena
resuelta en lunas
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño
que te traigo la luna
cuando es preciso.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
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Hoy es el ¡día de tu victoria! Piensa en las cualidades negativas que ya no más tienes. Recuerda esa sonrisa conquistada y el brillo de tus ojos, que viste por la mañana en el espejo.
Y no olvidas los corazones de los demás, que te dejaron ir a vivir en ellos, sin pagar arriendo.
La victoria eres tu quien la haces. Simplemente ten fe en ti mismo y aunque haya batallas perdidas, recuerda que la victoria de aquellos que tienen perseverancia está plenamente garantizada.
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Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.
Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.
Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.
Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.
Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.
¿Quién salvará este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?
Que salga del corazón
de los hombre jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.
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Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.
Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.
Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.
Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.
Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.
Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.
Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.
A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.
Sigue:
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No estoy seguro de lo que habría hecho la esposa de mi amigo si hubiera
sabido que no estaria aqui para el mañana que todos tomamos a la ligera.
Creo que hubiera llamado a sus familiares y amigos cercanos.
A lo mejor, hubiera llamado a algunos antiguos amigos
para disculparse y hacer las paces por posibles enojos del pasado. Me
gusta pensar que hubiera ido a comer comida china, su favorita. Son esas
pequeñas cosas dejadas sin hacer las que me harian enojar si supiera que
mis horas estan limitadas. Enojado porque deje de ver a buenos amigos con quienes me iba a poner en contacto “algun día”… Enojado porque no
escribí ciertas cartas que pensaba escribir “uno de estos días”. Enojado y
triste porque no le dije a mis hermanos y a mis hijos con suficiente
frecuencia, cuanto los amo.
Ahora trato de no retardar, detener o guardar nada que agregaria risa y
alegria a nuestras vidas. Y cada mañana me digo a mi mismo que este día es especial… cada dia, cada hora, cada minuto… es especial.
Si recibiste esto, es porque alguien te quiere, y porque probablemente hay
personas a quienes tu quieres. Si estas muy ocupado para tomarte unos
pocos minutos para mandar esto a otras personas y te dices a ti misma que
lo enviaras “uno de estos días”… piensa que ese “uno de estos dias”…
esta muy lejano… o puede no llegar nunca.
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Disfruta cada momento
Mi amigo abrió el cajon de la comoda de su esposa y levanto un paquete
envuelto en papel de seda: ” Esto -dijo- no es un simple paquete, es
lenceria”. Tiro el papel que lo envolvía y observó la exquisita seda y el
encaje. “Ella compro esto la primera vez que fuimos a Nueva York, hace 8 ó 9 anos. Nunca lo uso. Lo estaba guardando para una “ocasion especial”.
Bueno… creo que esta es la ocasion”. Se acerco a la cama y coloco la
prenda junto con la demas ropa que iba a llevar a la funeraria. Su esposa
acababa de morir. Volviendose hacia mi, dijo: “No guardes nada para una
ocasión especial, cada día que vives es una ocasion especial”.
Todavía estoy pensando en esas palabras.. y han cambiado mi vida.
Ahora estoy leyendo mas y limpiando menos Me siento en la terraza y admiro la vista sin fijarme en las malas hierbas del jardin. Paso mas tiempo con mi familia y amigos y menos tiempo en el trabajo. He comprendido que la vida debe ser un patron de experiencias para disfrutar, no para sobrevivir.
Ya no guardo nada. Uso mis copas de cristal todos los dias. Me pongo mi
saco nuevo para ir al supermercado, si asi lo decido y me da la gana. Ya
no guardo mi mejor perfume para fiestas especiales,lo uso cada vez que me provoca hacerlo.
Las frases “algun dia”…y “uno de estos dias”, estan desapareciendo de mi
vocabulario.
Si vale la pena verlo, escucharlo o hacerlo, quiero verlo, escucharlo o
hacerlo ahora.
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Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.
Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.
Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.
Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.
Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.
Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.
Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.
Toda la gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.
Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y un mundo de miel.
Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.
Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.
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¡Ay del triste que consume
su existencia en esperar!
¡Ay del triste que presume
que el duelo con que él se abrume
al ausente ha de pesar!
La esperanza es de los cielos
precioso y funesto don,
pues los amantes desvelos
cambian la esperanza en celos.
que abrasan el corazón.
Si es cierto lo que se espera,
es un consuelo en verdad;
pero siendo una quimera,
en tan frágil realidad
quien espera desespera.
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