Cubría tu imagen un tupido velo,
tejido con odio, rechazo y despecho,
se rompió en mi sueño, volviste a mi lecho,
y brilló en la noche tu rostro en mi cielo.
Desperté feliz, gozando el consuelo
de amar tu presencia y aceptar el hecho
que vivo muriendo por tu ruin cohecho
de risas, caricias, dolor y recelo.
De nuestra pasión, de nuestra amargura,
de tu frialdad, de mi amor ardiente,
de tu sensatez y de mi locura,
quedó un buen recuerdo: una ilusión pura,
un fértil oasis en mi arena ardiente,
un lúcido sueño en mi noche oscura.
|
Lirio abierto en la nevada
que entre lirios nacer pudo.
¡Quién cubriera tu desnudo
que tiembla en la madrugada!.
Déjame ser voz alada
para cantar en tu oído.
Quédate en mi voz dormido,
que yo velaré tu sueño,
mi luz, mi vida, mi dueño,
¡mi lirio recién nacido!
|
Oh, dime, noche amiga, amada vieja
¡Oh, dime, noche amiga, amada vieja,
que me traes el retablo de mis sueños
siempre desierto y desolado, y solo
con mi fantasma dentro,
mi pobre sombra triste
sobre la estepa y bajo el sol de fuego,
o soñando amarguras
en las voces de todos los misterios,
dime, si sabes, vieja amada, dime
si son mías las lágrimas que vierto.
Me respondiò la noche:
—Jamás me revelaste tu secreto.
Yo nunca supe, amado,
sí eras tú ese fantasma de tu sueño,
ni averigüé si era su voz la tuya
o era la voz de un histriòn grotesco.
Dije a la noche: —Amada mentirosa,
tú sabes mi secreto;
tú has visto la honda gruta
donde fabrica su cristal mi sueño,
y sabes que mis lágrimas son. mías,
y sabes mi dolor, mi dolor viejo.
—¡Oh! Yo no sé—dijo la noche—, amado,
yo no sé tu secreto,
aunque he visto vagar ese que dices
desolado fantasma por tu sueño.
Yo me asomo a las almas cuando lloran
y escucho su hondo rezo,
humilde y solitario,
ese que llamas el salmo verdadero;
pero en las hondas bòvedas del alma
no sé si el llanto es una voz o un eco.
Para escuchar tu queja de tus labios
yo te busqué en tu sueño,
y allí te vi vagando en un borroso
laberinto de espejos.
|
|
|
Acaso podré asfixiarme
en la melancolía,
esa justa melancolía
que me colme de gusto
al verterla al océano de hojas
caídas del otoño,
hojas que aún no junto
con mis manos vacías.
Quizás no te vuelva advertir,
tal vez no te encuentre en el alba,
o acaso te extrañe demasiado
en el ocaso,
o quizás no vuelva a ser la luz
de tus ojos,
luz mágica que de tu mano robé.
Acaso la esencia de tu cuerpo
emerja detrás de mi reflejo,
o quizás sea la mía,
ojala pudiera confundir mi vida
en un nuevo cuerpo,
en noche de preludio,
porque en noche de luna menguante
la reservaría para tu evocación,
para rendir tu memoria.
Quizás, en cualquier noche
despierte de repente
para seguir imaginando,
porque siempre estarás en mis sueños,
y al amanecer continué amándote
mucho más,
y cuando la partida llegue
simplemente ya la habré anhelado,
para regresar a lo que antes fui,
volver a mis átomos
para convertirme, fundirme,
redimirme, y así poderme convertir en:
río manso, sol luminoso,
luna hermosa, magia del ocaso,
madrugada serena, brisa suave,
silencio apacible, y sobre todo
polvo de estrellas,
y quizás sin embargo
seguirte amando,
tal vez…
|
UNA VOZ
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Di, ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
de donde nunca bebí?
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.
|
A GARCILASO
Garcilaso, que al bien siempre aspiraste,
y siempre con tal fuerza le seguiste,
que a pocos pasos que tras él corriste,
en todo enteramente le alcanzaste;
dime: ¿por qué tras ti no me llevaste,
cuando desta mortal tierra partiste?
¿Por qué al subir a lo alto que subiste,
acá en esta bajeza me dejaste?
Bien pienso yo que si poder tuvieras
de mudar algo lo que está ordenado,
en tal caso de mí no te olvidaras.
Que, o quisieras honrarme con tu lado,
o, a lo menos, de mí te despidieras,
o si esto no, después por mí tornaras.
|
Quien dice que la ausencia causa olvido
merece ser de todos olvidado.
El verdadero y firme enamorado
está, cuando está ausente, más perdido.
Aviva la memoria su sentido;
la soledad levanta su cuidado;
hallarse de su bien tan apartado
hace su desear más encendido.
No sanan las heridas en él dadas,
aunque cese el mirar que las causó,
si quedan en el alma confirmadas.
Que si uno está con muchas cuchilladas,
porque huya de quien lo acuchilló,
no por eso serán mejor curadas.
|
CUANDO NO PUEDO MAS
Y ME FALLAN LAS FUERZAS
Y MI ALMA PERMITE
QUE ME ENTRE LA TRISTEZA
ME DETENGO Y ESPERO
A QUE AMAINE ESE VIENTO
Y MI MENTE RELAJO
Y DOY DESCANSO AL CUERPO
CUANDO TODO HA PASADO
Y DE NUEVO ME ENCUENTRO
CARGADO DE ENERGIAS
VUELVO LUEGO AL COMIENZO
ME INCORPORO A LA VIDA
MIS ALAS ABRO AL VIENTO
PENSANDO EN OTROS DIAS
QUE YA LEJOS SE FUERON
LOS RECUERDOS GUARDADOS
DE AQUELLOS BELLOS TIEMPOS
HACEN LATIR MI ALMA
ME ESTREMECEN EL CUERPO
PUES DEJARON TAL HUELLA
TAN DENTRO EN MIS ADENTROS
QUE VIVIENDO MIL AÑOS……..
CUAL TALLADOS EN VIVO
SON PARTE DE MI CUERPO
ESAGA.
|
Me amaste sin verme,
me sentiste sin tocarme,
imaginaste mis labios
sin aun tocarlos.
Conociste mis sentimientos,
sin aun saberlos,
descubriste mi cuerpo,
sin aun tocarlo.
Me amaste en secreto,
acariciaste mi alma,
sin saberlo abriste mi corazón,
y ahora jamás podrás cerrarlo.
(Desconozco el Autor)
|
Como quisiera ser mago
Como quisiera borrar
todas tus angustias,
aquellas que te causan daño,
las que te hacen sufrir.
Como quisiera borrar
tus lágrimas, tus miedos.
Como quisiera borrar
la distancia que existe
entre tu mundo y el mío,
borraría el dolor
y la desesperanza.
Como quisiera borrar
las palabras que me hieren
y me hacen daño,
desharía el dolor
por tu silencio
para poder escuchar
tus promesas mágicas.
Pero como yo no puedo
borrar todo,
esperaría que el tiempo
me convirtiera en mago
para poder borrarte.
|
Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.
|
¡Ay, sabrosa ilusión, sueño süave!,
¿quién te ha enviado a mí? ¿Cómo veniste?
¿Por dónde entraste el alma o qué le diste
a mi secreto por guardar la llave?
¿Quién pudo a mi dolor fiero, tan grave,
el remedio poner que tú pusiste?
Si el ramo tincto en Lete en mí esparciste,
ten la mano al velar que no se acabe.
Bien conozco que duermo y que me engaño,
mientra envuelto en un bien falso, dudoso,
manifiesto mi mal se muestra cierto.
Pero, pues excusar no puedo un daño,
hazme sentir, ¡oh sueño pïadoso!,
antes durmiendo el bien, que el mal despierto.
|
Amor mueve mis alas, y tan alto
las lleva el amoroso pensamiento,
que de hora en hora así subiendo siento
quedar mi padescer más corto y falto.
Temo tal vez mientra mi vuelo exalto,
mas llega luego a mí el conoscimiento
y pruébase que es poco en tal tormento
por inmortal honor un mortal salto.
Que si otro puso al mar perpetuo nombre
do el soberbio valor le dio la muerte,
presumiendo de sí más que podía,
de mí dirán: «Aquí fue muerto un hombre
que si al cielo llegar negó su suerte,
la vida le faltó, no la osadía.»
|
Las personas son regalos de Dios
Las personas son los regalos que Dios me ha dado. Algunas vienen bellamente
envueltas
y otras, quién sabe Dios cómo. Algunas han sido maltratadas en el correo;
otras llegan flamantes y sin una arruga; Algunas llegan encerradas como
ostras escondidas en sus valvas,
otras se transparentan en su envoltura. A veces los regalos se abren
fácilmente,
otras, se necesita la ayuda de alguien. Tal vez es por que tienen miedo.
Quizá hayan sido heridas antes y no quieren ser lastimadas de nuevo.
Puede ser que alguna vez se abrieron y luego se encerraron. Quizá ahora se
sienten más bien como “cosas” que como “seres humanos”. Yo soy una persona.
Como todas las demás personas,
también soy un regalo.
Dios me lleno de una bondad que es solo mia. Y, sin embargo, algunas veces
tengo miedo de mirar dentro de mi envoltura. Tal vez temo decepcionarme:
quizá no confío en lo que llevo dentro.
O pudiera ser que en realidad, nunca he aceptado el regalo que soy.
Cada encuentro y comunicación entre personas, es un intercambio de regalos.
Mi regalo soy yo y tú eres tu regalo. Somos obsequios unos para otros.
Un abrazo
|