Tu amor llegó silenciosamente;
discretamente partió…
porque el amor es un manantial
que se consume de repente,
sin saber el motivo.
Amor de un beso que se niega
y de un sollozo que se va,
amor que consume nuestra vida
se le da la bienvenida,
aunque se aleje quizás.
Si tu amar fue como el mío,
ser de un tranquilo crepúsculo,
ternura que pasa como un río,
sin detenerse en la indiferencia,
ni repetir en la satisfacción.
Amor satisfecho que se brinda sin valoración,
exige a cambio amor,
amor que no convierte la ceniza en carbón,
sino en el perfume de una flor.
Amor que al marcharse no se ausenta,
amor, sin vacilaciones y sin esperanza,
como es este amor vacío,
que así como llegó en silencio,
calladamente se marchó…
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Yo me estava reposando,
durmiendo como solía.
Recordé, triste, llorando
con gran pena que sentía.
Levantéme muy sin tiento
de la cama en que dormía,
cercado de pensamiento,
que valer no me podía.
Mi passión era tan fuerte
que de mí yo no sabía.
Conmigo estava la Muerte
por tenerme compañía.
Lo que más me fatigava
no era porque muría,
mas era porque dexava
de servir a quien servía.
Servía yo una señora
que más que a mí la quería,
y ella fue la causadora
de mi mal sin mejoría.
La media noche passada,
ya que era cerca el día,
salíme de mi posada
por ver si descansaría.
Fui para donde morava
aquella que más quería,
por quien yo triste penava,
mas ella no parecía.
Andando todo turbado
con las ansias que tenía,
vi venir a mi Cuidado
dando bozes, y dezía:
«Si dormís, linda señora,
recordad por cortesía,
pues que fuestes causadora
de la desventura mía.
Remediad mi gran tristura,
satisfazed mi porfía,
porque si falta ventura
del todo me perdería.»
Y con mis ojos llorosos,
un triste llanto hazía
con sospiros congoxosos,
y nadie lo parecía.
En estas cuitas estando,
como vi que esclarecía,
a mi casa sospirando
me bolví sin alegría.
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No te tardes que me muero,
carcelero,
no te tardes que me muero.
Apresura tu venida
porque no pierda la vida,
que la fe no está perdida,
carcelero,
no te tardes que me muero.
Bien sabes que la tardança
trae gran desconfiança;
ven y cumple mi esperança,
carcelero,
no te tardes que me muero.
Sácame desta cadena,
que recibo muy gran pena,
pues tu tardar me condena.
Carcelero,
no te tardes que me muero.
La primer vez que me viste
sin te vencer me venciste;
suéltame, pues me prendiste.
Carcelero,
no te tardes que me muero.
La llave para soltarme
ha de ser galardonarme,
proponiendo no olvidarme.
Carcelero,
no te tardes que me muero.
Fin
Y siempre cuanto vivieres
haré lo que tú quisieres
si merced hacerme quieres.
Carcelero,
no te tardes que me muero.
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Quiero seguir a ti, flor de las flores,
siempre decir cantar de tus loores;
non me partir de te servir,
mejor de las mejores.
Grand fianza he yo en ti, Señora,
la mi esperanza en ti es toda hora;
de tribulación sin tardanza,
venme librar agora.
Virgen muy santa, yo paso atribulado,
pena tanta, con dolor atormentado,
en tu esperanza coita atanta
que veo, mal pecado.
Estrella de la mar, puerto de folgura,
de dolor complido e de tristura,
venme librar e conortar,
Señora del altura.
Nunca fallesce la tu merced complida,
siempre guareces de coitas e das vida;
nunca parece nin entristece
quien a ti non olvida.
Sufro grand mal sin merecer, a tuerto,
esquivo tal, porque pienso ser muerto;
más tú me val, que non veo ál,
que me saque a puerto.
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Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.
El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.
Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.
Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.
Es la hora de partir. Oh abandonado!
Pablo Neruda
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Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.
Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!
Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.
Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.
Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.
Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.
Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.
Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!
Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!
De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.
Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.
Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
CONTINUA
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LA CANCIÓN DESESPERADA
Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!
Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!
En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.
Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!
Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.
Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!
En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!
Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.
Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.
Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.
Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.
CONTINUA
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¿Mí corazòn se ha dormido?
¿Mí corazòn se ha dormido?
Colmenares de mis sueños,
¿ya no labráis? ¿Está seca
la noria del pensamiento,
los cangilones vacíos,
girando, de sombra llenos?
No; mi corazòn no duerme.
Está despierto, despierto.
Ni duerme ni sueña; mira,
los claros ojos abiertos,
señas lejanas y escucha
a orillas del gran silencio.
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He Andado Muchos Caminos
He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.
En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancòlicos
borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.
Mala gente que camina
y va apestando la tierra…
Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.
Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adònde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,
y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca
Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo la tierra.
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Corazón, no inteligencia.
Sentir, no escudriñar.
Oír, no hablar.
Hacer, no decir.
Ejemplificar, no explicar.
Practicar, no sólo predicar.
Dar, no pedir.
Llevar, no enviar.
Acudir, no suplicar.
Socorrer, no aguardar ayudas.
Visitar, no esperar visitas.
Enseñar, no sólo aprender.
Abrigar, no pedir abrigo.
Atender, no hacer esperar.
Buscar al pobre, no esperar a que venga.
Abrir la puerta del corazón.
Ir personalmente a los tugurios de la miseria.
Conformar al enfermo en su propio lecho.
Ayudar al mendigo en su escondrijo.
Traspasar los umbrales de los hospitales y hospicios.
Buscar a los desvalidos que duermen en las cunetas.
Consolar a los ancianos de los asilos.
Llevar regalos y sonrisas a los niños de los hospicios.
Hacer, realizar, ejecutar, ejemplificar.
Imitar a Jesús, y no solo bla, bla, bla….
Las palabras se las lleva el viento…
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Mi pobre alma se estrelló
contra tu indiferencia,
mis ojos buscaron salir del agua oscura
de la añoranza,
con las manos quiero destruir el tiempo,
que te permitió desaparecer
y dejar tus recuerdos.
Contemplo ahora el paso de las nubes
y veo que el tiempo pasa lentamente,
y tu como esas nubes pasaste
por mi vida desuniendo tu corazón y el mío,
igual que se va retirando
el mar de la arena.
Nuestras vidas son como estrellas
que aunque se veían juntas
estaban siempre lejanas,
mis sueños afligen de sombras
todo lo bello del infinito.
Al olvidarme, mi ser siente una sed honda,
que ni siquiera la sacia el agua maldita,
pero aun así estoy segura que te olvidaré
y podré ya mirar el cielo sin acordarme
que te quise,
seré como un viejo marinero
que estando en tierra firme
todavía siente el vaivén del mar.
Seguiré mi camino sola,
pero ya sin tristeza y feliz porque
pude amar de nuevo,
aunque nunca me quisiste
y yo te quise por los dos.
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Al caer despeñado en la hondura
desde la alta cima,
duras rocas quebraron sus huesos,
hirieron sus carnes agudas espinas,
y el torrente de lecho sombrío,
rasgando sus linfas
y entreabriendo los húmedos labios,
vino a darle su beso de muerte
cerrando en los suyos el paso a la vida.
Despertáronle luego, y temblando
de angustia y de miedo,
—¡Ah!, ¿por qué despertar? —preguntóse
después de haber muerto.
Al pie de su tumba
con violados y ardientes reflejos,
flotando en la niebla
vio dos ojos brillantes de fuego
que al mirarle ahuyentaban el frío
de la muerte templando su seno.
Y del yermo sin fin de su espíritu
ya vuelto a la vida, rompiéndose el hielo,
sintió al cabo brotar en el alma
la flor de la dicha, que engendra el deseo.
Dios no quiso que entrase infecunda
en la fértil región de los cielos;
piedad tuvo del ánimo triste
que el germen guardaba de goces eternos.
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A través del follaje perenne
Que oír deja rumores extraños,
Y entre un mar de ondulante verdura,
Amorosa mansión de los pájaros,
Desde mis ventanas veo
El templo que quise tanto.
El templo que tanto quise…
Pues no sé decir ya si le quiero,
Que en el rudo vaivén que sin tregua
Se agitan mis pensamientos,
Dudo si el rencor adusto
Vive unido al amor en mi pecho.
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A sus plantas se agitan los hombres,
como el salvaje hormiguero
en cualquier rincón oculto
de un camino olvidado y desierto.
¡Cuál le irritan sus gritos de júbilo,
sus risas y sus acentos,
gratos como la esperanza,
como la dicha soberbios!
Todos alegres se miran,
se tropiezan, y en revuelto
torbellino van y vienen
a la luz de un sol espléndido,
del cual tiene que ocultarse,
roto, miserable, hambriento.
¡Ah!, si él fuera la nube plomiza
que lleva el rayo en su seno,
apagara la antorcha celeste
con sus enlutados velos,
y llenara de sombras el mundo
cual lo están sus pensamientos.
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.UNA NOCHE…… ETERNA
UNA NOCHE… NOCHE ETERNA
QUE EL TIEMPO SE CONGELA EN LA MIRADA
Y AL MIRAR A LO ALTO… SOLO ESTRELLAS…
UNA NOCHE SIN LLANTO, SIN DOLOR , SIN PENA
DE ESAS QUE SANAN HASTA EL ALMA HERIDA
UNA CONVERSACION SANA Y AMENA
Y EL RESPLANDOR DE TU SONRISA PURA
LA MARAVILLA DULCE DE TU PIEL CANELA
LA SEDUCCION DE TU CABELLO SUELTO
DIGNA MUJER DE ESTA NOCHE SERENA
LOS DIAMANTES DE LUZ QUE SON TUS OJOS
SUPLANTAN LAS ESTRELLAS TIRITANTES
EL VIENTO TIBIO QUE SUZURRA LEVE
PARA NO HACERTE DAÑO… SE DETIENE
MUJER…. MUJER…. QUE HACES
QUE DETIENES LA LUNA EN SU CARRERA
QUE TRASNSFORMAS LA NOCHE EN CIELO PURO
Y LOS LUCEROS APAGAN SUS CANDELAS
ERES COMO SI UN ARCANGEL DE LOS CIELOS
HUBIESE RESBALADO HASTA LA TIERRA….
Esaga
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