VIVO RECUERDO. Autor: Adolfo Rengifo Vacca)
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Perdón por la repetición.
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Apenas un recuerdo su faz iluminaba.
El era un pobre viejo con la cabeza llena
De pétalos de nieve de una blanca azucena
Y en sus ojos oscuros el ensueño vagaba.
Cuando la luz postrera las colinas doraba
Y hundía sus rayos bIandos en la tarde serena,
El viejo iba rezando su rosario de pena
Por la amada distante que en sus sueños moraba.
Habíame referido su historia una mañana,
Diciendo con vocablos y frases incompletas
Una dicha perdida que se hallaba lejana.
Y mientras apagaba los sollozos secretos,
Parecía que en los aires unos labios de grana
Dejaban en sus sienes dos besos indiscretos.
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Apenas un recuerdo su faz iluminaba.
El era un pobre viejo con la cabeza llena
De pétalos de nieve de una blanca azucena
Y en sus ojos oscuros el ensueño vagaba.
Cuando la luz postrera las colinas doraba
Y hundía sus rayos bIandos en la tarde serena,
El viejo iba rezando su rosario de pena
Por la amada distante que en sus sueños moraba.
Habíame referido su historia una mañana,
Diciendo con vocablos y frases incompletas
Una dicha perdida que se hallaba lejana.
Y mientras apagaba los sollozos secretos,
Parecía que en los aires unos labios de grana
Dejaban en sus sienes dos besos indiscretos.
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Un bosque es un organismo peculiar, de bondad y benevolencia ilimitadas, que no exige que lo sustenten y es generoso con todo lo que su vitalidad produce. El sustenta a todos los seres y da sombra hasta al hachero que lo destruye o el que lo quema.
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Somos responsables de lo que pensamos y de cómo pensamos. Somos responsables de las incontables formas de la acción que realizamos. Por medio de ellas esculpimos nuestro universo individual y literalmente creamos nuestro destino.
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Llegado el anochecer
navegaba en tus abrazos,
me enredaba entre tus lazos,
me dejaba apetecer.
Pero un triste amanecer
te alejaste de mi lado
y batió mi acantilado
el mar del atardecer
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Siento tu amor; ya casi lo respiro…
Está en la suave luz de la alborada,
cubriendo con ingenua llamarada
el débil resplandor de mi suspiro.
Siento tu amor si el firmamento miro
en una hermosa noche platinada…
Y me veo entre estrellas reflejada,
contemplando tu rostro, mientras giro.
Tu amor es fuego, manantial y brisa.
Es un dulce huracán de mil delicias
y es un faro en un mar de desconsuelo…
Es la pluma que pinta una sonrisa
y es el sol que recubre de caricias
a las nubes que flotan en mi cielo.
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? Una familia esta cenando…. cuando el hijo dice: ¿Puedo hacer una
pregunta?
El padre responde: Claro hijo, pregunta, pregunta. El hijo dice: Papa, ¿cuantos tipos de senos existen? El padre un poco sorprendido dice: Bueno, hijo, existen tres tipos de senos: A los 20 años la mujer tiene los senos como melones, firmes y redondos. De los 30 a los 40 son como peras, todavía bonitos, pero un poco caídos. A los 50, los senos, son como las cebollas…..
? ¿Cómo las cebollas, papa?
? ¡Claro hijo, cuando los miras, te entran ganas de llorar!
?
? Entonces, la hija, pregunta a la madre: ¿Mamá y cuantos tipos de penes existen?
La madre, también sorprendida, mira para el marido y responde: Bueno, hija, un hombre pasa por tres fases distintas: A los 20 años el pene es como un roble, respetable y firme; De los 30 a los 40 es como un Sauce Llorón, flexible pero de confianza. Después de los 50 el pene se queda como un árbol de Navidad.
La hija sorprendida, pregunta: ¿Cómo un árbol de Navidad?
Exactamente hija: ¡Muerto de la raíz a la punta, y con las bolas colgando como decoración! ¡Y lo que es peor: ¡SOLO SE PONE UNA VEZ AL AÑO!
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GRACIAS INFINITAS QUERIDA AMIGA COYA, MUY BONITO LO QUE NOS APORTAS, ES VERDAD DE QUE SI ALGUIEN CONSIGUE ALMACENAR EN SU CORAZON TODAS LAAS VIRTUDES QUE TU NOS ACLARAS EN TU ESCRITO, NO DEJARÁ AL MENOS DE SER BUENA PERSONA.
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Me dijeron, Gerardo, que te fuiste,
y no quise pensar que fuese cierto,
pues mi norte quedaba en desconcierto
sin palabra, sin eco, sólo triste.
Insistieron, Gerardo en que te fuiste,
no sabrán que en silencio vas despierto,
orillado el “ciprés” – verde su acierto –
y ofertando los versos que escribiste.
Peregrino de sendas o campiñas,
amaneces en luz por los trigales,
laboreas planchando rubias eras…
y el ocaso te rueda por las viñas.
Sobre un mundo de signos, ya terrales,
nos describes mudanzas compañeras.
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Que siempre brille tu luz interior, que siempre vaya delante de ti el reflejo de tu alma, que todos vean lo más radiante de ti, cual rosa radia su resplandor en primavera, jamás cierres tu corazón al amor, porque ese sentimiento es lo más divino que existe dentro de ti. No dejes que el egoísmo penetré en tu corazón, que tu mano se colme de bondad para ayudar al más necesitado. Todos los humanos buscamos la felicidad,sé tú,ese ser donde tu corazón brille como un talismán bajo los rayos del sol,comparte la felicidad y muestrales a todos la sabiduría de tu alma, ese don que yace en el interior de cada uno de nosotros. Tu vida se colmará de alegría y sentirás la dicha del amor brotar de tu corazón,cual manantial claro y trasparente. Ser siempre humilde en nuestros actos, nos enriquece el alma.
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EL VINO Y EL BORRACHO
Por
Leonardo da Vinci
Cierta tarde de verano, un campesino, que había bebido más de la cuenta, ordenó a su mujer:
- ¡Hala, Tráeme otra botella!
- Bueno, bueno, pero que conste que es la última -replicó ella al entregarle el vino-.
- ¡Y qué! -vociferó el campesino-. Quiero terminar con todo el vino que haya en la casa.
Y se marchó, vaciando vaso tras vaso, hasta dejar seca la botella.
Y he aquí que el vino, ofendido, trató de vengarse del bebedor.
Y cuando el campesino salía de la casa para tomar un poco de aire y calmar el ardor que se había adueñado de él, el vino se encargó de hacerle trastabillar las piernas, lanzándole de cabeza sobre un maloliente estercolero.
Los abusos, además de acabar con el placer,
dejan al hombre a merced de sus propios excesos.
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Yo soy quien libre me vi,
yo, quien pudiera olvidaros;
yo só el que, por amaros,
estoy, desque os conoscí,
“sin Dios, y sin vos, y mí”.
Sin Dios, porque en vos adoro,
sin vos, pues no me queréis;
pues sin mí ya está de coro
que vos sois quien me tenéis.
Assí que triste nascí,
pues que pudiera olvidaros.
Yo só el que, por amaros,
estó, desque os conoscí,
“sin Dios, y sin vos, y mí”.
Autor: Jorge Manrique (1440-1479)
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Si nadie te ama, mi alegría es amarte.
Si lloras, estoy deseando consolarte.
Si eres débil, te daré mi fuerza y mi alegría.
Si nadie te necesita, yo te busco.
Si eres inútil, yo no puedo prescindir de ti.
Si estás vacío, mi ternura te colmará.
Si tienes miedo, te llevo en mis brazos.
Si quieres caminar, iré contigo.
Si me llamas, vengo siempre.
Si te pierdes, no duermo hasta encontrarte.
Si estás cansado, soy tu descanso.
Si pecas, soy tu perdón.
Si me hablas, trátame de tú.
Si me pides, soy don para ti.
Si me necesitas, te digo: estoy aquí dentro de ti.
Si te resistes, no quiero que hagas nada a la fuerza.
Si estás a oscuras, soy lámpara para tus pasos.
Si tienes hambre, soy pan de vida para ti.
Si eres infiel, yo soy fiel contigo.
Si quieres hablar, yo te escucho siempre.
Si me miras, verás la verdad en tu corazón.
Si estás en prisión , te voy a visitar y liberar.
Si te marchas, no quiero que guardes las apariencias.
Si piensas que soy tu rival, no quiero quedar por encima de ti.
Si quieres ver mi rostro, mira una flor, una fuente un niño.
Si estás excluido, yo soy afiliado.
Si todos te olvidan, mis entrañas se estremecen recordándote.
Si no tienes a nadie, me tienes a mi.
Si eres silencio, mi palabra habitará en tu corazón.
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