Alcánzame la copa de tu pena,
que no quiero mirar su fondo oscuro,
no la bebas de golpe te lo pido,
saboréala despacio y sin apuro.
Si te embriagas de rabia o de amargura,
y te pesan los párpados de dudas
allá mismo en el fondo de tu pena,
hallarás mi comprensión desnuda,
y en la mano caliente que te brindo
no estará la recíproca esperando,
pero sí mi corazón abierto,
junto al tuyo con ansia palpitando.
No desmayes y alcánzame tu copa,
a esa pena le faltan muchas cosas,
la madura respuesta que da el tiempo
y la fuerza de lucha bondadosa.
Con un poco de amor ¡serás muy fuerte!
y si ese amor suplanta lo imposible
vencerás con el tiempo toda suerte
y serás en la lucha lo invencible.
No mendigues jamás calor ni abrigo,
que la lástima no llegue hasta tu puerta,
que el afecto prestado es el castigo
que la vida por fácil siempre oferta.
Así ha de ser desde que el mundo es mundo
desde que Dios te regaló existencia;
no la aproveches para ahogarte en ella
ni la derroches buscando experiencia.
Y recuerda que con un poco de amor
¡serás muy fuerte!
Y si ese amor suplanta lo imposible
vencerás con el tiempo toda suerte
y serás en la lucha…..¡lo invencible!
JOSE LARRALDE
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MARTIN, AMIGO MIO, MARAVILLOSA APORTACION LA QUE NOS HACES HOY AL FORO, LA DESCRIPCION DE NUESTRO MAR, LA PINTURA PROSAICA DE NUESTRO CIELO, HACEN DE TU ESCRITO ALGO SENSACIONAL Y ELEVADO, ALGO QUE HACE SENTIR DENTRO, MUY DENTRO DEL ALMA, EL IMPACTO QUE PRODUCE TANTA MARAVILLA COMO MENCIONAS.
ENHORA BUENA Y NO DEJES DE ENSEÑARNOS TODO TU SABER COMO VERDADERO MAESTRO EN LA NARRACION. ESAGA
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Mi amiga y protectora ,seguida por su séquito de estrellas.
También ella se sumerge en el mar y juega con las suaves ondas Yo la admiro en su color plateado y brillante me da confianza ella sabe por qué no puedo estar completamente feliz en este atardecer Siento su mirada comprensiva que me dice ““atardeció y élla no está. nunca estará””.Mis ojos notan su plateado melancólico semejante a mi alma y a mi sentir.
Te esperare cada dia junto al mar
preguntandole a las olas si te han visto pasar
Te esperare a la postura del sol
En los valles y praderas que conocen nuestro amor
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Vi caer el sol sobre el mar y observe como ardian las aguas de mi mediterraneo, mis ojos enrojecieron, no se si por la luz que despedia el horizonte o porque vi el atardecer en completa soledad-
Por un momento ,las aguas se tiñeron de un color púrpura nunca visto .Poco a poco y,a medida que el astro rey se sumergía perdiéndose en la líquida inmensidad, fueron tomando un tono rosáceo que maravillaron mi absorta mirada.
¡ Me sentía hipnotizado ante tanta belleza!
. Mi corazón latía con fuerza dentro de mi pecho y la sangre galopaba por mis venas repercutiendo en mis sienes.
Me sentí uno solo con la naturaleza…El aire estaba tibio, pero paulatinamente se iba enfriando
.Mis pies desnudos se dejaban acariciar por las suaves olas la naturaleza y yo unidos en uno solo.
Todo era bello pero algo no me dejaba ser feliz.
De pronto hubo un momento de oscuridad completa y mi cuerpo se estremeció ,no sé si de frío .Surgió una luz tenue que alumbró nuevamente la noche pero de manera diferente. Llegaba la Luna …
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Señor: yo sé que en la mañana pura
de este mundo, tu diestra generosa
hizo la luz antes que toda cosa
porque todo tuviera su figura.
Yo sé que te refleja la segura
línea inmortal del lirio y de la rosa
mejor que la embriagada y temerosa
música de los vientos en la altura.
Por eso te celebro yo en el frío
pensar exacto a la verdad sujeto
y en la ribera sin temblor del río:
por eso yo te adoro, mudo y quieto:
y por eso, Señor, el dolor mío
por llegar a Ti se hizo soneto.
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REVELACIÓN
¡Cómo volaba el pensamiento mío!…
Fue un dulce anochecer. Se adivinaba
por su rumor, bajo la peña, el río,
y la mano del viento preludiaba
un aria triste en el pinar sombrío.
Como una bruma de melancolía,
no sé qué dulce calma bienhechora
pasó rozando con el alma mía…
Tú que en mí estás, mujer, a toda hora,
¡nunca has estado en mí como aquel día!…
Quise gritar mi pena.
y ante la soledad de los caminos
alfombrados de luna y la serena
quietud de muerte de la noche, llena
de olor de flores y rumor de pinos,
«¡La quiero!…», dije con fervor sincero.
«¡La quiero!…», repetí, y el aire blando,
con un rodar de voces fue gritando
desde la sierra hasta el pinar: «¡La quiero!
Callé y calló la noche. El alma mía
volvió a encerrarse en la melancolía
de este secreto amor hondo y austero,
que nadie sabe y del que nada espero…
¡Sólo lo supo el agua que corría
y una flor desvelada, que tenía
una cita de amor con un lucero…!
J.M.Peman
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Cuando iba yo a montar ese caballo rudo
y tembloroso, dije: «La vida es pura y bella.»
Entre sus cejas vivas vi brillar una estrella.
El cielo estaba azul, y yo estaba desnudo.
Sobre mi frente Apolo hizo brillar su escudo
y de Belerofonte logré seguir la huella.
Toda cima es ilustre si Pegas o la sella,
y yo, fuerte, he subido donde Pegaso pudo.
Yo soy el caballero de la humana energía,
yo soy el que presenta su cabeza triunfante
coronada con el laurel del Rey del día;
domador del corcel de cascos de diamante,
voy en un gran volar, con la aurora por guía,
adelante en el vasto azur, ¡siempre adelante!
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El mirar de sus ojos ofendidos
por el erial resbala
como el osado pensamiento humano
que osa escrutar los reinos de la nada.
Ciegos los ojos, sordos los oídos,
la lengua muda y soñolienta el alma,
vagando va por el erial escueto
detrás de veinte cabras
que las tristezas del silencio ahondan
con la música opaca
del repicar de sus pezuñas grises
sobre grises fragmentos de pizarras…
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LOS SEDIENTOS
Vagando va por el erial ingrato,
detrás de veinte cabras,
la desgarrada muchachuela virgen,
una broncínea enflaquecida estatua.
Tiene apretadas las morenas carnes,
tiene ceñuda y soñolienta el alma,
cerrado y sordo el corazón de piedra,
secos los labios, dura la mirada…
Sin verla ni sentirla
la estéril vida arrastra
encima de unas tierras siempre grises,
debajo de unas nubes siempre pardas.
Come pan negro, enmohecido y duro,
bebe en los charcos pestilentes aguas,
se alberga en un cubil, viste guiñapos,
y se acuesta en un lecho de retamas.
No sueña cuando duerme,
no piensa cuando vela desvelada;
si sufre, nunca llora;
si goza, nunca canta,
y vive sin terrores ni deleites,
que no la dicen nada
ni los fragores de las noches negras,
ni los silencios de las noches diáfanas,
ni el rebullir del convecino sapo,
ni los aullidos de la loba flaca
que yerra sola venteando carne
de chivos y de cabras.
Nunca sintió las alboradas tristes,
nunca sintió las bellas alboradas,
ni el ascender solemne de los días
ni la caída de las tardes mansas,
ni el canto de los pájaros,
ni el ruido de las aguas,
ni las nostalgia del rumor del mundo,
ni los silencios que el erial encalman.
Su padre fue el pecado,
su madre, la desgracia,
y otra pareja infame
de carne estéril y de infames almas,
la robó de la cuna de los huérfanos
con hórrida codicia calculada.
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HABLA EL AMOR…
»Si quieres amar dueñas o a cualquier mujer
muchas cosas tendrás primero que aprender
para que ella te quiera en amor acoger.
Primeramente, mira qué mujer escoger.
»Busca mujer hermosa, atractiva y lozana,
que no sea muy alta, pero tampoco enana;
si pudieres, no quieras amar mujer villana,
pues de amor nada sabe, palurda y chabacana.
»Busca mujer esbelta, de cabeza pequeña,
cabellos amarillos, no teñidos de alheña;
las cejas apartadas, largas, altas, en peña;
ancheta de caderas, ésta es talla de dueña.
»Ojos grandes, hermosos, expresivos, lucientes
y con largas pestañas, bien claros y rientes;
las orejas pequeñas, delgadas; para mientes
si tiene el cuello alto, así gusta a las gentes.
»La nariz afilada, los dientes menudillos,
iguales y muy blancos, un poco apartadillos,
las encías bermejas, los dientes agudillos,
los labios de su boca bermejos, angostillos
»La su boca pequeña, así, de buena guisa,
su cara sea blanca, sin vello, clara y lisa;
conviene que la veas primero sin camisa
pues la forma del cuerpo te dirá: ¡esto aguisa!
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Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura, porque ésta ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos…!
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Hay mucha prisa, si quieres llegar a ser, el SER que crearon. (Abel Desestress)
Las prisas Has sido atrapado por las palabras; de otra manera es muy simple. Y debería ser simple para ti, porque lo estoy diciendo de muchas, muchas formas. Primero…la situación es cada vez más urgente por la simple razón de que no puedes confiar en el siguiente momento, esté o no en tus manos; así, cada minuto lo vivimos en urgencia. Si quieres hacer algo, hazlo aquí y ahora, ¿por qué posponerlo?
En seguida tú dices que de algún libro recuerdas esta frase “para que el peregrino alcance su destino, es esencial que se mueva en seguida” ciertamente si quieres llegar a ti mismo, no debes perder un minuto, pues siempre está la posibilidad de que la muerte interfiera. Pero te has metido en un problema, pues la frase, en verdad, viene de algún místico… “pero sin apuro”
Muévete inmediatamente porque es urgente, pero sin apuro, porque cuando te apuras, no estás completo, apurado estás siempre atrasado, olvidas lo esencial, apurado es cuando necesitas tiempo. Sólo por ir apurado requieres de tiempo- – y no hay tiempo. Este momento es todo y ya y la situación es urgente
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En la cara lleva
tres años perdidos
y el frío de las seis de la mañana.
Van a partirte el corazón.
De pronto
la luz apagada,
los pasillos turbios,
la puerta que clava su ruido en la espalda.
Van a partirle el corazón.
Y arrastra
una cadena oscura
de pasiones heladas,
ese frío que cabe solamente
detrás de una palabra.
Y yo la veo caminar,
despacio,
perderse en lo que anda,
fugitiva tristeza que va y viene
de la sombra a la puerta de mi casa.
La luz artificial deja en la calle
el temblor silencioso
de tres barcas ancladas.
cuando ella cruza por mi lado siento
como un golpe de remos
y un murmullo de agua.
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Aunque me tapo los oídos con la almohada y gruño de rabia cuando suena el despertador… gracias a Dios que puedo oír…Hay muchos que son sordos.
Aunque cierro los ojos cuando, al despertar, el sol se mete en mi habitación… gracias a Dios que puedo ver… Hay muchos que son ciegos.
Aunque me pesa levantarme y pararme de la cama… gracias a Dios que tengo fuerzas para hacerlo… Hay muchos postrados que no pueden.
Aunque regaño porque no encuentro mis cosas porque los niños hicieron un desorden… gracias a Dios que tengo familia… Hay muchos solitarios.
Aunque la comida no estuvo buena y el desayuno fue peor… gracias a Dios que tengo alimentos… Hay muchos con hambre.
Aunque mi trabajo es monótono y rutinario… gracias a Dios que tengo ocupación… Hay muchos desempleados.
Aunque no estoy conforme con la vida, peleo conmigo mismo y tengo muchos motivos para quejarme… gracias a Dios por la vida.
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