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nata15 hace 10 años, 11 meses.
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lagosazules3saidPonerse las botas: Hubo un tiempo en el que el calzado era signo distintivo de la clase social a la que pertenecía el individuo. Es más: entre los romanos y los bizantinos existían normas muy estrictas al respecto y de hecho, esas diferencias se mantuvieron vigentes por mucho tiempo. De manera que, mientras las botas eran de uso privativo de los caballeros ricos y poderosos, el zapato bajo estaba reservado al pueblo llano. De ahí nació la expresión ponerse las botas, utilizada para poner de manifiesto el progreso de quien, por virtud de un golpe de fortuna, accedía al uso de las botas. Por supuesto, ese progreso sólo podía verificarse en un integrante de la clase baja ya que los nobles siempre habían usado botas. En la actualidad, el dicho conserva el mismo sentido, aunque en los últimos años ha adquirido -metafóricamente- un relativo valor intencional, quizá debido a las personas que medran en base a hechos no del todo claros o lícitos, por eso, en la actualidad, la frase se aplica por lo general, cuando la persona que ha alcanzado el progreso es sospechada de ilicitudes. ¡Que los cumplas feliz…!: Es la expresión proverbial que se dirige al que cumple años en ese día. El origen hay que buscarlo en una canción más antigua, Good morning to all, compuesta en 1893 por las hermanas Mildred y Patty Hill, maestras de la Kentucky Sunday School de Nueva York. La canción es hoy en día una de las más cantadas en todo el mundo. sigue |
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coyasaidNo me pellizque la uva: advertencia a una persona para que no se entusiasme con una persona con la que se tiene un nexo (hija, esposa, prima, amiga, etc). Ligado estrictamente a la tentación. |
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coyasaidHablar con la papa en la boca: referencia a las personas que hablan en un tono distinto al de las clases populares, se caracteriza por la poca modulación y un dejo displicente. |
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coyasaidDichos populares que tienen que ver con la comida Amermelado: tonto, persona lenta en el entendimiento y en la acción. |
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coyasaidCuando se dice que un cheque “huele a chirimoyo” significa que se duda de la existencia de fondos para cobrarlo, y la expresión “ojo al Charqui” tiene relación a cuando uno debe estar atento y poner cuidado frente a alguna situación de peligro o amenaza. “Pedirle peras al olmo” se usa para designar peticiones que son imposibles de cumplir o realizar. Hacer algo con mucho esfuerzo, sacrificio y hartas ganas es sinónimo de “ponerle pino”. Y el término “zamba y canuta” significa decir verdades, por muy fuerte que éstas sean. El “chape” era la trenza única y larga que usaban los indígenas en el pelo como signo de autoridad y respeto. Así, “chapecar” es sinónimo de trenzar una cabellera, y “hacerse los chapes” es peinarse con trenzas. “Estar enfermo del chape” encuentra su origen en la asociación con los problemas en la zona de la cabeza, la mollera y el cerebro. El dicho “emborrachar la perdiz” proviene de la rutina de los cazadores de perdices, quienes para poder capturarlas corrían en círculos alrededor de ellas con el fin de marearlas. |
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coyasaidMe dejaste como “chaleco de mono” |
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coyasaidPero, desde siempre, los chilenos hemos tenido nuestro propio idioma -poco entendible para los extranjeros- el que vamos modificando de generación en generación. Algunas palabras y frases se incorporaron para siempre a nuestro léxico. Otras quedaron en el olvido. Aquí está la dura… No somos callados, somos piolas |
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lagosazules3saidFELICIDADES A TODAS LAS MADRES , SIN ELLAS EN EL MUNDO, NO ESTARIAMOS LOS HOMBRES, GRACIAS POR ESTAR AHI |
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lagosazules3saidPoner pies en Polvorosa: A pesar de que no puede afirmarse con certeza, todo lleva a pensar que el origen de esta expresión alude a un hecho bélico histórico protagonizado por el rey de Asturias y León, don Alfonso III. Al parecer, este monarca estaba bastante preocupado por las incursiones de los moros en su territorio y un buen día resolvió poner punto final a las tropelías de los sarracenos, para lo cual, salió a cortarles el paso a orillas del río Orbigo, en una región conocida como los Campos Palestinos de Polvorosa. Luego de una compleja, cruenta y exitosa contraofensiva del monarca astur, el ejército islámico debió dispersarse en fuga desordenada, de donde la conocida expresión poner pies en Polvorosa comenzó a aplicarse con valor de huida brusca y precipitada. Otras versiones, un poco menos documentadas, remiten el origen de este dicho -en sentido figurado- a la polvareda que levanta alguien cuando huye; también aluden a que en el lenguaje de los delincuentes (germanía) se llama polvorosa a la calle. En la actualidad, aunque un poco menos difundida, esta expresión es utilizada en el mismo sentido. sigue |
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lagosazules3saidPoner sobre los cuernos de la luna: En la Antigüedad, la locución poner sobre la luna significaba alabar, ensalzar a una persona en grado superlativo. Ya en tiempos del poeta latino Virgilio se usaba esta expresión como imagen laudatoria y los autores clásicos españoles la incorporaron con el valor que actualmente conserva. Con el tiempo, la expresión fue embellecida con el poético agregado de “los cuernos”, que algunos autores creían inspirada en el texto de cierta lápida que se conserva en la universidad de Salamanca y en la que, bajo el símbolo de la media luna invertida, se recuerda la memoria del antipapa Benedicto XIII, don Pedro de Luna, insigne protector de esa universidad. Sea como fuere, el dicho popular poner sobre los cuernos de la luna conservó por mucho tiempo su primitivo significado de ensalzar, alabar desmedidamente a alguien. |
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lagosazules3saidPoner los puntos sobre las íes: Durante el transcurso del siglo XVI, fueron introducidos los caracteres góticos en la escritura común. Entonces, los copistas -importantísima profesión en esa época- adoptaron la práctica de poner un pequeño tilde sobre la i minúscula, para evitar que la presencia de dos de estas letras seguidas fuese confundida con una “u” (como si hoy tuviéramos que escribir a mano y en letra cursiva el término compuesto antiinflacionario). Por supuesto, esta innovación no fue bien recibida por todos los escribas y por algunas de las personas letradas, de manera que comenzaron a discrepar con la medida; tanto fue así, que para muchos, la acción de poner los puntos sobre las íes no pasaba de ser una prolijidad ociosa, propia de personas excesivamente meticulosas y maniáticas del esmero. Con el correr del tiempo, este concepto fue desplazado por el que tiene la frase en la actualidad, es decir, ejecutar todo muy detalladamente, sobre todo lo que normalmente se hacía de manera imprecisa, aunque entre nosotros suele aplicarse a la persona que siente la necesidad de aclarar determinada situación porque prefiere las cosas transparentes. sigue |
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coyasaidsigue creyendo, que la mazamorra es caldo!! |
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coyasaidMadre, madre, tú me besas, Si la abeja se entra al lirio, Yo te miro, yo te miro El estanque copia todo Los ojitos que me diste |
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MIRYsaidCoyita,me dices en mi ùltimo mensaje, |
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lagosazules3saidPoner las manos en el fuego: Para explicar la procedencia de este dicho, hay que remontarse a la época en que se practicaba el llamado “juicio de Dios” u “Ordalía” que era una institución jurídica por medio de la cual se dictaminaba la inocencia de una persona o cosa (podía ser un libro u otra obra de arte) acusada de haber cometido algún delito, pecado o falta y de cuyo resultado se podía deducir qué juicio merecía ella de Dios. Muchas veces, el juicio de Dios se practicaba para aclarar una desavenencia entre dos personas. Originariamente, era una costumbre pagana practicada por numerosos pueblos antiguos -en particular, por tribus germánicas-, pero con la llegada del cristianismo, la costumbre fue asimilada por la Iglesia. Estos juicios de Dios tenían muchas formas de ejecución, pero las que más se practicaban eran las que consistían en el combate y el fuego, forma ésta que consistía en tomar hierros candentes o poner en la mano (u otra parte del cuerpo) una hoguera o lumbre: si la persona salía indemne o con poco daño de la prueba, era considerada inocente. La frase, con el tiempo, comenzó a aplicarse, en sentido figurado, para manifestar respaldo total por alguien o algo, dando a entender que uno estaría dispuesto incluso a poner las manos en el fuego, para dar testimonio de la conducta de una persona. |
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