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Este foro contiene 5,595 respuestas, tiene 131 mensajes y lo actualizó Avatar de nata15 nata15 hace 10 años, 11 meses.

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Avatar de coya

coya

said

“La felicidad es como una mariposa, que cuando se la persigue,

siempre está fuera de muestro alcance; pero si te sientas

silenciosamente, puede posarse en tí”…

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coya

said

“Nunca una noche ha vencido el amanecer, y

nunca un problema ha vencido a la esperanza.”

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coya

said

Tal vez para el mundo solo seas “alguien”…
pero para “Alguien, tal vez seas todo su mundo”

Avatar de lagosazules3

lagosazules3

said

REFRANES POPULARES – LETRA A
A amante que no es osado, dale de lado.
A amo ruin, mozo malsín.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
A año tuerto, labrar un huerto.
A árbol caído, todo son piedras.
A ayer, lo conocí; pero a mañana nunca lo vi.
A barba moza, vergüenza poca.
A barbas honradas, honras colmadas.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
A bestia loca, recuerdo modorro.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
A bien se llega quien bien se aconseja. Porque se supone que un buen consejo siempre es positivo. (Este refrán no siempre resulta verdadero).
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
A bloque, la casa en roque.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
A bocado harón, vino por espolón.
A bodas y a niño bautizado, no vayas sin ser llamado.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
A buen amo, mejor criado.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
A buen año y malo, molinero y hortelano.
A buen capellán, mejor sacristán.
A buen comedor, quitárselo de delante.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
A buen gato, buen rato.
A buen hambre no hay pan duro.
A buen hambre, no hay pan duro.
A buen señor, buena demanda.
A buen sueño no hay cama dura.
A buena barbechera, mejor sementera.
A buena confesión, mala penitencia.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
A buena fiesta, mala nueva.
A buena hora pidió el rey gachas.
A buena suela, mala pieza.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
A buenas horas mangas verdes.
A buenos ocios malos negocios.
A buey viejo no le cates abrigo.
A buey viejo no le cates majada, que él se la cata.
A buey viejo no se le saca paso.
A buey viejo pasto tierno.
A buey viejo, cencerro nuevo.
A burra nueva, cincha amarilla.
A burra vieja, albarda nueva.
A burra vieja, arrancadas nuevas.
A burro desconocido, no le toques la oreja.
A burro negro no le busques pelo blanco.
A burro viejo, poco verde.
A caballero nuevo, caballo viejo.
A caballo ajeno, espuelas propias.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
A caballo comedor, cabestro corto.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
A caballo corredor, cabestro corto.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
A caballo de presente, no se le repara el diente.
A caballo grande, grandes espuelas.
A caballo nuevo jinete viejo.
A caballo que se empaca, darle estaca.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
A caballo regalado no se le mira el diente.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
A cada cabeza su seso.
A cada cajón, su aldabón.
A cada cañada le llega su añada.
A cada cerdo le llega su San Martín.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
A cada ermita le llega su fiestecita.
A cada guaraguao le llega su pitirre.
A cada pajarillo le gusta su nidillo.
A cada pajarillo parécele bien su nido.
A cada paje, su ropaje.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
A cada paso, un gazapo.
A cada pez le llega su vez.
A cada puerco le llega su San Martín.
A cada puerta, su dueña.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
A cada santo le llega su día de fiesta.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
A cama chica, echarse en medio.
A can que lame ceniza, no le debes confiar la harina.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
A capa vieja no le dan oreja.
A carne de lobo diente de perro.
A carne de lobo, hambre de can.
A carne dura, diente de perro.
A carne mala, buena salsa.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
A casa de tu hermano no irás cada verano.
A casa de tu tía, más no cada día.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
A casa vieja, portada nueva.
A catarro gallego, tajada de vino.
A cautela, cautela y media.
A cazuela chica, cucharadica.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
A cena de vino, desayuno de agua.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
A como come el mulo, caga el culo.
A consejo ido, consejo venido.
A consejo ruin, campana de madera.
A cordero extraño no agasajes en tu rebaño.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
A cualquiera se le muere un tío.
A cuenta de los gitanos, roban muchos castellanos.
A cuenta del tío rico trabajaba Perico
A dineros pagados, brazos quebrados.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
A Dios rogando y con el mazo dando.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
A Dios, lo mejor.
A Dios, llamaron tú.
A Dios, nada se le oculta.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
A donde las dan, allí las toman.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
A donde te duele, ahí te daré.
A dónde vas a ir que más valgas.
A donde vas bien A donde más se tiene.
A dos días buenos, cientos de duelos.
A embestida de hombre fiero, pies, para que os quiero!
A enemigo que huye, puente de plata.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
A escote nada es caro.
A ese precio, no habría ya vara en la tienda.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
A falta de caballos, troten los asnos.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
A falta de hombres buenos, a mi padre hicieron alcalde.
A falta de manos, buenos son pies.
A falta de olla, pan y cebolla.
A falta de pan, buenas son tortas.
A falta de trigo, venga centeno.
A falta de vaca, buenos son pollos con tocino.
A falta vieja, vergüenza nueva.
A feria vayas que más valgas.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
A fin de año, remienda tu paño.
A flores nuevas, afeite perdido.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
A fuego y a boda va la aldea toda.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
A fullerías, cordobesías.
A fullero viejo, flores nuevas.
A galgo mojado, liebre enjuta.
A galgo viejo echadle liebre y no conejo.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
A gata vieja, rata nueva.
A gato escaldado una vez nomás lo atrapan.
A golpe dado no hay quite.
A golpe de mar , pecho sereno.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
A gran arroyo, pasar postrero.
A gran calva, gran pedrada.
A gran pecado, gran misericordia.
A gran solicitud, gran ingratitud.
A gran subida, gran caída.
A grandes cautelas, otras mayores.
A grandes males, grandes remedios.
A gusto de los cocineros, comen los frailes.
A heredad vieja, heredero nuevo.
A hija casada, los yernos a la puerta.
A hijo malo, pan y palo.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
A hombre desgarbado, dale de lado.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
A hora mala no ladran canes.
A hortelano tonto, patatas gordas
A invierno lluvioso, verano abundoso.
A ‘iros de mi casa’ y ‘¿qué queréis con mi mujer?’, no hay que responder.
A la aguja buen hilo, y a la mujer buen marido.
A la ballena todo le cabe y nada la llena.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
A la boda del herrero, cada cual con su hierro.
A la borrica arrodillada, doblarle la carga.
A la bota, darle el beso después del queso.
A la buena casada, sólo su marido le agrada.
A la buena mujer, poco freno le basta.
A la cabeza, el comer la endereza.
A la cama no te irás sin saber una cosa más.
A la cara más fea, la alegría la hermosea.
A la col, tocino, y al tocino, vino.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
A la corta o a la larga el galgo a su liebre mata.
A la cuarta, ni los bueyes.
A la culpa, sigue la disculpa.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
A la dama hermosa, por el pico le entra la rosa.
A la fuerza ahorcan.
A la fuerza, ni los bueyes.
A la galga y a la mujer, no le des la carne a ver.
A la gallina apriétale el puño y apretarte bien el culo.
A la gallina y a la mujer le sobran nidos donde poner.
A la guerra, con la guerra.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
A la hija mala, dineros y a casarla.
A la hija muda, su madre la entiende.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
A la justicia y a la inquisición chitón.
A la larga el galgo a la liebre mata.
A la larga todo se sabe.
A la larga, lo más dulce amarga.
A la leche nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡Déjate caer, valiente!.
A la lengua y a la serpiente hay que temerles.
A la lumbre y al fraile no hurgarle.
A la luz de la tea, no hay mujer fea.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
A la Mancha, manchego, que hay mucho vino, mucho pan, mucho aceite y mucho tocino.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
A la mona que te trae el plato no le mires el rabo.
A la moza ser buena, y al mozo el oficio, no les puede dar mayor Beneficio.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
A la moza y al fraile, que no les de el aire.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
A la muerte no hay que temerle ni buscarla, únicamente esperarla.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
A la mujer barbuda o muy velluda, el diablo la sacuda.
A la mujer barbuda, de lejos se la saluda.
A la mujer bella y honesta, casarse poco le cuesta.
A la mujer brava, la soga larga.
A la mujer casada, nunca le falta novio.
A la mujer casta, Dios le basta.
A la mujer del carnicero le medra la carne en la mano.
A la mujer dile tu amor una vez, que el diablo se lo dirá diez.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
A la mujer hay que tenerla bien comida, bien amada y bien vestida.
A la mujer honrada su propia estima le basta.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
A la mujer pedigüeña ponla donde habita la cigüeña.
A la mujer pedigüeña, la persigue la cigüeña.
A la mujer ventanera, tuércele el cuello si la quieres buena.
A la mujer y a la cabra, soga larga. Pero sin perderla de vista.
A la mujer y a la guitarra hay que templarla para usarla.
A la mujer y a la lechuga, por la cintura.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
A la mujer y al mulo, en el culo.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
A la necesidad no hay ley.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
A la prima, se le arrima.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
A la que a su marido encornuda, Señor y tú la ayuda.
A la que bien baila, con poco son le basta.
A la que fue flor, algo le queda de olor.
A la que tenga más de treinta, no la pretendas.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
A la ramera y a la lechuga, una temporada les dura.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
A la res vieja, alíviale la reja.
A la ruín oveja la lana le pesa, y al ruín pastor el cayado y el zurrón.
A la sierra tocino y al serrador vino.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
A la sombra de los buenos viven los malos sin freno.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
A la tercera va la vencida.
A la tierra que fueres haz lo que vieres.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
A la vejez aladares de pez.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
A la vejez, cuernos de pez.
A la vejez, viruelas.
A la viuda y al abad, el diablo les amasa el pan.
A la vulpeja dormida, no le cae nada en la boca.
A la zorra, candilazo.
A largos días, largos trabajos.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
A las cosas menudas, el alguacil acuda y a las cosas grandes, el señor alcalde.
A las diez deja la calle para quien es
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
A las diez, deja la calle para quien es.
A las diez, en la cama estés; mejor antes que después.
A las obras me remito.
A las putas y a los barberos, a la vejez los espero.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
A lo bueno, pronto me hago yo; a lo malo, no.
A lo hecho, pecho.
A lo más oscuro, amanece Dios.
A lo que el Rey manda y Dios ofrece, hay que hacerse.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
A lo que no puedas, no te atrevas.
A lo que no puede ser, paciencia.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
A los burros palos, y a la mujer regalos.
A los cincuenta, el mal del mes ya no lo ves.
A los enemigos bárreles el camino.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
A los galgos del rey no se les escapa liebre alguna.
A los hombres, querellos; pero que no lo sepan ellos.
A los quince el que quise, a los veinte el que quiso mi gente y a los treinta el que se presenta.
A los tontos y a los porfiados, la mejor bofetada es dejarlos.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
A los tuyos, con razón o sin ella.
A luz de la candela, toda música parece bella.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
A mal abad, peor sacristán.
A mal amo, mal criado.
A mal comer o bien comer, tres veces beber.
A mal Cristo, mucha sangre.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
A mal dar, tabaquear.
A mal hablador, discreto oidor.
A mal mortal no hay hierba que val.
A mal rey, mala grey.
A mal sarmiento, buena podadera.
A mal tiempo, buena cara.
A mala cabeza, buenas son piernas.
A mala cama, colchón de vino.
A mala cuenta, no hay providencia buena.
A mala leña un buen brazado.
A mala lluvia, buen paraguas.
A mala suerte, envidia fuerte.
A mala venta, mala cuenta.
A malas piernas, buenas muletas.
A malos ratos, buenos tragos.
A manchas de corazón no basta ningún jabón.
A manos de traidores perecen los buenos servidores.
A manos frías, corazón ardiente.
A mantel puesto, tendrás amigos ciento; no de tu trato sino de tu plato.
A marido ausente, amigo presente.
A más amor, más pudor.
A más años más pecados.
A más beber, menos comer.
A más doctores, más dolores.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
A más oro, menos reposo.
A más vivir, más sufrir.
A médico, confesor y letrado, hablarle claro.
A medida del santo son las cortinas.
A mengua de carne, buenos son pollos con tocino.
A mi amigo quiero, por lo que de él espero.
A mi casa lleve un amigo, el se quedó de amo y yo despedido.
A mi los tiburones me enseñan los dientes.
A mí me llaman el tonto, el tonto de mi lugar, todos comen trabajando, yo como sin trabajar.
A mi mujer bermeja, por el pico le entra, que no por la oreja.
A mi padre llaman hogaza y yo me muero de hambre.
A mi prójimo quiero, pero a mí el primero.
A mí todos me hallan, pero yo no hallo a nadie.
A misa temprano nunca va el amo.
A mocedad ociosa, vejez trabajosa.
A mucho hablar, mucho errar.
A mucho hablar, poco acertar.
A muerto marido, amigo venido.
A muertos y a idos, pocos amigos.
A mujer casada y casta, con el marido le basta.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
A mula vieja, alíviale la reja.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
A nadie hace daño el vino, si se bebe con tino.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
A nadie le amarga un dulce.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
A ningún cojo se le olvidan las muletas.
A ninguno le huele su mierda sino la ajena.
A no poder, en balde es querer.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
A otra puerta, que ésta no se abre.
A otro perro con ese hueso.
A otro perro más “hambriao”, con ese hueso “pelao”.
A otro viento, otro tiento.
A padre generoso, hijo desperdiciado.
A padre guardador, hijo gastador.
A pájaro muerto, jaula abierta.
A palabras necias oídos sordos.
A palabras vanas, ruido de campanas.
A pan ajeno, navaja propia.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
A pan duro, diente agudo.
A pan y cebolleta no es menester trompeta.
A perdiz por barba y caiga quien caiga.
A perro flaco todo se le vuelven pulgas.
A perro que no conozcas, nunca le espantes las moscas.
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
A perro viejo, no hay tus tus.
A persona lisonjera no le des oreja.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
A piloto diestro, no hay mar siniestro.
A pobreza, no hay vergüenza.
A poca oferta, buena demanda.
A poco caudal, poca ganancia.
A poco pan, coger primero.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
A primeros de noviembre, tu fuego enciende.
A pueblo muerto, alcalde tuerto.
A qué buscar pan de trastrigo, siendo tan bueno el de trigo.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
A quien ajos come y vino bebe, la víbora no le muerde.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
A quien bien cree, Dios le provee.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
A quien buenos cojones tiene, lo mismo le da por lo que va como por lo que viene.
A quien come muchos manjares, no le faltarán enfermedades.
A quien con Dios está, no le abandonará.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
A quien da y perdona, nácele una corona.
A quien dan no escoge, y eran cuchilladas.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
A quien Dios no le da hijos el diablo le da sobrinos.
A quien Dios quiere bien, el viento le junta la leña.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
A quien Dios quiere para rico hasta la mujer le pare hijos de otro.
A quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
A quien el vino no plaz, Dios le quite el pan.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
A quien espera, su bien le llega.
A quien está en su tienda, no le achacan que se halló en la contienda.
A quien feo ama, bonito le parece.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
A quien habló, Dios le oyó.
A quien has acallado no le hagas llorar.
A quien has de acallar, has de halagar.
A quien has de dar la cena, no le quites la merienda.
A quien hubieras vencido no lo tengas por amigo.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
A quien le duele una muela, que la eche fuera.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
A quien le pique, que se rasque.
A quien lo quiere celeste, que le cueste.
A quien madruga, Dios le ayuda.
A quien mal canta, bien le suena.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
A quien mucho miente, le huye la gente.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
A quien mucho tiene, más le viene.
A quien nada quiere, todo le sobra.
A quien no la teme, nada le espanta.
A quien no le sobra pan, no críe can.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
A quien soledad quiere, todo le estorba.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
A quien tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
A rey muerto, rey puesto.
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
A río crecido, sentarse en la orilla.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
A rocín viejo, cabezada nueva.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
A saya blanca, ribete negro.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
A sordos y ciegos hacen testigos el dinero.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
A su tiempo se cogen las uvas.
A tal puta, tal rufián.
A tal señor, tal honor.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
A todo cerdo le llega su San Martín.
A traidor, traidor y medio.
A tres azadonadas, sacar agua.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
A tu casa venga quien te eche de ella.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
A tu marido muéstrale el culo, pero no del todo.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
A últimos de noviembre, coge tu aceituna siempre.
A un asno, bastale una albarda.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
A un burro le hacían obispo, y roznaba.
A un fresco, un cuesco.
A un hombre rico, no repares si es feo o bonito.
A un perdido, ¿quién lo pierde?.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Sólo una vez.
A una bola no se le puede sacar punta.
A unos da Dios ovejas y a otros orejas.
A unos Dioses das ovejas y a otros orejas.
A veces caza quien no amenaza.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
A veces es peor el remedio que la enfermedad.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
A veces sale más caro el collar que el perro.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
A viña vieja, amo nuevo.

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KARMELA52

said

Decimos “va hecho un adefesio” de una persona de aspecto ridículo , que normalmente lleva una prenda de vestir inadecuada o algún adorno extravagante.

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lagosazules3

said

A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
A río crecido, sentarse en la orilla.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
A rocín viejo, cabezada nueva.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
A saya blanca, ribete negro.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
A sordos y ciegos hacen testigos el dinero.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
A su tiempo se cogen las uvas.
A tal puta, tal rufián.
A tal señor, tal honor.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
A todo cerdo le llega su San Martín.
A traidor, traidor y medio.
A tres azadonadas, sacar agua.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
A tu casa venga quien te eche de ella.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.

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coya

said

“La paloma y la hormiga”, sirve para valorar la reciprocidad y la gratitud:

Obligada por la sed, una hormiga bajó a un arroyo; arrastrada por la corriente, se encontró a punto de morir ahogada.

Una paloma que se encontraba en una rama cercana observó la emergencia; desprendiendo del árbol una ramita, la arrojó a la corriente, montó encima a la hormiga y la salvó.

Al poco tiempo, un cazador de pájaros se alistó para cazar a la paloma. La hormiga, que se encontraba cerca, al ver la emergencia lo picó en el talón haciéndole soltar su arma. El instante fue aprovechado por la paloma para levantar el vuelo.

“Debemos respetar la gratitud y devolver, en la medida de nuestras posibilidades, los favores recibidos”.

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lagosazules3

said

A quien lo quiere celeste, que le cueste.
A quien madruga, Dios le ayuda.
A quien mal canta, bien le suena.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
A quien mucho miente, le huye la gente.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
A quien mucho tiene, más le viene.
A quien nada quiere, todo le sobra.
A quien no la teme, nada le espanta.
A quien no le sobra pan, no críe can.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
A quien soledad quiere, todo le estorba.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
A quien tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
A rey muerto, rey puesto.

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KARMELA52

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Es la contraseña: al grito de ALTO ¡QUIEN VIVE? El centinela pide a la persona ajena al recinto que la diga para poder introducirse. La contraseña es sólo conocida por el personal que tiene permitido el acceso.

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coya

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Un hombre había pintado un lindo cuadro.

El día de la presentación al público, asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas, y mucha gente, pues se trataba de un famoso pintor, reconocido artista.

Llegado el momento, se tiró el paño que revelaba el cuadro. Hubo un caluroso aplauso.

Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa.

Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si adentro de la casa alguien le respondía.

Hubo discursos y elogios. Todos admiraban aquella preciosa obra de arte.

Un observador muy curioso, encontró una falla en el cuadro. La puerta no tenía cerradura.

Y fue a preguntar al artista: “Su puerta no tiene cerradura, ¿Cómo se hace para abrirla? ”

“Así es,” respondió el pintor. “Porque esa es la puerta del corazón del hombre, sólo se abre por el lado de adentro”

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KARMELA52

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Antigua creencia popular. Con el numero siete más que aludir a un número determinado, se quiere significar que el gato tiene muchas vidas.

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lagosazules3

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Pronóstico por el viento, nubes, sol, luna.

Aire solano, agua en la mano.
Viniendo en invierno el aire de cornicabra, se hielan los niños que tienen barba.
Si estando lloviendo, cambia el aire a solano o a cierzo, aclara.
“Agua de madrugá, no quita obrá” (Quiere decir que ese día no lloverá o en tan escasa cantidad que no impedirá la faena del campo).
Cielo aborregao, a los tres días mojao.
“Palma” del Guadiana, si no llueve hoy, llueve mañana.
“Sol empozao” al atardecer, lluvias al día siguiente.
“Rebolá” para llover, al salir y no al poner (el sol).
“Palma”, si arranca del Norte, llueve antes pero menos; si arranca del Sur, tarda más en llover, pero es más abundante.
Si lleva cerco la luna y estrellas dentro, agua al momento.
Lloviendo el 2º, 3º y 4º días de la Luna nueva, llueve todos los cuartos de la Luna.
A los cuatro días de entrar la Luna nueva, o 2º cuarto, si hay “rebolá” al salir el Sol, llueve en ese mes.
En los cuartos de la Luna, si “viene volcá” – con inclinación -, es que ” la vierte”, esto es que vierte el agua, que lloverá.

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lagosazules3

said

A quien Dios no le da hijos el diablo le da sobrinos.
A quien Dios quiere bien, el viento le junta la leña.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
A quien Dios quiere para rico hasta la mujer le pare hijos de otro.
A quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
A quien el vino no plaz, Dios le quite el pan.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
A quien espera, su bien le llega.
A quien está en su tienda, no le achacan que se halló en la contienda.
A quien feo ama, bonito le parece.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
A quien habló, Dios le oyó.
A quien has acallado no le hagas llorar.
A quien has de acallar, has de halagar.
A quien has de dar la cena, no le quites la merienda.
A quien hubieras vencido no lo tengas por amigo.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
A quien le duele una muela, que la eche fuera.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
A quien le pique, que se rasque.

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coya

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Bala que zumba no mata.
Barájamela mas despacio.
Barriga llena, corazón contento.
Bien muere quien bien vive.
Brilla por su ausencia.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
Cada loco con su tema.
Cada oveja con su pareja.
Cada perro con su hueso.
Cada quien es dueño de su miedo.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Cada uno se rasca donde le pica.
Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.
Carne que se lleva el gato no vuelve al plato.
Casado, pero no capado.

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samaya0878

said

QUE CON SU PAN SE LO COMA Y SU DEDO SE LO ARRENPUJE.
Significa que si, hiciste algo mal, tienes que asumir tu responsabilidad y saber hacerle frente y salir adelante.

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