Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa.
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La ciencia sin religión está coja. La religión sin ciencia está ciega.
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La ciencia sin religión está coja. La religión sin ciencia está ciega.
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Muchas de las comunidades, grupos e instituciones eclesiales,siguiendo la estela del Concilio Vaticano II, comprendieron que el esfuerzo por la justicia como exigiencia de la fe y de la fraternidad evangélica es algo fundamental en la misión de la Iglesia.
Este compromiso cristiano en favor de la justicia nos pone en compañía del Señor Jesús y de sus “hermanos más pequeños” (Mateo 25, 40).
Peregrinos hacia el Reino, nos sentimos alentados por la fe en Jesús, renovados por su esperanza, transformados por su amor solidario.
Servidores inútiles de la misión de Cristo, nos sentimos enriquecidos al dejarnos afectar una y otra vez por “los gozos y esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, especialmente de los pobres y afligidos” (Vaticano II “Gaudium et Spes” 1).
“La mirada del otro” es guía para un cristiano; es decir, ponernos en el punto de vista “del otro”, de las víctimas de la injusticia. Esa mirada nos descubre que solamente seremos realmente libres cuando asumamos la condición de buenos samaritanos.
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- Dios puede crear,
pero tú has de dar valor a lo que Él ha creado.
- Dios puede dar la vida.
pero tú has de transmitirla y respetarla.
- Dios puede dar fe,
pero tú has de ser un signo de Dios para tod@s.
- Dios puede dar el amor,
pero tú has de aprender a querer al prójimo.
- Dios puede dar la esperanza,
pero tú has de devolver la confianza a otros.
- Dios puede dar la fuerza,
pero tú has de animar.
- Dios puede dar la paz,
pero tú has de hacer las paces siempre.
- Dios puede dar el gozo,
pero tú has de sonreir.
- Dios puede ser luz para el camino,
pero tú has de hacerla brillar.
- Dios puede hacer milagros,
pero tú has de buscar cinco panes y dos peces.
- Dios puede hacer lo imposible,
pero tú has de hacer todo lo posible.
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Ole con ole y ole, las chorradas que dicen las sabiondas como la que Vd. menciona.
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La del Abbé Pierre (1912-2007).
Entregó sus posesiones a los pobres. Se hizo capuchino. En 1942 en Grenoble trabajó por acoger y salvar a numerosos judíos escapados de la Gestapo. Participó en la Resistencia francesa contra los alemanes (1942-1944). Fue arrestado. Logró huir a Argel. De 1945 a 1951 es diputado del Parlamento francés. Creó el Albergue de Juventud Internacional para la reconciliación de la juventud de los países de Europa. Le puso el nombre de Emaús. Construyó casas para los pobres. Ya sin el sueldo de parlamentario tiene que mendigar en París. Con sus compañeros rebusca en los cubos de la basura y en los trasteros de las casas todo lo recuperable y reciclable para venderlo.
Viajó por todo el mundo extendiendo a decenas de países las acciones y compromisos de Emaús. Echó mano de todos los medios pacíficos para la lucha social y política. Su objetivo: trabajar con y para los pobres, luchando contra las causas de la miseria. Sus actividades: agricultura, alfabetización, reciclado, diálogo y defensa de los derechos humanos, alojamiento, formación, protección del medio ambiente.
Siempre con el ejemplo por delante.
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En cierta ocasión, en un encuentro de matrimonios, le preguntaron a una participante:
— ¿Te hace verdaderamente feliz tu esposo?.
Éste alzó ligeramente el cuello en señal de seguridad; sabía que su esposa diría que sí, pues ella jamás se había quejado durante su matrimonio.
Sin embargo, la esposa respondió con un rotundo ” NO. No me hace feliz”.
El esposo no sabía dónde meterse.
— No me “hace” feliz —continuó la esposa—. YO “soy” feliz. El que yo sea feliz o no, eso no depende de él, sino de mí. Yo soy la única persona de quien depende de mi felicidad, yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera de alguna persona, cosa o circunstancia, estaría yo en serios problemas. Todo lo que existe en esta vida cambia continuamente. Sin embargo, a través de toda mi vida he aprendido algo; el único que no cambia es DIOS. Por eso mi pensamiento, cada día, gira en torno a esto: decidir ser feliz. A lo demás lo llamo “experiencias”; olvido las pasajeras y vivo las que son eternas: amar, perdonar. ayudar, comprender, aceptar, consolar, recordar…
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Aprender a orar es aprender a gemir.
No oramos bien porque no nos atrevemos a gritarle a Dios.
Si nos fijamos bien, el Evangelio es un griterío. Porque no somos ya nosotros quienes gemimos, sino es el Espíritu el que lo hace en nosotros, intercede por nosotros con gemidos inarticulados (Romanos 8, 26).
Orar es dejar simplemente que nuestro gemido se acompase con el del Espíritu que gime en nosotros.
JOSÉ M. MARTÍN MORENO
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DICES: “Es imposible “.
DIOS DICE: “Todo es posible” (Lucas 18, 27).
DICES: “Estoy demasiado cansado”
DIOS DICE: “Yo te daré descanso” (Matías 11, 28-30).
DICES: “En realidad de verdad, nadie me quiere”
DIOS DICE: “Yo te amo” (Juan 13, 34)
DICES: “No puedo seguir adelante”
DIOS DICE: “Te basta mi gracia” (2 Carta, Corintios 12, 9, Salmo 91, 15).
DICES: ” No sé lo que va a pasar”
DIOS DICE: “Yo dirigiré tus pasos” (Prov 3, 5-6).
DICES: “No puedo hacer eso”
DIOS DICE: “Lo puedes todo con mi ayuda” (Filipenses 4, 3)
DICES: “Tengo miedo”
DIOS DICE: “No te he dado un espíritu de temor” (3 Tim 1, 7).
DICES: “Estoy siempre preocupado y frustrado”
DIOS DICE: “Deja todas tus preocupaciones a mi cuidado” (1ª Carta, Pedro 5, 7).
DICES:”No tengo suficiente fe”
DIOS DICE: “He dado una medida de fe a cada uno” (Romanos 12,3)
DICES:”No soy lo suficientemente listo”
DIOS DICE: “Yo te doy sabiduría” (1 Carta, Corintios 1, 30).
DICES: “Me sieto solo”
DIOS DICE: “Nunca te dejaré, no me olvidaré de ti jamás” (Hebreos 13, 5)
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Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, reflexiona. Confucio, 500 a.c.
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El famoso compositor Ennio Morricone es autor de la parte musical en muchas películas.
Recibió un Oscar por toda su carrera como autor de bandas musicales para el cine.
Entre las piezas que compuso, su favorita es la música para ” La Misión “, cinta muy alabada y conocida, sobre los misioneros jesuítas en el antiguo Paraguay. Con motivo de esa película ya fue candidato al Oscar, y en una entrevista en Radio Vaticana manifestó su desilusión al no haberlo recibido.
Dijo que, en su opinión, la música de “La Misión” era la más hermosa de las que había compuesto. Al preguntarle por la razón de ello, respondió que quizás por sus profundos sentimientos ante el sacrificio conjunto de jesuitas e indios. ” Esa comunión entre los jesuitas y los indios me impresionó profundamente “.
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La liturgia es una experiencia accesible a los sentidos. No sólo a la vista o al oído; también al gusto, al tacto y al olfato.
El incienso, por ejemplo, hace posible que la alabanza a Dios comprometa este sentido corporal tan importante para la vida cotidiana, de modo que podamos decir también de la liturgia lo que decimos de un perfume o de un buen guiso: ¡¡¡ Qué bien huele !!!
El incienso auténtico procede de las gotas color amarillo ámbar en que cristaliza la resina exudada por la corteza del árbol boswellia, que porcede de Oriente.
Este precioso destilado de la naturaleza siempre ha sido caro. Al principio, la Iglesia mostraba cierto reparo en usar el incienso para sus ceremonias. Quería evitar que se confundiesen con los cultos paganos promovidos por el mismo Imperio que perseguía a los cristianos.
Pero a partir del siglo IV queda superada esta aversión y se recobra una tradición que no provenía de la religión greco-romana, sino del culto bíblico.
La utilización del incienso era característica del culto a Dios en el templo de Jerusalén. Recordemos que los ángeles ofrecen a Dios el incienso “junto con las oraciones de todos los santos” (Apocalipsis 8, 3).
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Renovarse es lo mismo que convertirse. Santa Teresa de Jesús, siendo ya religiosa, experimentó una larga etapa de enfriamiento que resumió lúcidamente con estas palabras: “No gozaba de Dios ni encontraba el consuelo del mundo”. Se había alejado de la fuente de la vida e intentaba poner parches buscándose a sí misma. Hasta que decidió volver (convertirse) a Dios.
Había cometido el mismo error que cometemos todos: estar muy pendientes de nosotros mismos, esperarlo todo de nosotros mismos, cuando lo que necesitamos es volvernos a la Fuente de la vida, la que resucitó a Jesús y la que se puede resucitar y enriquecer nuestra vida. Esto lo hacemos principalmente por medio de las tres prácticas fundamentales de la Cuaresma: oración, ayuno y limosna.
Sabemos que nuestro Padre “ve en lo escondido” nuestra oración. Ayunamos como ayunan los atletas que se privan de tantas cosas, porque no podemos, a la vez, estar pendientes de la publicidad, del consumismo y toda clase de eslóganes y buscar el Reino de Dios. Dar limosna significa no vivir encerrado en uno mismo, sino tener, como Jesús, un corazón atento y compasivo ante el sufrimiento humano.
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No te creas compluto, que Serrat es muy buen tio, ya que lo conozco bastante, pero lleva muchas historias en el cuerpo, vaya que no se queda atrás de Sabina.
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