Como me parece muy ilustrativo el post de MANEL, voy a comentar los puntos que considero más llamativos.
Dice:
“Yo normalmente leo el Nuevo Testamento, y en él encuentro tantas cosas, que no me hace falta nada más.”
Le gusta regalarse la mente leyendo sólo las cosas agradables, únicamente aquello que le parece concordar con su fe.
“El antiguo Testamento, lo encuentro a veces muy farragoso, y como no le encuentro sentido a muchas de sus frases paso mucho de él.”
Seguramente lo encontrará farragoso por lo incoherente y contradictorio. Además, es claro que no le encuentra sentido porque no encaja con su fe cristiana, por eso prefiere eludirlo antes que enfrentarse abiertamente a la realidad.
Lo más sintomático, y que encaja con la filosofía del creyente, en general, es que asume como farragosa la palabra de Yahvé. O sea, para el creyente, Yahvé fue incapaz de escribir una palabra unívoca e inequívoca, apta para ser entendida nítidamente por todos los humanos; ¿Acaso no era omnipotente y omnisciente?.
Y el colmo del creyente es ¡ pasar olímipicamente de la palabra de su dios ! ¡Anatema, blasfemia!
¡ La fe se tambalea… está cogida por alfileres ¡
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Pero, ¡qué manera mas absurda de perder el tiempo!
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Cuando he puesto:
Y se termina así:
“”…porque cuando se trata de versículos, paso, pues leído uno leídos todos…”
he querido decir, que en los versículos que Ud. a palntificado en este foro, como todos ellos tienen la misma intencionalidad, paso de leerlos.
Yo normalmente leo el Nuevo Testamento, y en él encuentro tantas cosas, que no me hace falta nada más.
El antiguo Testamento, lo encuentro a veces muy farragoso, y como no le encuentro sentido a muchas de sus frases paso mucho de él.
La propia libertad del inidividuo, le permite enteramente en aceptar o rechazar aquello que le proponen, y dentro de esa libertad, tengo la opción de rechazar el sentido con el cual Ud. plasma los versículos de la Biblia.
Yo estaría dispuesto a escuchar la versión de alguien versado en la Biblia, pero debo tener confianza en dicha persona, pero en Ud. no la tengo, ni por supuesto juzgar a aquellos que la escribieron.
Cree Ud. acaso que la conversión de San Pablo, fue por que oyó a un fantasma o a Dios, y si es así, Él existe, y como Dios que es, creo en todo lo concerniente a Él, y con lo demás, hago como con los políticos cuando aparecen en el TV. cambio a otro, pero esos señores no les está permitido entrar en mi casa, y lo mismo me ocurre cuando Ud. trata de aclarar su punto de vista sobre unos u otros versículos.
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Manel, Yosi, permitidme que me entrometa un tanto en vuestro debate. Vuestros puntos de pinta son tan dispares y a la vez tan parecidos que nunca vais a llegar a un punto medio como no intentéis ver de forma abierta la opinión de cada uno de vosotros. No se trata de convencer, creo que los dos, a vuestra manera, ni mas buena ni mas mala, creeis en lo mismo, es decir en Dios. De otro modo este debate no tendría razón de ser. Cuando alguien se empeña en demostrar que algo no existe, es que está convencido de lo contrario, si no, ni siquiera se molestaría en rebatirlo. Y por el contrario, empeñarse en demostrar lo que realmente existe, tampoco tiene discusión posible, por que si algo es ¿qué necesidad hay de demostrarlo?
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LAS CONTRADICCIONES DEL CREYENTE
Se comienza diciendo:
“” La Biblia fue inspirada por el Espíritu Santo, y todo cuanto está escrito en ella es la verdad… “”
Y se termina así:
“”…porque cuando se trata de versículos, paso, pues leído uno leídos todos…”
He ahí el fiel reflejo de la actitud del creyente: Cree con fe ciega, porque así se lo han imbuído en el cerebro, que el Libro es obra de Yahvé; sin embargo, pasa de leerlo con un mínimo de interés.
Por eso desconoce el mensaje equívoco que contienen sus versículos. Aunque, es posible que, precisamente, el motivo de no querer analizar en profundidad el texto bíblico sea el temor a que todo el tinglado virtual que sostiene
su fe se desmorone.
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Palos con gusto nunca duelen, y para mí, mi fe me hace llegar a lo más alto.
Hay quien vive obsesionado buscando y rebuscando tratanado de encontar algo que esté en consonancia con sus ideas y pensamientos, y no ceja hasta buscar algo tan escabroso que carece hasta carece de sentido viniendo de quien viene.
Sé de que un famoso escritor francés, no re cuerdo si fue Voltair o Montesquié, sino uno de estos uno de su época, que dijo que le dejasen leer a fondo la Biblia, y que al cabo de un determinado tiempo, lo echaría por tierra todo por tierra.
No logró nada, al contrario, antes de su muerte pidió un confesor y sus seguidores no lo consintieron.
La Biblia fue inspirada por el Espíritu Santo, y todo cuanto esta escrito en ella es la verdad, y que había que haber vivido en aquellas épocas para saber si lo escrito está acorde con dicha época.
Mi ceguera me hace feliz, y yo preguntaría si la verdad, esa que algunos creen haber en esa verdad la verdadera libertad.
Yo creo que el tema debe terminar, y cada loco con su tema, porque convencer al creyente, no le va a convencer, y si alguien ha creído encontrar la verdad, que habra un foro y allí se dedique a explayar lo que piensa, pero castigarnos una y otra vez con lo mismo, es pasarse de rosca.
Si contesto esto, es porque he leído la última intervención, porque cuando se trata de versículos, paso, pues leído uno leídos todos.
Continúa
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Continuación
Yo puedo estar equivocado, pero a la felidad que me ha llevado mi fe, es tan grande, que nada en la vida me podrá complacer tanto como Él.
Que los que amamos a Dios estamos locos, pues vale, pero las conclusiones de alguien plasmadas en este foro, no me llevan a ningún lugar, únicamente a la desesperanza, y la esperanza es algo que no estoy dispuesto a perder.
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No con yosi_kemolo, sino con Manel7
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¡ LA VERDAD O HARÁ LIBRES !
Todas las personas están capacitadas para juzgar, eso es algo que nos diferencia de otros animales.
Nada hay que nos impida juzgar un libro escrito por hombres y para hombres. Y, si ese libro está plagado de errores, incoherencias, contradicciones, actos inmorales y hechos criminales, es justo y necesario que sea criticado y juzgado a fin de que reluzca la verdad.
Decía aquel… “La verdad os hará libres”, a lo que habría que añadir: ¡Y la mentira creyentes!
Porque sólo quienes presumen de estar es posesión de la fe ciega son incapaces de ver la verdad. Su ceguera de creyentes les incapacita para contemplar la hermosa realidad de la verdad.
Y esa verdad, palpable en la Biblia, brilla tanto que hasta produce un dolor intenso en la retina.Y ese dolor termina inundando a la razón; y al razonar la claridad llega a las ideas. Y ahora sí, ahora se toma conciencia de que nada de lo que intentaron inculcarte es verdad. Porque la realidad está muy por encima del libro.
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Estoy plenamente de acuerdo contigo. Nosotros somos humanos, y estamos cortapisados en todo aquello que es la voluntad de Dios
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Me he hecho yo primeramente esa pregunta, y mi inmediata respuesta ha sido, ¡NO!, y entonces me he preguntado si alguien está o no capacitado, y he respodido de igual modo.
Creo que algunas personas, ahora que acabamos de pasar la festividad de los FIELES difuntos, a que cuando se encuentre ante Él, le pregunte si la Palabra escrita, es una novela inventada de varios autores, o si es verdad lo que hay escrito sobre ella.
A los que tenemos fe, nada ni nadie nos puede embaucar, con sus críticas sobre ellas, las cuales desde hace tiempo no he leído ninguna, porque leída una, leídas todas, y antes de leer dichas conjeturas, prefiero leer un libro, aunque sea del tipo de esos que te dejan durmiendo porque están echos precisamente para ello.
Cada uno es libre de pensar lo que uno quiera, pero de ahí a tratar de convencer de sus teorías, va un trecho.
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Hoy, la “Conmemoración de los Fieles Difuntos”, tiene prioridad sobre la liturgia que correspondería al domingo 31º del Tiempo Ordinario, lo que nos da una idea de la importancia que la Iglesia Universal concede a esta celebración.
Los diversos textos posibles para la Eucaristía, que pueden elegirse a gusto del celebrante, nos recuerdan la esperanza en la resurrección y que en la casa del Padre hay muchas moradas. Jesús quiso que donde Él esté, estén también los suyos (Juan 14, 1 al 6).
La vida de los justos continúa en manos de Dios: “A los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con Él” (Primera Carta a los Tesalonicenses 4, 12-17), pues la fe nos dice que “el último enemigo aniquilado será la muerte” (Primera Carta a los Corintios 15, 20-26).
En Jesucristo brilla la esperanza de nuestra feliz resurrección —dice el prefacio de difuntos—, y así, aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad, porque la vida de los creyentes no termina, se transforma.
Recordemos a nuestros difuntos con fe, serena esperanza y alegría. Ellos también interceden por nosotros.
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GÉN 7,23. Así fue exterminado todo ser viviente que había sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, hasta los reptiles y hasta las aves del cielo.
Igualmente habría ocurrido en otras muchas civilizaciones prehistóricas, que mantuvieron intactos sus desarrollos. Por ejemplo, un suceso natural contrastado por los científicos comenzó hace unos doce mil años, se trató de un deshielo generalizado en el período interglacial, lo que provocó que el nivel del mar subiera hasta cuarenta metros, anegando grandes extensiones de tierra y numerosas poblaciones que se encontraban asentadas en las riberas de los mares. Se notó, especialmente, en el entorno del Mar Negro y del Caspio, próximos a Mesopotamia.
Quizás, el autor tenía noticias de algún suceso similar ocurrido en la lejanía de los tiempos, y no perdió oportunidad para darle un componente divino.
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GÉN 6,17: Pues he aquí que voy a traer un diluvio de aguas sobre la tierra.
Y el diluvio bíblico no fue universal, sencillamente, porque no hay vestigios en los restos arqueológicos de aquella época y porque es físicamente imposible. Diluvios, inundaciones, riadas, tsunamis han habido siempre, y en todos lugares, desde la formación del planeta. El relato bíblico parece que se escribió hacia el año 600 aC, y situa el acontecimiento hacia el 2.200 aC. Pues bien, si analizamos la historia en un pueblo vecino, Egipto, veremos que las dinastía de sus faraones se sucedieron sin solución de continuidad aproximadamente desde el año 3.400 aC. No hay un cataclismo que redujera a la nada aquella civilización y tuviera que resurgir de cero. Un suceso tan extraoridnariamente fatal para las dinastías egipcias habría sido grabado por doquier para la posteridad.
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LOS MILAGROS DE YAHVÉ:
GÉN 2,8. Y plantó Yahvé un jardín en Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había formado.
Muchos alardes de supuesta omnipotencia, sin emabrgo, luego, a la hora de la verdad, tuvo que ser el propio Yahvé quien se pusiera a la tarea de sembrar un jardín… nada de milagrosa creación por generación espontánea, como aseguraba en otros pasajes.
Adán fue castigado a sudar labrando la tierra, pero, antes, Yahvé ya había sudado lo suyo plantando el jardín… una cosa por la otra.
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