porque no te vas a hacer obras de caridad en vez de estar todo el p. dia por aqui cotilleando y maquinando, falsa.
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POR FAVOR BUSARA, YA ESTA BIEN
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YO JAMAS TE HE FALTADO AL RESPETO, COMO DIGO MAS ABAJO ESTAS SON COSAS ENTRE TU Y TU AMIGO Y SOIS VOSOTROS QUIEN TENEIS QUE ARREGLARLAS.
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Y si tan respetuosa eres porque no tienes respeto por mi.
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Luego está el otro caso muy típico del hombre y de la mujeres también, donde ahy si es deleznable la hipocresía que se practica, que uno u otra dicen que siguen con su pareja por motivos económicos o por los hijos, pero se detestan, se ignoran y andan buscando “como p. por rastrojo” una sustituta o sustituto porque de su “parte contraria” no reciben el mas mínimo estímulo, pero nunca dan el salto aunque sus hijos ya calcen hasta casi canas y tengan dinero suficiente para vivir independientes e incluso pagar una pensión a la “lagarta” con la que se casaron porque nunca trabajó, que ya quedan poquísimas de esas,por otra parte, pero son tan cobardes que siguen unidos únicamente porque saben que se van a quedar mas solos o solas que la una porque son incapaces de gustar y menos enamorar a nadie, y eso si que es vergonzoso y humillante pero quizás sea el mas practicado por los hombres cobardes que, los que lo son, son muchísimo mas cobardes, sumisos y decadentes que las mujeres.
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BUSHARA, NO PUEDES TENER RESPETO POR EL SR ROMANO?EL FUNDO ESTE FORO PARA HABLAR DE RELIGION, SE ESTE EN CONTRA O A FAVOR DE ELLA, PERO NO PARA HACER UN PATIO DE DISCUSIONES SOBRE OTROS ASUNTOS.
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vamos que no te gusta el futboll
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Sigue ……
El proyecto de recuperarme como sujeto ( o sea, de recobrar la libertad atrapada por el otro),
me coloca necesariamente en conflicto con el otro.
Mas aun, Sartre dice que “el conflicto constituye el sentido originario del ser para otros” Mi
proyecto de recobrar mi propio ser asimila la libertad del otro.
Puedo tratar de alcanzar esta meta a través del sadismo, que es una extensión de la
arrogancia. En él uso el ser objetivo que el otro me ha concedido para hacer que se humille. No
obstante, si la víctima del sádico puede mirar a su torturador, este sabe que ha fracasado.
Una forma básica de tratar de poseer la libre subjetividad del otro, es mediante el deseo
sexual. El deseo propio es una invitación al deseo del otro. El deseo desea el deseo del otro. Intenta
reducirlo a un puro cuerpo, trasformarlo en mera carne ante sus ojos. Pero el deseo necesariamente
fracasa, ya sea porque fracase literalmente en provocarle el deseo al otro, o porque lo logre, en cuyo
caso el deseo es absorbido por el placer y pierde de vista su meta original.
Mi deseo no lo transforma al otro en pura carne, sino que me transforma en pura carne a mi.
Como proyecto, entonces, el deseo no logra recobrar el yo perdido del otro.
Desde luego, todo esto vuelve muy difícil alcanzar la individualidad de buena fe, ya que todo
intento parece destinado a deslizarse hacia lo opuesto: la mala fe.
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Izardi, creo que los dos se tienen un AMOR – ODIO , que solo ellos pueden arreglar.
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La mala fe
La vergüenza no es la única emoción engendrada por el encuentro con el otro. También
puede sentir temor. De hecho en su origen el temor es, precisamente, el descubrimiento de mi ser
como objeto. Me muestra mi ser-para-si (donde soy todo mis posibles ) es transcendidos por
posibles que no son mis posibles. De acuerdo con Sartre, en su forma mas exagerada, estos
sentimientos constituyen el origen de la religión. La vergüenza ante dios es “el reconocimiento de
mi ser como objeto ante un sujeto que jamas puede convertirse en un objeto”
Entonces “Dios… no es mas que el concepto del otro llevado al limite”. Si me elijo a mi
mismo en mi vergüenza, esto es masoquismo, cuya fuente es la angustia ante la libertad del otro. Lo
opuesto de la vergüenza es el orgullo, pero desde el punto de vista estructural ambos son
semejantes. En los dos casos, veo en el otro a aquel del que obtiene su ser mi objetividad. Si el otro
me ve hermosos, fuerte o inteligente, acepto orgullosamente que solo soy eso. Por ende, el orgullo
es una forma de la mala fe, como lo es su pariente cercano la vanidad. Cuando procuro influir en el
otro con la objetividad que me ha dado, caigo en la arrogancia.
Sin embargo, ni aun con el orgullo o la arrogancia, recupero el yo que entregué al otro,
porque el origen del sentido que me asigno a mi mismo seguirá siendo su reconocimiento.
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Ídem de ídem, guapa.
¿los pantalones te los pones por la cabeza….?
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Sigue ……
El proyecto de recuperarme como sujeto ( o sea, de recobrar la libertad atrapada por el otro),
me coloca necesariamente en conflicto con el otro.
Mas aun, Sartre dice que “el conflicto constituye el sentido originario del ser para otros” Mi
proyecto de recobrar mi propio ser asimila la libertad del otro.
Puedo tratar de alcanzar esta meta a través del sadismo, que es una extensión de la
arrogancia. En él uso el ser objetivo que el otro me ha concedido para hacer que se humille. No
obstante, si la víctima del sádico puede mirar a su torturador, este sabe que ha fracasado.
Una forma básica de tratar de poseer la libre subjetividad del otro, es mediante el deseo
sexual. El deseo propio es una invitación al deseo del otro. El deseo desea el deseo del otro. Intenta
reducirlo a un puro cuerpo, trasformarlo en mera carne ante sus ojos. Pero el deseo necesariamente
fracasa, ya sea porque fracase literalmente en provocarle el deseo al otro, o porque lo logre, en cuyo
caso el deseo es absorbido por el placer y pierde de vista su meta original.
Mi deseo no lo transforma al otro en pura carne, sino que me transforma en pura carne a mi.
Como proyecto, entonces, el deseo no logra recobrar el yo perdido del otro.
Desde luego, todo esto vuelve muy difícil alcanzar la individualidad de buena fe, ya que todo
intento parece destinado a deslizarse hacia lo opuesto: la mala fe.
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Opinión de Bushara / 54 / Madrid Publicado: 10/04/2010
La mala fe
La vergüenza no es la única emoción engendrada por el encuentro con el otro. También
puede sentir temor. De hecho en su origen el temor es, precisamente, el descubrimiento de mi ser
como objeto. Me muestra mi ser-para-si (donde soy todo mis posibles ) es transcendidos por
posibles que no son mis posibles. De acuerdo con Sartre, en su forma mas exagerada, estos
sentimientos constituyen el origen de la religión. La vergüenza ante dios es “el reconocimiento de
mi ser como objeto ante un sujeto que jamas puede convertirse en un objeto”
Entonces “Dios… no es mas que el concepto del otro llevado al limite”. Si me elijo a mi
mismo en mi vergüenza, esto es masoquismo, cuya fuente es la angustia ante la libertad del otro. Lo
opuesto de la vergüenza es el orgullo, pero desde el punto de vista estructural ambos son
semejantes. En los dos casos, veo en el otro a aquel del que obtiene su ser mi objetividad. Si el otro
me ve hermosos, fuerte o inteligente, acepto orgullosamente que solo soy eso. Por ende, el orgullo
es una forma de la mala fe, como lo es su pariente cercano la vanidad. Cuando procuro influir en el
otro con la objetividad que me ha dado, caigo en la arrogancia.
Sin embargo, ni aun con el orgullo o la arrogancia, recupero el yo que entregué al otro,
porque el origen del sentido que me asigno a mi mismo seguirá siendo su reconocimiento.
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Respuesta de Bushara / 54 / Madrid Publicado: 10/04/2010
Nada pajarito que ni el futbool, que a cualquiera que se vista por los pies ahora lo esta viendo, tu, cabeza cuadrada, siempre a lo tuyo.
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