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Stéphane -revestido con el atractivo de Gael García Bernal- vivía en un mundo perfecto… en sus sueños. Era el momento de escaparse de las preocupaciones de su anodina estancia parisina para levantarse al día siguiente con mejor cara. Un tema perenne en el cine este de los sueños que, como en ‘La ciencia del sueño’, enfrenta dos polos opuestos: el mundo onírico como refugio de la vida cotidiana.
Pues bien, lejos de caer en la simplicidad de decir que ‘los sueños, sueños son’, resulta que el placer de dormir y entrar en ese momento de ensoñación viene muy bien para nuestra salud emocional. Así lo aseguran por lo menos varios investigadores de la Universidad californiana de Berkeley que han publicado sus resultados en la revista ‘Current Biology’.
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fresi13.
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