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Un amigo
En mi soledad doliente
fuiste presencia infrecuente,
un amigo,
tu amistad es sol caliente,
agua limpia de un torrente
que bendigo.
A un mundo de fantasía,
en plena y dulce armonía,
tú conmigo,
lejos de la hipocresía
como el alba renacía
yo, contigo.
Y fue la naturaleza,
el cielo, el mar, la belleza,
nuestro abrigo,
abonamos la nobleza
y arrancamos la maleza
del castigo.
En la tierra prometida,
con hambre de amanecida
cual mendigo,
el alma fiel, malherida,
salió de calma suicida
de testigo.
Emma-Margarita R. A.-Valdés
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